Medioambiente del mundo, víctima de las decisiones de Estados Unidos
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En este programa mencionamos algunas consecuencias de la cancelación de compromisos de Estados Unidos para luchar contra el cambio climático por una orden ejecutiva de Donald Trump.
(last modified 2020-08-01T08:13:22+00:00 )
May 23, 2017 03:23 UTC

En este programa mencionamos algunas consecuencias de la cancelación de compromisos de Estados Unidos para luchar contra el cambio climático por una orden ejecutiva de Donald Trump.

A finales  de marzo de este año se publicó una noticia en los medios de comunicación que duplicó la preocupación de los partidarios de la preservación del medioambiente en todo el mundo sobre el cambio climático y sus riesgos. La noticia era esta: “El presidente de Estados Unidos Donald Trump firmó una orden ejecutiva que cancela una parte de los compromisos de  Estados Unidos para luchar contra el cambio climático”. El antecesor de Trump, Barak Obama, firmó en 2015 un decreto, según el cual, reduce en el conjunto de Estados Unidos un 30% las emisiones de gases con efecto sobre el cambio climático, como el dióxido de carbono (CO2), que producen las centrales de producción de electricidad que funcionan con combustibles fósiles (en especial, las de carbón). Sin embargo, con el nuevo decreto de Trump, esta restricción y supervisión sobre el gobierno federal fue abolida en la industria energética de Estados Unidos.
 
El nuevo decreto  demuestra  que la lucha para detener el calentamiento global no es prioridad en los programas del gobierno de Trump, quien, de hecho, ha ignorado el acuerdo climático de París. Un acuerdo que, en diciembre de 2015, después de años de negociaciones y con el objetivo de impedir que el calentamiento global aumente dos grados centígrados más hasta el fin del siglo en curso, fue firmado por representantes de 193 países con el objetivo de buscar un mejor futuro para la Tierra, pero la nueva decisión de Trump anuló estos esfuerzos lo que ha levantado la preocupación de los activistas medioambientales que desde hace años están tratando de alcanzar este objetivo. En este programa estudiamos los motivos de estas preocupaciones.
 
Uno de los problemas ambientales más importantes que en las últimas décadas que ha atraído la atención de muchos científicos y políticos del mundo es el tema del cambio climático y el calentamiento global. Un fenómeno que, según científicos,  enfrenta con problemas graves el cambio de clima de la superficie de la Tierra y los océanos, así como el medio ambiente del ser humano y de otros organismos. Las investigaciones han demostrado que, en último siglo, el promedio de calentamiento de aire cerca de la superficie de la Tierra ha aumentado casi del 0,18 al 0,74 grados centígrados y advierten de que, en caso de continuar tal proceso, en los próximos 30 años, es posible que se registre un aumento de temperatura del 1,1 grados centígrados. Los que subestiman estas cifras no creían que tal pronóstico sea posible y  se multiplique la crisis ambiental en los próximos años. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha advertido de que, en ausencia de políticas rápidas y eficaces para reducir la contaminación de dióxido de carbono a nivel mundial, a finales de este siglo la temperatura global subirá de 2,9 a 3,4 grados centígrados, la cifra más alta desde tiempos preindustriales y que será seguida de un sinnúmero de tragedias. Una de las desafortunadas consecuencias del cambio climático y el aumento de las temperaturas globales es el descongelamiento de la cima de glaciares. La parte más alta  de los glaciares actúa como un termómetro natural de  la Tierra. A medida que la Tierra se calienta, los glaciares y las capas de hielo se van derritiendo y, al contrario, con la disminución de la temperatura, se engrosa las capas superiores de los glaciares.  Cuando se derriten, una gran cantidad de agua entra en el océano y se eleva el nivel del mar.  Los datos publicados muestran que, desde 1870, se ha registrado un incremento de más de 20 centímetros por encima del nivel del mar. Obviamente la velocidad de la subida el nivel del mar continuará en los próximos años y es posible que muchas zonas costeras en las que ahora viven más de la mitad de la población del planeta, queden sumergidas bajo el agua.
 
Los efectos del cambio climático no se limitan a la naturaleza. La comunidad humana tampoco está segura de las consecuencias de estos cambios.  Sequía, crisis del clima, aumento del número y variedad de plagas agrícolas, reducción del nivel del agua en los acuíferos subterráneos y también la reducción de las tierras de cultivo y de pastoreo de ganado disminuyen en el mundo. Por lo tanto, el aumento del calentamiento global provocará la pérdida de la seguridad alimentaria y el hambre y el malestar social en varios países  tendrán efectos graves sobre la salud humana. 
 
Según un informe del Panel Internacional sobre el Cambio Climático (IPCC), como autoridad en los asuntos del cambio climático y los efectos del calentamiento global, es conocido en todo el mundo que los gases de efecto invernadero constituyen el factor más influyente en el fenómeno del calentamiento global.
 
Las investigaciones muestran que el factor más importante de la producción de los gases invernaderos radica en el uso de combustibles fósiles y la producción de dióxido de carbono. Según estadísticas, cerca de 40 mil millones de toneladas de dióxido de carbono entra a la atmósfera  a través de la quema de carbón, petróleo y gas. El científico noruego y miembro del equipo internacional del plan de carbono mundial, Gelen Peters, hace poco en una entrevista, habló de una verdad. Dijo: "Por desgracia, las estadísticas muestran que las emisiones de gases de efecto invernadero está aumentando rápidamente a nivel mundial;  por lo que parece, cada segundo en promedio entra a la atmósfera 2,9 millones de kilogramos de dióxido de carbono”.
 
Ciertamente, el problema del cambio climático es un tema que no puede ser ignorado porque se prevé que si estos resultados, basados en las tendencias actuales, se mantienen, para el año 2080, puede ser que la mitad de las especies de plantas y más de un tercio de las especies de animales que habitan sobre la superficie de la Tierra desaparezcan para siempre, esto es un problema prioritario que amenaza el futuro de la humanidad.
Tales preocupaciones causaron que, en noviembre de 2015, se realizara la vigésimo primera Conferencia de las Partes, promovida por las Naciones Unidas, conocida como COP21, cuyo objetivo era lograr un acuerdo mundial para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. La reunión terminó su trabajo después de 11 días de intercambio de ideas entre los líderes  y finalmente los países del mundo acordaron publicar un documento  para afrontar el cambio climático. Según el documento, se prevé  limitar el calentamiento global muy por debajo de 2 grados centígrados para el año 2050.
 
Estados Unidos, durante el mandato del anterior presidente Obama se comprometió mediante un decreto a reducir los gases de efecto invernadero y a impulsar un programa para el uso de energía limpia. Este mandato requiere que las industrias hasta el año 2030 reduzcan las emisiones de gases que producen efecto invernadero un 32 por ciento menos que el nivel del año 2005. Asimismo, Obama estableció límites para las emisiones de metano y la extracción de petróleo y gas mediante el método de fracturación hidráulica (fracking). Según este programa estratégico sobre el uso de energía limpia en Estados Unidos del gobierno anterior, se deben cerrar todas las plantas eléctricas de carbón y parar la construcción de nuevas plantas. Sin embargo, el nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el 28 de marzo emitió un decreto que canceló todas las restricciones del Acuerdo de París aceptadas por Estados Unidos. Trump firmó este decreto en la sede de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) mientras trabajadores de minas de carbón rodeaban su escritorio. El republicano, con una cara sonriente  les dijo a los presentes que esa firma significaba el regreso de sus puestos de trabajo.  Sin embargo, el espectáculo planeado se llevó a cabo mientras los estudios evidencian que ahora y  antes de la aplicación de dicho decreto, Estados Unidos, después de China, sigue siendo el segundo mayor productor de gases de efecto invernadero en el mundo con una emisión del 17 por ciento de los gases de efecto invernadero en el mundo. 
 
Grupos ambientalistas (ecologistas) advierten que la nueva política de Estados Unidos sobre el medioambiente podría tener graves consecuencias para el país y el mundo. Las preocupaciones creadas en este sentido han generado protestas en diversos países y de muchas autoridades. Por ejemplo, el premio Nobel de Química Paul Crutzen en una entrevista telefónica dijo: "Muchos concuerdan en que sería desastrosa".  "Lo que sea que se ha logrado sería destruido, por eso no creo que muchos científicos estén contentos con esto", indicó el laureado holandés, quien ganó el Premio Nobel en 1995 por su trabajo para explicar la reducción de la capa de ozono de la Tierra. 
Según los críticos de este decreto, Trump no puede crear la ciencia ni tampoco cambiarla. Abrirá sus ojos a la realidad, cuando Estados Unidos se convierta en la  principal causa de la destrucción del medio ambiente del mundo.