Europa, número uno en la persecución de las minorías religiosas
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Ha habido un aumento agudo en la persecución de los seguidores de grupos religiosos por parte de los gobiernos de todo el mundo en el año 2015. Este aumento, sobre todo, ha sido reportado en Europa más que en otras partes del mundo. En este momento, les invitamos escuchar un programa especial que hemos preparado al respecto y que esperamos sea de su agrado e interés.
(last modified 2019-02-14T13:38:19+00:00 )
May 02, 2017 09:44 UTC
  • Europa, número uno en la persecución de las minorías religiosas

Ha habido un aumento agudo en la persecución de los seguidores de grupos religiosos por parte de los gobiernos de todo el mundo en el año 2015. Este aumento, sobre todo, ha sido reportado en Europa más que en otras partes del mundo. En este momento, les invitamos escuchar un programa especial que hemos preparado al respecto y que esperamos sea de su agrado e interés.

Los estudios del Centro de investigaciones PEW muestran que los gobiernos de 38 países europeos (el 84 %) en 2015 tuvieron amplia o limitada participación en la persecución de grupos religiosos dentro de sus fronteras.  Este acoso ocurrió en  condiciones en que en 2015 solicitaron alrededor de 1 300 000 mil personas refugio en los países europeos. Este nivel de solicitud en Europa supera cualquier cifra tras la Segunda Guerra Mundial. Más de la mitad de los refugiados procedían de países musulmanes como Siria, Afganistán e Irak.
 
En este estudio se pone de relieve que se ha roto la ley que prohíbe a los Estados europeos perseguir a cualquier grupo o individuo a causa de su identidad religiosa. Este acoso se traduce en amenazas físicas, separar a gente entre sí con el objetivo de dificultarle la vida, no permitir la práctica de costumbres o ritos religiosos  o realizar declaraciones públicas por parte de funcionarios estatales. El uso de la coerción estatal puede incluir también acciones o políticas que conducen a lesiones personales o de  bienes, arresto, limitación de movimientos, ofensas e incluso la muerte. En el informe de PEW se encontró que la persecución religiosa está dirigida contra los musulmanes mientras otras minorías, en particular, los judíos, disfrutan de derechos especiales y ningún Gobierno ni Estado en Europa puede atreverse a realizar comentarios sobre ellos.
 
La islamofobia, en la forma estatal y organizada, está en marcha desde hace muchos años por gobiernos y medios de comunicación de Europa.  Tener nombre musulmán, color de piel oscura, llevar velo es suficiente para ser objeto de discriminación, restricción y privación. Por ejemplo, las mujeres que tratan de proteger su velo islámico más que otros musulmanes se exponen a sufrir persecución y comportamientos antirraciales y discriminación.
 
Las entidades defensoras de los derechos humanos en el Occidente, en general, no toman verdadero interés por la situación de los musulmanes en Europa. Sin embargo, de vez en cuando, para mostrar su objetividad, emiten informes sobre las minorías musulmanas en  Europa. Hace cinco años, la Organización de Amnistía Internacional, en un informe, declaró que los musulmanes en Europa que expresan sus creencias religiosas abiertamente se enfrentan a amplia discriminación. Marco Perolini de la Organización No Gubernamental (ONG)  Amnistía Internacional dice que “a estos musulmanes no les dan la oportunidad de trabajo o evitan que las niñas asistan a clases solo por su velo, como el uso de pañuelo. Es posible que los hombres también sean expulsados por llevar barba que recuerda al Islam”.  Marco Perolini destaca que “los funcionarios del gobierno y los dirigentes de partidos políticos en lugar de hacer frente a los prejuicios a veces usan este asunto para ganar votos”.
 
Este miembro de Amnistía Internacional afirma que el uso de elementos y signos religiosos que indiquen la pertenencia a la cultura islámica es parte de la libertad de expresión y opinión. “Esto es parte del derecho de la libertad religiosa y  todas las religiones deberían beneficiarse en igualdad de este derecho”. Añade. Sin embargo, por desgracia, los musulmanes en Europa cada día para practicar sus costumbres y ritos se enfrentan a limitaciones. Los países que afirman ser protectores de la libertad de expresión y opinión, como Francia a la cabeza, es pionero en imponer restricciones a los musulmanes. Francia ha sido el primer país europeo que aprobó la ley de prohibición de la entrada de  niñas con velo islámico a las escuelas. Después, otros países europeos tomaron el modelo de Francia y prohibieron la entrada de mujeres con velo islámico en los lugares públicos. Luego vino la prohibición del burka. Los gobiernos europeos comenzaron a prohibir el uso de esta vestimenta islámica. Para justificar sus medidas restrictivas contra los musulmanes, las autoridades europeas apuntan a la arquitectura islámica. Por ejemplo, en Suiza, los partidos de extrema derecha prohibieron la construcción de minaretes y cúpulas para las mezquitas. Ahora, en algunos países europeos incluso prohíben el uso de la lengua árabe en las escuelas e institutos islámicos. Mientras que la lengua árabe es lengua  del sagrado Corán y el idioma del Islam.
 
Todas estas limitaciones a las creencias se realizan en el marco de un pensamiento equivoco que promueve al Islam como una religión extremista y violenta. Los gobiernos occidentales se basan en tal mismo alegato erróneo para fomentar la islamofobia y justificar su conducta antislámica e imponer actos discriminatorios y limitaciones contra los musulmanes. La lucha contra el terrorismo en Europa se ha arreglado de tal modo que ha puesto como su primer objetivo a los musulmanes.
 
Ante el ataque terrorista más pequeño, los musulmanes son puestos bajo sospecha y atacados por los medios de comunicación y los servicios de seguridad. La oenegé Amnistía Internacional, en un informe publicado a finales de enero de 2017, criticó las normas antiterroristas en Europa y las consideró discriminatorias. Afirmó que estas normas apuntan contra los musulmanes y los refugiados en los países europeos provocando la extensión del miedo, la xenofobia y el odio hacia la comunidad islámica.
 
La experta de la organización Amnistía Internacional sobre la lucha contra el terrorismo, Julia Hall, como autora de este informe, en este sentido dijo: “Lo que vemos en Europa ahora mismo no es un debate, es más bien un discurso, y ese discurso dice que si eres musulmán, o si eres un refugiado o un inmigrante, eres una amenaza. Y lo que estamos intentando decir con este informe es que las medidas que han puesto en marcha los gobiernos contribuyen a este discurso. Nuestro esfuerzo en el reciente informe de la Organización de Amnistía Internacional radica en advertir de que las medidas tomadas por parte de los gobiernos europeos han tenido un papel en la formación de este punto de vista.
Ahora se considera que la mayoría de los refugiados e inmigrantes en Europa son de los países islámicos. Las políticas antinmigrantes procedieron a limitar el ingreso de musulmanes”.
 
Los partidos en Europa están en una carrera para crear restricciones para los musulmanes.  Los pioneros en este sentido son los partidos de extrema derecha, encabezados por el partido Frente Nacional de Francia y la formación islamófoba de Países Bajos llamada Partido para la Libertad (PVV). El líder islamófobo y antieuropeo de este partido holandés, Geert Wilders, exigió el cierre de mezquitas y escuelas islámicas en los Países Bajos. Wilders alega que aquellos que puede ver en las calles con apariencia externa islámica son "terroristas de calle".
 
La candidata xenófoba gala Le Pen también pide la prohibición completa de Hiyab para las mujeres musulmanas en Francia. Anteriormente, ella también ha protestado en contra de permitir que se identifique la comida lícita de los musulmanes. En tanto que los franceses tienen gran interés por la salud  y la limpieza de los alimentos de los  musulmanes que llevan la etiqueta de lícito.
La extensión de la inclinación hacia los partidos de extrema derecha ha causado que otros partidos europeos, para no perder su prestigio social convergente con lemas de extrema derecha, aumentan las limitaciones y privaciones para los musulmanes residentes en su país ya sea un ciudadano musulmán, inmigrante o refugiado.
 

Esta restricción y la privación han dado luz verde a la islamofobia en Europa que activa el comportamiento discriminatorio y racista hacia los musulmanes. Comportamientos que no tienen ninguna consecuencia legal ni penal para los autores ya que los gobiernos europeos consideran estos comportamientos raciales como una opción para estrechar la presencia de los musulmanes residentes en Europa.