Disolución de Congreso en Perú abre nuevo rumbo para el país
Parstoday- Entrevistador (E): Estimados oyentes para el programa de hoy hemos invitado al profesor peruano Luis Maravi, quien nos dará su opinión sobre el reciente choque entre los poderes Ejecutivo y Legislativo en Perú.
Es muy larga la cadena de sucesos ocurridos en Perú en estos días, vamos a mencionar los más resaltantes. El 30 de septiembre, el presidente peruano, Martín Vizcarra, disolvió el Congreso de la República a causa de la negativa de los parlamentarios a la cuestión de confianza presentada sobre el proceso de elección de miembros del Tribunal Constitucional (TC). Ante ello, y basándose en la Constitución, el presidente del país, Martín Vizcarra, disolvió el martes el Congreso y convocó elecciones parlamentarias para el 26 de enero. El país andino vive una crisis institucional, que según muchos analistas no es de ahora. Luis, ¿cuáles crees que sean las causas que han derivado en esta situación?
LM: Hay ciertas causas de tipo formal para esta crisis en el Perú. Una de ellas tiene que ver con el dominio fujimorista en el Congreso, a raíz de las elecciones del 2016; de hecho, algunos especialistas sostienen que la segunda vuelta entre Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski nunca terminó y continúa hasta la fecha; de esa manera ha ocurrido que hasta ahora hemos tenido un Congreso de mayoría opositora al Gobierno elegido en 2016, pero un Congreso donde esa mayoría fujimorista ha carecido de una agenda de país, pues solo perseguía limpiar la imagen de su líder preso —el padre de Keiko, Alberto Fujimori—, buscaba la liberación de ese líder preso primero, y ahora con lo último que se ha sabido acerca de la corrupción o posibles evidencias de corrupción que afectan a su lideresa Keiko Fujimori, buscaban limpiarla; entonces, esta mayoría fujimorista se ha preocupado de sus propios intereses ni siquiera políticos, sino intereses bastantes turbios antes de los deberes para los cuales fue elegida como mayoría en el Congreso.
Junto con esa causa formal, está la otra de un Ejecutivo débil. Un Poder Ejecutivo desde Pedro Pablo Kuczynski que no tenía bancada congresal propia o extensa, recurría a aliados que en una votación lo apoyaban y en otra no. Ha sido un gobierno muy débil el de Pedro Pablo Kuczynskiy luego cuando él se va, el gobierno de Vizcarra también, solo que Vizcarra a diferencia de Pedro Pablo Kuczynski se atrevió a usar recursos constitucionales extremos —¿cuáles?— como la cuestión de confianza y además apeló al sentimiento de la calle, al sentimiento de hartazgo que la mayoría de ciudadanos hemos tenido frente a este Congreso; sin embargo, hay que indicar que estas son solo causas superficiales no son causas formales. Esta crisis política, esta contradicción, este conflicto casi permanente en el que hemos estado inmersos estos tres años y medio desde que terminó la elección del 2016, en realidad, expresan causas más profundas —¿podrías mencionar algunas?— tienen que ver, por ejemplo en primer lugar, con la ausencia de partidos políticos fuertes en nuestro país, y precisamente, si de algo se le tiene que acusar al gobierno de Fujimori es de haber destruido el sistema de partidos políticos vigentes en el Perú, es que no hay partidos políticos fuertes, de manera que los actuales, o algunos movimientos que existen ahora, son solo ‘vientres de alquiler’, sirven nada más para llevar gente al Congreso al Ejecutivo sin mayor lealtades posibles; al mismo tiempo, se encuentra un fenómeno bastante extendido a lo largo de nuestra vida republicana como es el de la corrupción, cuyo último y más negro capítulo es lo que estamos viviendo ahora y es la corrupción originada por la empresa brasileña Odebrechet, de tal manera que, en estos tres años y medio de gobierno, de este Congreso, que ya ha sido disuelto, lo que se ha visto es una serie de tomas y dacas, donde Odebrecht o los escándalos provocados por Odebrecht o los casos de Odebrecht han sido el telón de fondo de todos estos conflictos, de todas estas pugnas; tan es así que lo último que ha ocurrido, justamente, esta crisis era para tapar los ‘codinomes’, la revelación de los apodos que Baratta y los demás ejecutivos de Odebrecht ponían a los políticos que habían recibido coimas, pero, en realidad, un aspecto mucho más profundo de esta crisis es la contradicción entre elementos derechistas. No hay que olvidar que Vizcarra, muy a pesar de lo que digan los fujimoristas, que es castrocomunista, chavista y una serie de barbaridades que solo atestiguan la escasez mental de las personas ligadas al fujimorismo, es un gobierno de derecha, pero una derecha más formal, un poco más elegante que la derecha bruta y achorada, como la llamamos aquí, a la derecha representada por el fujimorismo, una derecha neoliberal que, al caballazo, entre gallos y medianoche, mostraba lo peor de sí.
Entonces, las causas de la actual crisis pueden ser de tipo formal, pero hay que atacar o habría que ver, sobre todo, las causas de tipo profundo de tipo esencial, como son las que he mencionado hace un momento.
E: Y ahora, ¿qué alternativas de solución se presentan a esta crisis?
LM: En los últimos días, a raíz de la disolución del Congreso, se ha debatido mucho acerca de si Vizcarra debía o no disolver el Congreso —ok. Luis, qué opina debió el presidente disolver o no el Congreso— Yo creo que esa discusión ya pasó. Simplemente ya lo hizo. El asunto de la legalidad constitucional hoy está en discusión, algunos juristas dicen que estuvo bien, en fin, eso creo que ya está hecho, ahora lo que hay que entender es que la disolución del Congreso, por ser una medida necesaria, porque era evidente el hartazgo que la población sentía por ese Congreso, es una medida parcial e insuficiente. En realidad, se ha convocado elecciones congresales para enero del 2020, pero nada nos garantiza que las personas que sean elegidas para el nuevo Congreso tengan las mismas o peores cualidades que los integrantes de este Congreso que, en honor a la verdad, no ha sido el único con problemas, ya venimos de tres o cuatro periodos congresales atrás, donde los congresistas se caracterizan por tener muchos escándalos que tapan y ocultan mediante el mecanismo de la inmunidad parlamentaria; lo que sucede es que esta vez fue demasiado, o sea, por ejemplo, congresistas que ni siquiera habían hecho estudios secundarios o primarios pero que ponían certificados falsos, congresistas que ocultaban negocios turbios, ya era el colmo de la desvergüenza —qué pena porque yo también soy peruana—.
Sin embargo, como insisto, esta medida de la disolución es una medida parcial; en realidad, lo que se debe tratar ahora es de cambiar la Constitución del 1993 que consagra al neoliberalismo como matriz social y económica. Nosotros creemos que mientras continúe esa matriz legalizada mediante una Constitución la situación no va a ser muy diferente tras las elecciones del 2020 o 2021 o de los años que venga; al menos, pensamos que ‘a grandes problemas grandes soluciones’. Martín Vizcarra, el presidente, debe entender que el apoyo que se le está dando ahora, según las encuestas, y que es muy alto no es en realidad a él necesariamente sino es un apoyo a su medida. Él tiene muchos aspectos vinculados al neoliberalismo que no se pueden ocultar, por ejemplo, el caso de la desregulación laboral. La idea es que él debe entender que el apoyo que se le da no un cheque en blanco sino debe entender que es un préstamo, un poco de oxígeno que se le da para que, en último caso, escuche la voz del pueblo que realmente pide un cambio de Constitución. Últimamente ha habido muchas marchas que celebran la disolución del Congreso, pero de lo que se trata ahora es de ir más allá, es decir, cambiar esa matriz social económica. Al respecto, entonces, el pueblo no debe desmovilizarse, pues se ha creado la excelente oportunidad de cerrar un ciclo para nuestro país y abrir uno nuevo ahora justamente que estamos a puertas del bicentenario, es abrir un nuevo rumbo para nuestra patria, un nuevo rumbo curso, donde haya una nueva Constitución, por una Asamblea Constituyente, Esas son las banderas de lucha de las principales organizaciones sociales, populares de nuestro país. Ahí, por ejemplo, tenemos a nuestro sindicato, yo soy maestro y pertenezco al Sindicato Unitario de la Educación del Perú, el Sutep, nosotros pensamos de ese modo que el momento justo y preciso que permitan iniciar los cambios que permitan a nuestro país salir de este modelo primario exportador en que nos encontramos, cambiar la matriz neoliberal por una más justa para nuestra población y es por eso que nuestro sindicato junto con otras fuerzas populares están preparando un encuentro nacional de la Asamblea Nacional de los Pueblos el día 5 de octubre. Ahora, hay muchos analistas políticos y personalidades especialmente del campo de derecha que sostienen y cuestionan por qué cambiar la Constitución y formar una Constituyente, en realidad, es que si hay realmente fuerza en nuestros argumentos en nuestras ideas no debemos tener miedo al debate y yo pienso, justamente, que una Constituyente debe servir para ventilar esas ideas, para ponerles aire fresco y para que la gente se entere y pueda definir de una vez por todas el rumbo que le quiere dar a su país. Ese es nuestro sentir, el sentir de muchos partidos políticos y sindicatos y aprovecho la oportunidad para deslindar porque las personas han salido del Congreso disuelto han usado epítetos de lo peor, cuando muchas veces no tienen ni sentido, se ha hablado de castrocomunismo, de rojete, de chavismo… que lo que ocultan y buscan generar en el grueso de la población es miedo y es a ese miedo al que debemos derrotar con una nueva Constituyente con una nueva Constitución y un nuevo rumbo para nuestro país.
E/NL