El Islam aclaró mi fe en Dios
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Pars Today-A continuación estudiamos el artículo de nuestro ganador de Concurso de Fayr de la Radio Española de la Radiodifusión de R.I.I., IRIB, Fernando Acosta Riveros. Con este artículo ha podido haber resultado entre los Ganadores del Concurso sobre la aceptación-conversión al Islam que la Fundación Cultural Islam Oriente , con sede en ciudad sagrada de Qom, en Irán.
(last modified 2020-08-01T12:43:22+00:00 )
Feb 11, 2018 09:26 UTC
  • El Islam aclaró mi fe en Dios

Pars Today-A continuación estudiamos el artículo de nuestro ganador de Concurso de Fayr de la Radio Española de la Radiodifusión de R.I.I., IRIB, Fernando Acosta Riveros. Con este artículo ha podido haber resultado entre los Ganadores del Concurso sobre la aceptación-conversión al Islam que la Fundación Cultural Islam Oriente , con sede en ciudad sagrada de Qom, en Irán.

Al finalizar el año 1998 durante una huelga de trabajadores del diario Siglo 21 en la ciudad de Guadalajara, capital del estado mexicano de Jalisco conversé con un religioso católico sobre el Islam. A este sacerdote diocesano lo había conocido durante unas actividades en Solidaridad con Palestina desarrolladas en la Zona Metropolitana de Guadalajara tres años antes.

 El padre Rodolfo, también integrante del Instituto Cultural “José Martí” me refirió que en Guadalajara existía una mezquita y prometió traerme el domicilio en la próxima reunión de católicos de la Teología de Liberación que apoyaban a los trabajadores y sindicatos en situaciones difíciles como ocurría en el diario Siglo 21 que había sido fundado en el año 1991.

 En aquel tiempo yo me consideraba Católico aunque era un poco informal en cuanto a mi asistencia a la Misa y otros encuentros propios de la religión monoteísta que se incluye dentro del Cristianismo. Desde mi ciudad y país de nacimiento: Bogotá, Colombia, cuestionaba a los dirigentes de la Iglesia Católica y me acercaba a la tendencia Teología de Liberación donde un grupo de monjas, sacerdotes y laicos apoyaban las luchas políticas para mejorar la vida de la población y sociedad colombianas. Nuestro máximo referente como líder era el sacerdote insurgente Camilo Torres Restrepo.

 Sobre política internacional simpaticé siempre con la lucha de Palestina, con la Revolución Islámica de Irán y con las propuestas de los Países No Alineados para enfrentar el dominio imperialista y equilibrar los poderes en los continentes. Lo que hasta esos tiempos sabía concretamente del Islam me lo explicaba como una religión monoteísta parecida al Judaísmo y el Cristianismo a través de breves lecturas en libros enciclopédicos, diarios como El Espectador y el semanario Voz de Bogotá, Colombia; Marka, de Lima, Perú; Granma y revista Bohemia de La Habana, Cuba y el periódico El Día de la Ciudad de México. En Guadalajara, un estudiante de Filosofía que también era periodista y académico me obsequió un ejemplar de El Corán en idioma español que leía ocasionalmente.

 Las noticias de lo que acontecía en Palestina durante las décadas de 1980 y 1990 me hacían sentir solidario con los Musulmanes. Transcurría el mes de marzo de 1999 y un día de camino desde la casa de mis suegros en la colonia de Jardines de la Cruz hacia mi centro de trabajo en la Universidad de Guadalajara conocí un Musulmán que laboraba como jardinero y llevaba un carro de modelo antiguo bien cuidado y con una calcomanía que decía ISLAM.

 

Mi curiosidad y la gentileza de Omar en Jalisco

El hermano Omar, un trabajador sencillo y elocuente para hablar, me acercó definitivamente al Islam. Vio mi interés cuando me quedaba observando su automovil. Pensó primero que quería adquirir el vehículo, pero cuando nos saludamos le comenté que en realidad me interesaba la palabra que venía en la calcomanía colocada en la ventanilla trasera: ISLAM.

 Omar estrechó su mano y me dijo: “Soy Musulmán. Si usted quiere conocer acerca del Islam está invitado a la Mezquita en el barrio Polanco”. Me sentí feliz ese día. Le dí gracias a Dios porque me iba a brindar la oportunida de conocer una religión que me interesaba y le tenía desde hacía tiempo un lugar en mi corazón.

 Hablé por teléfono con mi madre, Clara Inés Riveros García, profesora católica y de ideología política progresista cercana a los colombianos Camilo Torres Restrepo y Jorge Eliecer Gaitán. No se opuso a que fuera a la Mezquita. Me dijo que después de ir fuera a tomarme un tinto (café negro) con ella y le explicara lo que había escuchado.

 A mi esposa, Elba Elizabeth, mexicana y católica ferviente le inquietó un poco el que fuese a la Mezquita. Personalmente no se opuso, pero en su círculo familiar y sus amistades tuvieron ciertos recelos. Nuestras hijas, Luzdary y Delia, estaban pequeñitas en ese momento. Entre abril de 1999 y septiembre del año 2000 fui varias veces a la Mezquita del barrio Polanco como visitante y lector de folletos que los hermanos de la comunidad me compartían.

 Al comenzar el año 2000 sin haber aceptado todavía el Islam, mediante la Shajada o Testimonio de Fe musulmán, decidí no volver a tomar nada de licor y tampoco volver a probar comida realizada con carne de cerdo. Me puse a leer completo un ejemplar del Noble Corán editado en español y árabe. Prácticamente me estaba preparando hasta cuando le pregunté a un hermano puertorriqueño que se encargaba de la Oración del Viernes: “¿Qué necesito para ser Musulmán?, Yo quiero ser Musulmán y pertenecer al Islam”. El hermano Jalil me hizo preguntas sobre mi fé, las creencias y las dudas que tenía.

 Un día después, Viernes (Al-Yumua) luego de la Oración Colectiva les manifesté el deseo de hacer mi Shajada. Transcurría octubre de 1999 y se desarrollaba el Mes de Shaban. Tuve apoyo decidido de los hermanos y hermanas de la comunidad sunnita de Guadalajara a donde asistíamos regularmente unas 27 personas, entre mexicanos, egipcios, palestinos y estadounidenses.

 

El Primer Ramadán y varias pruebas

A las dos semanas de aceptar el Islam mi madre enfermó, se agravó y en diciembre mientras celebrabamos el Ramadán falleció. Fueron días y semanas difíciles, de prueba. Tuve que suspender el Ayuno, que además me costaba muchísimo trabajo. Acepté la Voluntad de Dios, el Creador y recordé que mi madre me había explicado: “Si Dios desea que seas Musulmán serás buen Musulmán. Si así es, esfuérzate por ser un Buen Musulmán”.

   Mi esposa e hijas, éstas pequeñas, Luzdary y Delia tenían apenas 4 años, la mayorcita y un año, la más chiquilla, me acompañaron en el duelo. Comencé a invitar hermanos y hermanas al apartamento donde vivíamos. Pasó un semestre y vino el suceso de las Torres Gemelas en Nueva York, Estados Unidos (septiembre de 2001). Llegaron a la Mezquita situada en el barrio popular “Polanco” de Guadalajara, varias reporteras y camarógrafos que yo conocía pues había trabajo en medios de comunicación. Algunos se sorprendían al saber que yo estaba en el Islam.

 Nos invitaron a universidades entre ellas a la Casa de Estudios donde trabajo desde 1988, la Universidad de Guadalajara, para que presentaramos el Islam, lo cual constituyó una gran oportunidad de intercambiar ideas y aclarar puntos sobre la violencia e intentar romper estigmas y prejuicios.

 

Conozco un hermano shia y hablamos

de la Revolución Islámica de Irán

Gracias a Dios y a que habíamos cerrado la mezquita de la calle Gregorio Dávila, en la capital de Jalisco, por deficiente situación económica e inseguridad conocí durante una reunión de Musulmanes al hermano Genaro Bonilla Atahualpa, joven médico, shiita (que en paz descanse), entusiasta musulmán con quien además hablo de política y de la Revolución Islámica de Irán.

 Era el año 2008 y mi interés por la situación política internacional me había llevado a visitar el sitio web de la Agencia IRNA con noticias de la patria del Imam Jomeini (Que Allah esté complacido con él). En ese momento colaboraba, desde 2006, como articulista de Opinión en el diario La Jornada Jalisco y realicé artículos sobre la importancia de la Revolución Islámica de Irán y los nuevos desafíos para la Comunidad Musulmana Mundial.

  Tiempo después, perteneciendo a la comunidad sunnita de Guadalajara, a donde también llegaban dos hermanos shiitas y uno sufí, encontré el sitio Islam Oriente donde había un Concurso sobre El Corán. Decidí participar y obtuve premios y obsequio de libros. Esta actividad coincidió con la participación de la Embajada de la República Islámica de Irán en la Feria Internacional del Libro Guadalajara, México-2008. Allí conocí al Embajador de la R. I. Irán en México, Dr. Mohammad Hassan Ghadiri, quien me obsequió un ejemplar de El Corán editado por Fundación Cultural Oriente. Además compré algunos libros y empecé a leer sobre la vida y el mensaje del Imam Ali (P), su esposa Fátima (P), hija del Santo Profeta Muhammad (Paz para él y su Purificada Familia), así como sus hijos Hussein (P) y Hasan (P).

  Me acerqué a la escuela Shia buscando más verdades y con la intención de mejorar mi fé. Esto me trajo algunos reclamos de los hermanos sunnitas. Le pedí a Dios, el Grande, que me fortaleciera. Fui a un Congreso de Comunicación del Movimiento Bolivariano en Caracas, Venezuela. Al llevar ejemplares del libro Esto es el Islam, escrito por el Embajador iraní en México Mohammad Hassán Ghadiri, visité en la capital venezolana la sede diplomática iraní donde me recibieron con mucha calidez y simpatía, además de obsequiarme libros sobre el Islam.

Llegan otras pruebas y persisto

En el año 2013 un hermano de la comunidad sunnita quien posiblemente está mal informado me amenazó y acusó públicamente de traicionar el Islam y seguir lo que él llamó “la innovación shía”. También en ese año falleció mi gran hermano y amigo shía Genaro Atahualpa. Resistí, seguí estudiando, hablé con otros hermanos y hermanas de la comunidad, más comprensivos y respetuosos. Una noche en mi casa, luego de la oración le dije a Dios, el Grande: “Una vez más doy testimonio de que Allah es el Único Dios, que Muhamamad es Su profeta y de que Alí, es el Príncipe de los Creyentes”. Gracias a Dios y a las publicaciones enviadas por la Fundación Cultural Islam Oriente me acerqué, comprendí, acepté la Escuela Shía y sigo estudiando. Pido todos los días al Creador por la Unidad del Mundo Musulmán y la reaparición del Imam Mahdi (P) para que esta Tierra se llene de Amor, Fraternidad, Justicia Social y Paz. Que Dios bendiga a todos los Musulmanes y le conceda la victoria al Islam. Algún día, inshAllah, la mayoría de los seres Humanos aceptará el Islam y comprenderá que ahí está la Verdad que el Creador le había regalado a su creación desde La Torah y el Evangelio hasta llegar al Corán, como milagro de advertencia, amonestación, bendición, guía y purificación para todos. Gracias a Dios, Glorificado y Exaltado sea Su Nombre.

Escribe: Fernando Acosta Riveros