Venezuela denuncia servilismo de Almagro por sanciones a Nicaragua
Venezuela denuncia el “servilismo” del secretario general de la OEA, Luis Almagro, a EE.UU. y su decisión de aplicar la Carta Democrática a Nicaragua.
“El impresentable Luis Almagro, evidencia una vez más su servilismo a los intereses de la política exterior estadounidense, así como la obsesiva instrumentalización de la Organización de Estados Americanos (OEA) contra legítimos gobiernos populares”, reza un comunicado de la Cancillería venezolana emitido este viernes.
Almagro volvió a acusar el jueves a Managua de vulnerar los derechos humanos y dijo que iniciaba el proceso para aplicar la Carta Democrática Interamericana a Nicaragua, lo que podría abrir la puerta a la suspensión de ese país del organismo, si fracasan las gestiones diplomáticas previas.
La decisión de Almagro, agrega la Cancillería venezolana, no es más que una “nueva maniobra imperialista bajo fachada multilateral contra la voluntad del pueblo nicaragüense”.
A juicio del Gobierno bolivariano, la OEA ha fracasado en su objetivo de proteger y defender los derechos de los pueblos de América Latina y el Caribe.
La iniciativa de Almagro contó con el apoyo de Argentina, Colombia, Chile, Estados Unidos y Perú. Provocó, además, protestas y rechazos de varios otros países, incluidos la propia Nicaragua y Bolivia.
En este marco, la representación diplomática nicaragüense en la OEA, encabezada por Luis Alvarado, rechazó el intento de injerencia e indicó que Almagro está actuando de forma “acusadora y amenazante”.
El presidente de Bolivia, Evo Morales, por su parte, ha acusado a Almagro de tener “intenciones golpistas” contra Nicaragua y ha asegurado que el diplomático uruguayo no puede ir contra la autodeterminación de los pueblos, por lo que debe dejar la “intromisión y respetar la soberanía”.
Nicaragua ha estado inmersa durante meses en una crisis sociopolítica que se desató en abril con protestas sociales que en algunas ocasiones se tornaron violentas.
El Gobierno de Managua sostiene que la crisis fue provocada por organismos financiados por Estados Unidos que promovían la desestabilización nacional y buscaban propinar un golpe de Estado a la Administración sandinista.