Trump y JCPOA: ¿Derogar o renegociar?
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El investigador iraní del Instituto de Estudios Políticos e Internacionales (IPIS, por sus siglas en inglés), Nabi Sonboli, aborda en un artículo el tema de la actitud del presidente estadounidense contra el histórico acuerdo nuclear firmado entre Irán y G 5+1 en 2015.
(last modified 2020-08-01T08:13:22+00:00 )
Sep 07, 2017 12:54 UTC
  • Trump y JCPOA: ¿Derogar o renegociar?

El investigador iraní del Instituto de Estudios Políticos e Internacionales (IPIS, por sus siglas en inglés), Nabi Sonboli, aborda en un artículo el tema de la actitud del presidente estadounidense contra el histórico acuerdo nuclear firmado entre Irán y G 5+1 en 2015.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, puede ser el mejor "negociador" en los negocios, pero no se puede afirmar que es un buen "constructor de consenso" en la política.

Durante las presidenciales estadounidenses de 2016, el candidato del Partido Republicano Donald Trump calificó el acuerdo nuclear, también conocido como el Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA,por sus siglas en inglés) firmado entre el G5 + 1 (EE.UU., el Reino Unido, Rusia, Francia, China y Alemania) e Irán como “el peor acuerdo jamás negociado”. Ahora, como mandatario de EE.UU., Trump tiene que decidir si quiere mantener los compromisos de su país con el JCPOA o desecharlo. Hasta ahora, con gran reticencia, Trump no ha descarrilado el acuerdo y antes de tomar una decisión apresurada, es necesario entender qué es exactamente lo que implica el JCPOA.

El JCPOA es un acuerdo multilateral que pone en marcha un compromiso a largo plazo basado en una decisión secuencial, consecuente y limitada en el tiempo con el siguiente objetivo principal: asegurar que el programa nuclear de Irán siga siendo pacífico, las potencias mundiales reconocen el derecho de Irán a una paz nuclear con el uso de la energía nuclear y eliminar las sanciones internacionales al respecto. Este acuerdo multilateral estratégico fue alcanzado no sólo entre Irán y las potencias mundiales (incluyendo Estados Unidos), sino también en una de las regiones más volátiles del mundo, es decir Oriente Medio. Si la Administración de Trump considera el JCPOA como una decisión estratégica a largo plazo, la longevidad del acuerdo nuclear de Irán está intacta. Para ayudar a llegar a esta conclusión, vamos a analizar el JCPOA desde un punto de vista nacional.

Mientras que la reelección del presidente iraní, Hasan Rohani, en 2017 ha reforzado el compromiso de Irán de mantener este acuerdo histórico, el JCPOA enfrenta un desafío de enormes proporciones en Washington con la elección del presidente Trump. En ambas capitales, las decisiones de la política estratégica se toman principalmente en sus respectivos Consejos de Seguridad Nacional. Con la continuación del mandato del presidente Rohani, los mecanismos dentro del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán están bien engrasados ​​y a favor del JCPOA. Esto está en contraste con la situación actual en Washington, donde el Consejo de Seguridad Nacional de EE.UU. todavía está reformando y está enfrentándose a desafíos internos importantes. Después de siete meses de desafíos internos, se espera que las cuestiones estratégicas se beneficiarán de la formación del Consejo de Seguridad Nacional más estable en Washington.

Teherán ve el JCPOA como una medida de confianza entre Irán y la comunidad internacional, específicamente con Estados Unidos. Por lo tanto, si el presidente Trump negara el JCPOA, la opinión pública en Irán y en otros lugares lo acusará como violador e instigador de la escalada de confrontaciones en la región. También se derrumbará cualquiera legitimidad por Washington para poder obtener apoyo internacional para un mayor aislamiento o sanciones contra Irán. Además, esta iniciativa de la Administration de Trump estimulará a los iraníes a reunirse entre sí, apoyar a su Gobierno y alentar la continuación del programa nuclear de Irán, incluso su aceleración.

El nuevo rumbo de la política exterior de la Administración de Trump con la prohibición de la inmigración, la política pro-saudí y la oposición al JCPOA ya ha ocasionado la pérdida de confianza entre el sistema y la gente iraní.

Cualquier forma de renegociar el JCPOA es improbable en los próximos años. En el peor caso, si Estados Unidos continúa aumentando sus sanciones unilaterales contra Irán, será retribuida con una mayor expansión del programa nuclear de Irán. Tal tendencia probablemente dañará la economía iraní, pero eso es un costo que Teherán estará dispuesto a soportar para no darle a Estados Unidos la ventaja de imponer su voluntad a Irán. Hay una prioridad para esa política entre los años 2005 a 2015, en medio de las tensiones sobre el programa nuclear iraní. En aquel tiempo con sanciones completas, Irán logró aumentar el número de centrifugadoras de 164 a 19000 y el enriquecimiento de 3.5 a 20 por ciento. Sin embargo, a raíz de JCPOA, el sistema iraní se ha mantenido comprometido con el acuerdo y en el caso de que sea desentrañado por EE.UU., Teherán volverá a una era de más resistencia y menos compromiso.

Las conversaciones sobre JCPOA fueron un trabajo gigantesco y durante todo este período se enfrentaron a la oposición en ambas capitales. Sin embargo, al final, los partidarios del acuerdo superaron en número a la oposición. Recrear este consenso relativo para la renegociación no es fácil y puede tomar varios años.

Las recientes elecciones presidenciales en Irán demostraron que la mayoría del sistema aún apoya el acuerdo. En EE.UU., también parece que se beneficia de un apoyo relativo de destacados responsables políticos dentro y fuera de la administración actual. Trump ahora entiende lo difícil que es crear  nivel aceptable de consenso incluso en la Casa Blanca entre las diferentes facciones que ha invitado a trabajar con él. Se puede afirmar que es el mejor "negociador" en los negocios, pero no es un buen "constructor de consenso" en la política.

Las decisiones de la política exterior se toman en el contexto doméstico. El presidente Rohani ganó las elecciones, pero las expectativas de Irán no se cumplieron con la revitalización económica que se prometió después del JCPOA. Por lo tanto, la Administración de Rohani no está en condiciones de renegociar o proporcionar más concesiones a Washington. Si Estados Unidos deroga el acuerdo, cualquier nueva renegociación de un futuro acuerdo nuclear se dejará a la próxima administración en Irán.

Una salida del JCPOA por EE.UU. intensificará la rigidez de los tomadores de decisiones de Irán. Las perspectivas para la renegociación del acuerdo serán tenues y el fracaso sea más probable. Además, hay poco apetito en Teherán para reconversar sobre el JCPOA, ya que la probabilidad de que Trump o futuras administraciones estadounidenses intenten reabrir el expediente hará que el proceso sea poco práctico e interminable. JCPOA eliminó ambigüedades sobre el programa nuclear iraní y sus intenciones. Irán está implementando el acuerdo durante la próxima década y ratificará el Protocolo Adicional.

La única preocupación de Estados Unidos es sobre la situación nuclear iraní después del acuerdo y la eliminación de todas las restricciones. La derogación del acuerdo no aumentará la transparencia del programa. Muchos países tienen más acceso a la tecnología nuclear y no hay preocupación por ellos, y Irán no quiere ser discriminado. EE.UU se beneficiará más al invertir en la cooperación con Irán que en promover la hostilidad. Después de construir suficiente confianza, la negociación sobre un nuevo un acuerdo bilateral entre las dos partes puede ser posible.

Irán considera el JCPOA como una base para la creación de confianza y si Estados Unidos continúa implementando el acuerdo, Irán estará más dispuesto a comprometerse con la comunidad internacional (incluyendo Estados Unidos) en otros asuntos. La negociación de cualquier nuevo acuerdo requiere tiempo, mientras que la prioridad del Gobierno de Rohani se concentra en asuntos internos durante su segundo mandato en Irán. En la actualidad sólo el 35 % de la gente aprueba a Trump y no es suficiente para que el presidente Trump aumente las tensiones y la confrontación. Además, la elección de una pelea con el actual Gobierno moderado de Teherán no servirá a la posición de Trump en el ámbito nacional o global.

El JCPOA eliminó las restricciones de tiempo en todas las partes y proporcionó un período de 15 años para que los encargados de tomar decisiones crearán suficiente confianza. Ninguna de las partes se enfrenta a una amenaza inminente. Todas las partes tienen tiempo suficiente para pensar y decidir sabiamente en las áreas de discordias. La revocación del acuerdo convertirá un desafío a largo plazo en un "problema candente" y una "crisis" a corto plazo en una situación incierta cuando Estados Unidos enfrenta el desafío nuclear de Corea del Norte.

El JCPOA se basa en un conjunto secuencial de decisiones que se establecen en otras condiciones previas. Por lo tanto, si la Administración de Trump se retirara del JCPOA, quedará en incertidumbre sobre las próximas decisiones. Entre ellos, cabe destacar el improbable apoyo internacional para aplicar sanciones globales contra Irán. Al mismo tiempo, la política interna iraní ha cambiado hacia la moderación y el pragmatismo que elimina el posible pretexto para que Estados Unidos cree un nuevo consenso hostil contra Irán.

Escrito por Nabi Sonboli, traducido por Parstoday en español.