Jomeini nos enseña que sin espiritualidad, todo en política está perdido
Parstoday- E: Estimados oyentes Irán está en días de fiestas, digo días, porque la celebración se extiende diez días, del 1 al 11 de febrero, y no es para menos, pues se cumplen 40 años de la victoria de la Revolución Islámica de Irán. Para abordar una importante arista de este tema, hemos invitado al experto en temas políticos el doctor Libardo Orejuela, profesor y rector de la Universidad de Cali, Colombia.
Doctor Orejuela, el artífice de esta gesta revolucionaria y fundador de la República Islámica de Irán fue el Imam Jomeini, (que descanse en paz), nos podría recordar algunas características de este gran personaje iraní. Adelante, por favor.
LO: Voy a empezar por decir que, en mi penúltimo libro que titula “El día de las voces” o “El poder de la palabra”, yo hago un repaso por lo que considero los mejores oradores del mundo. Ese repaso de texto, que además es un texto que está presentado por varios profesores de varias universidades del planeta. En ese texto, la última figura a la que hago alusión, a la que describo, a la que trato es el ayatola Jomeini, quiere decir que lo inserto de manera objetiva, de manera desapasionada, de manera racional en que los mejores oradores del mundo de toda la historia, por una razón muy sencilla, porque orador no es el vocinglero, orador no es el gran tribuno de la calle, orador, como lo dice la palabra que viene de oración, es aquel capaz de conversar con grandes fuerzas espirituales y transmitirlas a sus congéneres y eso fue exactamente lo que yo percibí en mi recorrido y en mi estudio sobre el ayatolá Jomeini. Él no requería pararse en la tribuna, hubo intervenciones de Jomeini que hizo estando sentado, no quería subir de manera estertórea o extrema el tono de la voz, no requería lanzar bravuconadas de vivas o abajos, no reclamaba el aplauso del auditorio, pero era escuchado profundamente por las multitudes. La anécdota que se ha contado en el Occidente de Jomeini, que exiliado en París, enviaba sus declaraciones e intervenciones por cintas que entraban clandestinamente a Irán, para que fueran escuchadas por la g ente y conmovían a grandes multitudes, denota la capacidad oratoria de Jomeini. Capacidad oratoria que proviene de su inmensa e inagotable fuerza espiritual, que proviene del ejemplo de su sencillez, que proviene del ejemplo de su sobriedad, que proviene del ejemplo de hacer un esfuerzo por entregarle a sus semejantes, a sus compatriotas y a millones y millones en el Medio Oriente y en el resto del mundo, donde fue escuchado, un universo mejor.
E: Señor Orejuela, como sabemos usted, un conocedor del Imam Jomeini y de sus objetivos ¿Cuáles son los puntos de vista y los objetivos más resaltantes de la política del Imam Jomeini?
LO: Bueno, Jomeini tuvo una virtud en su concepción política. A Jomeini le tocó un mundo graficado en el orden bipolar de la Guerra Fría, ese orden político mundial que surgió después de la Segunda Guerra Mundial y que partió el planeta, prácticamente, en dos bloques: el bloque capitalista de Washington y el bloque soviético de Moscú, que sacrificó derechos humanos por todas partes, que permitió que los norteamericanos invadieran más de 44 países del mundo, asolando zonas de Indochina, Vietnam, Lagos y Camboya, pero que al mismo tiempo los rusos aplastaban una indignación en Hungría, en 1956 y metían los tanques de guerra en 1978 a Praga, la capital de la República de Checoslovaquia; es decir, en medio de ese orden bipolar, Jomeini trazó casi una especie de tercera vía. Además, podemos referirnos a una histórica, muy sentida, muy racional, muy argumentativa, carta que el ayatolá Jomeini le envía al presidente de la Unión Soviética, al padre de la “glasnost”, de la “perestroika”, indicándole que estaban equivocados en su camino y que mientras ese modelo económico y político sacrifique la espiritualidad, buscando únicamente de forma bárbara el desarrollo material de la sociedad, estaban perdidos. Creo que esa carta que le dio a Mijael Gorbachov tiene que haberle impactado demasiado, porque recuerden que con Gorbachov comienza la disolución de la Unión Soviética que va a completar Boris Yeltsin, de modo, pues que aquí hay un profundo aporte de Jomeini, digámoslo así, a la ruda política del mundo. Pero hay un segundo aporte de Jomeini. La gente cree, los politólogos creen, los analistas creen y los líderes creen que la política es un problema únicamente de la política y desalojan la política de la ética y le quitan a la política la axiología u los valores y destierran la política la espiritualidad y, entonces, eso se convierte en una cosa que ahora llaman “la real política”, la política práctica. Jomeini desborda eso y nos enseña a todos que donde no hay una conducción espiritual, donde no hay una condición axiológica, de valores por la vida, por la solidaridad, y no donde no hay una conducción ética, todo lo demás en política está perdido.
E: Como última pregunta. Usted ha estado en Irán en un aniversario de la Revolución Islámica (en fecha central el 22 de bahman del calendario islámico o 11 de febrero) ¿podría darnos unos alcances de la celebración de esa fecha memorable en este país?
LO: Bueno, yo quedé muy impresionado en mi visita de varios días, invitado por la República Islámica de Irán; primero, porque puede develar, puede descubrir, todas las mentiras mediáticas que Occidente venia propagando contra la República Islámica. Me encontré con un pueblo sencillo y laborioso, me encontré con un pueblo profundamente solidario y cariñoso, encontré que el papel de la mujer en Irán no es como el que estaban pintando, un papel adjetivo, periférico y accesorio, sino que juega un papel de primer orden. Un pueblo que lo cercaba el imperio pero que resistía con su inteligencia y su imaginación a semejante cerco, una gente decidida a vivir de la mejor manera. Encontré mucha riqueza espiritual. Yo tengo una experiencia muy profunda que me afectó positivamente y fue a raíz de una charla que dicté en la ciudad sagrada de Qom. Había tenido una reunión con directivos universitarios en la Universidad de Teherán, había hecho recorridos y conversado con mucha gente y pude constatar que mientras Occidente padece de una especie de derrumbe, lo que Osvaldo Spengler, un teórico occidental llamaba en 1970 “la decadencia de Occidente”, en el mundo islámico había una especie de ascenso por los valores, de reencuentro con la espiritualidad que le estaba asegurando realmente el futuro y, de allí ahora, siento por las noticias, por las noticias, que yo tenía una percepción no equivocaba, una percepción acertada, porque estamos viendo el desarrollo tecnológico de la República Islámica de Irán, estamos viendo la recuperación económica de la República Islámica con todas las dificultades de los cercos, estamos viendo como potencias importantes de la geopolítica mundial, como la Federación Rusa, la República Popular de China, hacen acercamientos con la República Islámica de Irán , porque saben que tiene que construirse (en el mundo) un gran frente diverso, multilateral , para enfrentar eso que Francis Fukuyama, un escritor nipón-norteamericano que trabajaba para el Departamento de Estado de EEUU, llamó “el fin de la historia” y que significaba que en este planeta ya nada hay que hacer porque todo estará en manos de EEUU.