Guerra de narrativas contra Irán; un trasfondo de operación mediática
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Presión de los lobbies sionistas sobre los medios occidentales para difundir falacias contra Irán
Pars Today – Los informes indican que se ha intensificado la presión organizada de los lobbies israelíes sobre los medios occidentales con el objetivo de construir narrativas contra Irán.
En las últimas semanas, el Centro de Monitoreo de Medios ha revelado lo que describe como una «presión sin precedentes de los lobbies israelíes sobre los medios occidentales».
Según Pars Today, una serie de organizaciones mediáticas en Europa y América del Norte han sido presionadas para seguir dos líneas informativas específicas sobre Irán. Primero, presentar la actuación de las fuerzas de seguridad iraníes contra individuos armados y grupos infiltrados durante las recientes protestas como si se tratara de una “represión contra la población”. Segundo, difundir las cifras de víctimas de estos hechos de manera multiplicada y creciente; de modo que, según los alegatos, algunos medios han difundido cifras entre 10 y 13 veces superiores a las oficiales.
Analistas de medios consideran que estos esfuerzos forman parte de una campaña más amplia destinada a cambiar el foco de la opinión pública mundial. A su juicio, Israel, en un momento en que enfrenta presiones internacionales debido a las elevadas víctimas en Gaza, intenta reducir parte de esa presión resaltando narrativas negativas sobre Irán y desviando así la atención mediática.
Autoridades iraníes, en declaraciones separadas, han asegurado que Estados Unidos e Israel habrían impulsado un plan complejo para provocar una «guerra urbana a gran escala» en Irán durante las recientes protestas de naturaleza económica. Según ellos, la infiltración de elementos armados entre los manifestantes formaba parte de ese escenario. Las cifras oficiales anunciadas por Irán indican 3117 fallecidos en estos acontecimientos, incluidos 2427 ciudadanos civiles y fuerzas militares, y 690 individuos armados calificados como “terroristas”.
La difusión de cifras contradictorias y crecientes sobre las víctimas de los últimos acontecimientos en Irán fue impulsada por diversas cadenas occidentales y hebreas, encabezadas por medios abiertamente hostiles a la República Islámica de Irán. Ello ocurrió a pesar de que estas mismas cadenas reconocían que, debido al corte de Internet, no contaban con acceso directo a información desde el interior del país. Esta contradicción plantea un interrogante clave: ¿cómo los medios que admitían carecer de información sobre el terreno podían informar a diario, y con cifras concretas, sobre un supuesto aumento de víctimas?
En contraste, el Consejo de Seguridad de Irán, apelando a la “responsabilidad con la verdad”, optó por abstenerse de anunciar cifras oficiales de fallecidos hasta poder distinguir con precisión entre ciudadanos civiles, miembros de las fuerzas militares y de seguridad, y elementos terroristas o alborotadores. Según este enfoque, la publicación prematura de datos no verificados solo contribuiría a la desinformación y a la confusión en la opinión pública.
La respuesta a la pregunta de por qué los medios occidentales adoptaron la línea informativa del aumento de muertos en Irán y hasta dónde pretendían llevar esas cifras, puede encontrarse en las declaraciones de Netanyahu, que al afirmar sobre las víctimas en Irán, dijo: «¡El silencio de muchos países europeos ante la masacre de decenas de miles de personas en Irán es vergonzoso! Este silencio refleja extravío y una hipocresía excepcional. ¿Dónde están todos aquellos que acusaban a Israel de un genocidio que, en esencia, nunca existió?»
Estos pronunciamientos evidencian claramente cómo la revelación de las dimensiones del genocidio en Gaza y la masacre de más de 71 000 palestinos ha cambiado el clima internacional en contra del régimen sionista; hasta el punto de que dicho régimen se aferra a cualquier oportunidad y a cualquier narrativa distorsionada para relegar a un segundo plano este «crimen del siglo».
Expertos sostienen que las autoridades israelíes saben bien que, con este tipo de pretextos, no lograrán borrar esta mancha de deshonra del historial del sionismo.