Sánchez mantiene silencio absoluto y crece la incertidumbre en el PSOE
Líderes territoriales socialistas exhiben mensajes contradictorios sobre los pactos
Tras un intenso debate en Ferraz a la vista del escrutinio final del 26J,Pedro Sánchez compareció públicamente aquella misma noche electoral para reivindicar al PSOE –una vez neutralizada la amenaza del sorpasso de Podemos– como “partido hegemónico de la izquierda” y “fuerza política más importante del cambio”. El lunes siguiente, Sánchez presidió la reunión de la ejecutiva del PSOE, a puerta cerrada, donde rechazó apoyar la investidura de Mariano Rajoy, ni siquiera con una abstención, y quiso sacudirse la presión dejando toda la iniciativa en manos del líder del PP, como ganador de las elecciones. Incluso aplazó una semana, para ganar más tiempo, el comité federal del PSOE que se suele convocarse siempre el fin de semana siguiente a la celebración de unas elecciones generales.
Desde entonces, Sánchez guarda un silencio sepulcral. El martes estuvo en Bruselas, pero también rehusó abrir la boca en público. En su entorno aseguran que esta estrategia de silencio absoluto responde a su determinación de que toda la presión para intentar formar gobierno recaiga exclusivamente en Rajoy. El líder del PSOE ha enmudecido y ha desaparecido del mapa, pues, y así pretende mantenerse al menos hasta el próximo lunes, sin ningún acto previsto en su agenda.
Pero en su ausencia, crece la incertidumbre en el PSOE. Nadie se atreve a poner la mano en el fuego sobre la posible formación de un nuevo gobierno, más allá de que la mayoría de los dirigentes socialistas den por hecho que, al final y por más que les pese, acabará go-
bernando Rajoy. Hasta en Bruselas les están apretando ya las tuercas, urgiendo a que se elaboren los presupuestos del Estado del año que viene.