Aznar acusa a Rajoy de dejar a los jóvenes "déficit" y "deuda"
José María Aznar no asistirá al congreso del PP. Dejó la Presidencia de Honor del partido precisamente porque no quería ir, irritado por los desplantes que en su opinión le dedica Génova. Pero de haber acudido, posiblemente habría pronunciado un discurso muy similar al que realizó este lunes, en un acto de la Fundación Valores y Sociedad que dirige el ex ministro Jaime Mayor Oreja.
Esta intervención, salvo novedades en su agenda, será probablemente la única que se le escuche a Aznar hasta el cónclave del PP. En ella, el ex presidente no pudo ser más claro en su visión sobre la situación de España. En presencia de María San Gil, Aznar dibujó un país que desde 2009 no tiene nada que celebrar, tras años y décadas tan importantes como la que arrancó en 1979 con las primeras elecciones democráticas; la de 1989 con el primer semestre de Presidencia española de la UE, y la de 1999 con la entrada en el euro. «Creo y lamento que tampoco está en el camino poder conmemorar nada en 2019», auguró Aznar. España, mantuvo, vivió en la etapa en que él fue presidente «un impulso modernizador, ambicioso y profundo», a cuyo relato, dijo, no se puede dar continuidad. Por eso, el título del ciclo de conferencias impulsado por Mayor Oreja y San Gil -El necesario fortalecimiento de España- no podía ser más adecuado para las tesis que defendió el ex presidente del Gobierno. Aznar aseguró que España está ahora «desvertebrada social, territorial y económicamente». Y que es importante sellar estas tres brechas que, además, están vinculadas entre sí. La principal, argumentó, «es social y entre generaciones». Una separación que, apuntó, ha aumentado la crisis y «la respuesta que le hemos dado». La crítica estaba dirigida claramente al Gobierno de Mariano Rajoy, aunque en ningún momento lo citó. Esa respuesta, según el ex dirigente popular, «ha fortalecido casi hasta el blindaje las posiciones de algunos y ha debilitado casi hasta la desesperanza la de otros».