Podemos entierra la era del tándem Iglesias-Errejón
Nadie sabe lo que va a suceder. Pero todos saben que Podemos ya no será el mismo partido que conocíamos.
El segundo congreso de la formación morada tiene que resolver la encarnizada disputa política entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, que llegan con unas concepciones de partido muy distintas. Así, en el tortuoso camino hasta hoy, se ha quebrado política y personalmente la relación entre ambos, creando un cisma en toda la organización y devorando para el futuro el «tándem» que formaban y que convirtió a Podemos de la nada en la tercera fuerza política de España, con más de cinco millones de votos, en una gesta histórica que ha cambiado a la izquierda y la vida política del país. La acumulación de meses de errores, ataques, excesos, desafíos, irresponsabilidades, imposiciones, cuentas pendientes y luchas de poder entre las dos corrientes, así como una profunda batalla ideológica sobre qué debe ser realmente Podemos, han terminado por desgarrar a un partido con tres años de vida, y que ha acabado dividido en torno a sus dos máximos referentes. Iglesias (Madrid, 1978) con una idea más radical, izquierdista y atrincherada en la protesta; y Errejón (Madrid, 1983) con un planteamiento más institucional, moderado en las formas y populista en el discurso. La acumulación de todos esos ingredientes ha convertido la Segunda Asamblea Ciudadana de Vistalegre en una lucha fratricida que marcará un antes y un después. Un punto de no retorno en Podemos que planteará consecuencias tremendas. Y las decantarán los resultados. Por lo pronto está en serio riesgo el papel de Iglesias y de Errejón en la primera línea de Podemos -algo inimaginable por nadie hace sólo un año- y, por ende, la unidad de las dos grandes almas de la formación morada.