Podemos teme fuerte división en Castilla-La Mancha
Podemos conocerá hoy cómo le ha salido una de sus apuestas políticas más arriesgadas. Por la mañana se anunciará el resultado de la consulta entre las bases de Castilla-La Mancha sobre si el partido morado debe entrar por primera vez en un Gobierno presidido por el PSOE.
El nerviosismo no sólo recorre la región manchega, sino también el núcleo de decisión en Madrid, porque la foto que puede dejar la consulta es la de una profunda división interna en un asunto estratégico. Los peores pronósticos prevén una división todavía mayor que la que dejó el congreso de Vistalegre II con el enfrentamiento entre Iglesias e Íñigo Errejón.Más allá de quienes aventuran que la consulta puede estar más reñida de lo que se podía prever en un principio -incluso que puede salir el no-, el debate en torno a si hay que gobernar con el PSOE desde una posición de minoría ha polarizado de una manera feroz a Podemos. Los sectores más izquierdistas del partido morado se han levantado contra la posibilidad de compartir un gobierno con uno de los ejecutivos del PSOE «más susanistas», el que encabeza Emiliano García-Page. Pero hoy no sólo se la está jugando el líder regional de Podemos, José García Molina.
Así pues, las consecuencias del resultado también pueden tener una consecuencia directa en la estrategia que está manteniendo la dirección nacional a la hora de acercarse al PSOE de Pedro Sánchez. Y marcará, sin duda, el futuro para quienes quieran plantear lo mismo. Se quiera o no, Castilla-La Mancha se ha convertido en un laboratorio de la relación con los socialistas.