Los asesinos de Cataluña tenían decenas de bombonas de butano para atentar
Al menos doce individuos formaban la célula: siete están muertos y cuatro detenidos, uno de ellos herido. El autor del atropello puede seguir huido
La célula terrorista de Cataluña tenía decenas de bombonas de butano en la casa ocupada de Alcanar (Tarragona) en la que se produjo la explosión que costó la vida a dos de sus miembros, heridas a otro más y, según la hipótesis de los investigadores, precipitó un ataque terrorista a la desesperada del resto de sus miembros, que estaban convencidos de que más pronto que tarde los Mossos d’Esquadra iban a llegar hasta ellos.
Por tanto, como ya informó este viernes ABC, el plan terrorista era mucho más amplio del que finalmente se llevó a cabo e iba a ser perpetrado por al menos doce individuos: los dos que murieron en la casa de Alcanar y el herido en ese mismo suceso; los cinco terroristas que fueron abatidos en Cambrils por los Mossos d’Esquadra, y los cuatro detenidos hasta el momento.
La vivienda en la que se produjo la explosión fue cuidadosamente elegida por los terroristas, que se aprovecharon de que está situada en un lugar aislado a salvo de miradas indiscretas. Los terroristas llevaban meses planeando el ataque y habían hecho en la casa un habitáculo para preparar los artefactos explosivos, según se ha podido comprobar ahora. Por tanto, esta vivienda de Tarragona jugó el mismo papel que la casa de Morata de Tajuña en los atentados del 11-M.
La organización terrorista de EIIL (Daesh por sus siglas en árabe) se atribuyó el ataque y lo justificó como una represalia por las acciones militares de una coalición internacional, encabezada por Estados Unidos, que combate al grupo yihadista en Siria e Irak.