Rajoy redobla sus esfuerzos contra la organización del referéndum
El presidente planea las acciones en un reducido grupo con la vicepresidenta y tres ministros
Los servicios de inteligencia del Estado se hallan a pleno rendimiento. El presidente de Gobierno, Mariano Rajoy, quiere hacer lo imposible para que no se celebre el referéndum ilegal del 1 de octubre impidiendo las condiciones materiales para su organización y desarrollo. Además de los tribunales, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y el Servicio de Información de la Guardia Civil trabajan en la búsqueda e interceptación de urnas, papeletas y otros instrumentos de la consulta. Rajoy planea las acciones en un reducido grupo con la vicepresidenta Sáenz de Santamaría y el director general del CNI, Félix Sanz Roldán.
El aparato del Estado, incluidos los servicios de inteligencia, se halla a pleno rendimiento. El presidente de Gobierno, Mariano Rajoy, quiere hacer lo imposible para que no se celebre el referéndum ilegal del 1 de octubre impidiendo las condiciones materiales para su organización y desarrollo. Rajoy planea las acciones con un reducido grupo con la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, y los ministros de Interior, Justicia y Hacienda. Además de los tribunales, los cuerpos de seguridad trabajan en la búsqueda e interceptación de urnas, papeletas y otros instrumentos de la consulta.
La maquinaria del Estado se ha puesto en marcha para impedir la consulta independentista ilegal con tres líneas de actuación que está marcando personalmente el presidente del Gobierno. La anulación por el Tribunal Constitucional de las leyes para la secesión y su misma convocatoria y la actuación contra todos sus promotores, junto a la clara advertencia de que cualquiera que colabore con el referéndum cometerá delito, es la primera, sin la cual ninguna de las siguientes se sostendría.
Evitar tensiones en las calles que puedan desembocar en violencia es la siguiente línea de trabajo. Por último, figura interceptar urnas, papeletas y actas de escrutinio, de manera que resulte imposible celebrar nada parecido a un referéndum. Esta última línea, por su naturaleza, se desarrolla con sigilo, como reconocen fuentes conocedoras de cómo están actuando al respecto los servicios de inteligencia del Estado.