Rajoy busca un acercamiento con Sánchez tras la disolución de ETA
El presidente del Gobierno y el líder del PSOE estaban distanciados por el bloqueo de pactos de Estado
La relación entre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez ha pasado por más bajos que altos, y en los últimos meses se encontraba en un momento de depresión profunda. Su sintonía en Cataluña, para defender juntos el Estado de Derecho ante los golpistas, no se trasladó a otros ámbitos, como quería el presidente del Gobierno, y al final el contacto entre La Moncloa y Ferraz se congeló. Pero Rajoy ha encontrado un buen motivo ahora para intentar un nuevo acercamiento: la disolución de ETA.
El presidente quiere visualizar que el PP y el PSOE siguen juntos en un asunto de Estado como la lucha antiterrorista y en la etapa que se abre ahora tras la disolución de la banda. La línea de comunicación con Sánchez ha quedado totalmente abierta.
Fuentes de La Moncloa aseguraron que el Gobierno tiene «máximo interés» en mantener la unidad de los partidos demócratas frente al terrorismo, «como ha sucedido siempre, con sus altos y bajos». De momento, Rajoy quiere consolidar la unidad de forma directa con Sánchez y Rivera. La convocatoria del Pacto antiterrorista, que el Gobierno tiene prevista para los próximos días, será una primera señal de que los partidos constitucionalistas siguen unidos. Rajoy quiere zanjar así cualquier duda sobre una supuesta «contrapartida» a la banda por su disolución, como podría ser un acercamiento generalizado de presos. Desde La Moncloa se ha advertido de que la banda no obtendrá «nada» tras su último comunicado.
La disolución de ETA ha servido así para que Rajoy y Sánchez retomen la comunicación perdida. En los últimos meses, Rajoy se sintió «decepcionado» cuando comprobó el «nulo interés» de Sánchez por alcanzar pactos de Estado que el Gobierno considera fundamentales, como el de las pensiones o el de Educación, según fuentes de La Moncloa. La falta de disposición del líder socialista para avanzar en la reforma de la financiación autonómica les separó más aún.
Fuentes parlamentarias explican que los pactos de Estado tienen, además, un interés político estratégico para el PP y el PSOE, ya que enviarían un mensaje de Estado y responsabilidad frente a la posición «amateur» de otros partidos, como Ciudadanos. De ahí la frustración añadida en La Moncloa, al creer que al PSOE le mueve más el desgaste total del presidente.