Muere Yalal Talabani, el líder kurdo
Contribuyó a redactar la Constitución de 2005 y fue el primer
El primer presidente no árabe de Irak, el líder kurdo Yalal Talabani, ha muerto este martes en un hospital de Alemania, según han informado medios kurdos. Talabani, que estaba a punto de cumplir 84 años, tuvo que renunciar a la jefatura del Estado en 2014 a consecuencia de un derrame cerebral sufrido en diciembre de 2012. Muchos observadores atribuyeron el deterioro de las relaciones entre el Gobierno central de Bagdad y el regional de Erbil a su ausencia. En un curioso giro de la historia, el veterano de la causa kurda fue también el hombre que ayudó a mantener unido Irak.
En medio de las tensiones separatistas, Talabani actuó como canal de comunicación entre el entonces primer ministro Nuri al Maliki y el presidente regional, Masud Barzani, quien ahora acaba de desafiar al Gobierno de Bagdad con un referéndum de independencia. Ese reparto de papeles entre ambos dirigentes kurdos, el cosmopolita Talabani y el más tribal Barzani, había sido fruto de la intervención estadounidense de 2003 y el derribo de Sadam Husein. Mientras el líder del Partido Demócrata de Kurdistán (PDK) se ocupaba de la gestión del Kurdistán, Talabani se convirtió en miembro del Consejo de Gobierno y fue clave en la redacción de la Constitución iraquí, que reconoció la autonomía que esa región gozaba de hecho desde la guerra de 1991. En 2005, fue designado presidente de Irak por la Asamblea Nacional Transitoria, cargo en el que fue reelegido al año siguiente y de nuevo en 2010.
Hombre voluminoso y con gran sentido del humor, Talabani destacó desde el principio por sus habilidades diplomáticas, algo a lo que sin duda contribuía que además de kurdo hablara árabe, persa e inglés. Más de una vez logró con sus bromas rebajar la tensión y el recelo que su origen kurdo causaba entre los miembros árabes del Gobierno. “Es el único que logra mantener a chiíes y suníes negociando”, aseguraba un diplomático occidental durante lo más crudo de la guerra sectaria. También actuaba de muro de contención ante los excesos de Barzani, según recordaba recientemente un analista de Erbil.