Los vencedores del Daesh
Pars Today-En las últimas semanas, desde que se hizo evidente la debacle del Daesh en Iraq y Siria, hemos podido ver cómo los EE.UU. y sus países vasallos en eso que dieron en llamar “coalición internacional contra el terrorismo” se han arrogado la paternidad del triunfo sobre el Daesh en esos dos países, despreciando e ignorando en todo momento a los verdaderos artífices de dicha victoria.
No es necesario ser un gran experto militar, ni tan siquiera tener especiales conocimientos militares, para comprender que cualquier victoria en cualquier guerra viene acompañada de una lista de bajas también en el bando del vencedor.
No es necesario ser un gran experto militar, ni tan siquiera tener especiales conocimientos militares, para comprender que cualquier victoria en cualquier guerra viene acompañada de una conquista, una toma efectiva de un territorio por parte de las tropas del bando vencedor.
Ahora yo me pregunto ¿dónde han combatido los ejércitos de los EE.UU. y los de los países vasallos de los EE.UU. En qué batallas se los ha visto enfrentarse al Daesh. Qué terrenos han conquistado y dónde están sobre el terreno en la lucha los ejércitos de los EE.UU. y los de los países vasallos de estos?.
E igualmente, ¿cuáles han sido las bajas en los ejércitos de los EE.UU. y los de sus países vasallos, precio de la victoria que ellos fraudulentamente se arrogan?.
Los EE.UU. y sus vasallos pretenden hacernos ignorar la máxima militar de que “un terreno no está conquistado hasta que este no se pisa” fruto de la antigua discusión entre artilleros e infantes. Ellos argumentan que la victoria sobre el Daesh se ha realizado únicamente gracias y por medio de sus bombardeos aéreos realizados por sus impolutos pilotos, sin necesidad de mancharse con polvo alguno.
Lo cierto de la acción militar de los EE.UU. y sus vasallos en Iraq y Siria, es que la misma ha servido ante todo como herramienta de presión en el marco de su geopolítica en la zona, utilizándola por una parte para mantener dentro de su raya de subordinación al gobierno iraquí y por otra para intentar causar el mayor daño posible al gobierno sirio. Para ello no sólo han ayudado logísticamente en distintas ocasiones al Daesh en Iraq y Siria, sino que igualmente han dilatado sus acciones contra el Daesh, han puesto impedimentos repetidas veces para que las fuerzas iraquíes o sirias se pudieran enfrentar adecuadamente al Daesh, o directamente cuando han querido han atacado a las fuerzas iraquíes o sirias que verdaderamente luchaban contra el Daesh, además de destruir innecesariamente infraestructuras de ambos países.
En definitiva los EE.UU. y sus vasallos lo único que han hecho es utilizar la excusa de la lucha contra el Daesh para mantener una inestabilidad constante en esos dos países que les permitiera jugar un papel del dominio sobre los mismos.
La victoria sobre el Daesh evidentemente ha tenido unos protagonistas, muchos, pero estos evidentemente distan de ser los pretendidos por los EE.UU. y sus voceros de la prensa occidental. La victoria sobre el Daesh hay que atribuírsela en primer lugar a los ejércitos y las fuerzas de resistencia de Iraq y Siria, e inmediatamente después a Irán, que supo no sólo movilizar fuerzas propias y proporcionar equipos, armamento, capacitación y asistencia logística a los gobiernos sirio e iraquí, a petición de estos, además de coordinar fuerzas afganas, pakistaníes o libanesas, sino que sobre todo también supo implicar a Rusia en Siria.
Estos protagonistas y otros como algunas milicias palestinas han demostrado, con su sangre y miles de muertos sobre el terreno, su compromiso en la lucha contra el terrorismo wahabí, cosa que no puede decirse lo mismo por ejemplo de los gobiernos de EE.UU., Gran Bretaña, Francia, Turquía, Arabia Saudí o Qatar.
Porque al igual que la victoria sobre el Daesh tiene unos protagonistas reales como los mencionados anteriormente, también el terrorismo wahabí tiene unos padrinos que no son difíciles de identificar para cualquier observador mínimamente atento,
El Daesh apareció en escena constituyendo una importante fuerza de combate que rápidamente conquistó grandes franjas de terreno en Siria e Iraq, ¿cómo pudo el Daesh hacer eso desde la nada? La respuesta es simple, por el respaldo que desde sus orígenes tuvo por parte de ciertos países poderosos.
¿Quién armó al Daesh? ¿Quién entrenó al Daesh? ¿Quién financió al Daesh? ¿Quién brindó apoyo logístico al Daesh? ¿Y quién compró el petróleo al Daesh? ¿Aceptarían los países integrantes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas una investigación independiente que pudiera desvelar fehacientemente la respuesta a estas preguntas, o alguno o algunos de los que tienen derecho a veto se opondría a tal medida?.
Una mente crédula guiada por la prensa y los políticos occidentales seguramente pensará que no habría oposición a una propuesta así, pero en el mundo de la realidad sin duda EE.UU. Gran Bretaña y Francia la vetarían, lo que sin duda ya sería una respuesta implícita a las preguntas antes planteadas.
Lo cierto es que los EE.UU., Gran Bretaña, Francia, Turquía, Arabia Saudí y Qatar fueron absolutamente cómplices en el surgimiento del Daesh en Siria como herramienta para derribar al gobierno legítimo de ese país, y más tarde en su traslado a Iraq como medio de chantajear la política iraquí e impedir que el resultado de las elecciones de 2014 fuese respetado por no corresponderse con los intereses anglo-americano-sionistas, y por tanto impedir que el presidente Nuri Al-Maliki repitiese en el cargo.
Fueron ellos quienes armaron al Daesh, fueron ellos quienes capacitaron al Daesh, fueron ellos quienes financiaron al Daesh, fueron ellos quienes proporcionaron apoyo logístico al Daesh y fueron ellos quienes compraron el petróleo que el Daesh robaba en Siria e Iraq.
Sin embargo, ahora que su criatura ha sido vencida y ya no tiene valor para sus políticas, todos ellos repudian de su parte en la paternidad del monstruo e incluso desvergonzadamente quieren erigirse en sus verdaderos destructores.
Cualquier observador atento sabe la verdad sobre quién ha estado apoyando al Daesh.
Aquellos que comprendemos la realidad sobre cómo operan los países de Occidente encabezados por los EE.UU., y sus aliados a nivel mundial, estamos moralmente obligados a gritar la verdad sobre el Daesh y seguir gritando esta verdad hasta que la gente del mundo sepa que los padres y padrinos del Daesh y los otros grupos armados wahabis, a pesar de lo que las propagandas occidentales y sus medios de difusión asociados digan, se encuentran en Washington, Londres, París, Ankara, Riad y Doha.
Los EE.UU, y sus vasallos reniegan de su responsabilidad en la creación y desarrollo del Daesh a pesar de que algunas destacadas figuras de su administración como Hillary Clinton, reconocieran esta.
EE.UU. y sus vasallos pretenden erigirse en los vencedores sobre el Daesh, pero EE.UU. y sus vasallos, al igual que el ente sionista de Israel, lo que verdaderamente son en este asunto es derrotados, tan derrotados como el Daesh.
El Daesh ha sido vencido en Iraq y Siria, lo que no quiere decir que las intrigas occidentales hayan concluido en estos países.
El Daesh y sus patrocinadores han sido vencidos; los ejércitos de Iraq, de Siria, las fuerzas de la Resistencia, Irán, también Rusia por sus propios intereses, y todos los amantes de la libertad pueden congratularse por ello. A otros no le cabe más que tergiversar, manipular y rabiar.
Por: Mikail Alvarez Ruiz