Ofensiva arancelaria de Trump, un cuchillo de doble filo
E: Estimados oyentes el día de hoy hemos invitado al analista internacional Iñaki Gil de San Vicente, él es vasco y nos habla desde San Sebastián para abordar un tema económico que se avizora como una guerra comercial sin precedentes, después de que la Administración estadounidense, presidida por Donald Trump, impuso aranceles a las importaciones de acero y aluminio.
China ha dicho que no quiere una guerra comercial, pero responderá en caso de que se produzcan subidas de aranceles que perjudiquen sus intereses. La Unión Europea (UE), la más afectada, ha pedido a EEUU que la deje fuera de su medida impositiva, de la que Trump ha eximido, de momento, a México y Canadá. Señor Gil, ¿podría explicarnos un poco más sobre este asunto? ¿Se derivará en una guerra comercial?
IG: Bueno, Trump que representa a uno de los intereses de un sector de la clase dominante norteamericana, lo que busca es, digamos, reforzar la capacidad productiva de EEUU en aquellas cuestiones que muchos economistas y analistas de la sociedad capitalista actual califican como la tercera época del capitalismo que ya está acabado. La tercera época del capitalismo es aquella época que dependía, básicamente, de una tecnología del acero, de una tecnología del aluminio, de una tecnología de la fundición de hierro, de una tecnología del coche, que llegó a su esplendor a finales de los años 80 y comienzos de los años 90 del siglo 20.. En EEUU hay grandes fabricas de coches en Detroit, grandes acerías, grandes construcciones navales que están prácticamente cerradas. Hay actividades en EEUU que correspondieron al capitalismo de los años 50 de la Segunda Guerra Mundial, de los años 60, que están en la ruina absoluta, porque es una forma económica que ya fue desarrollada luego por otros países en expansión y que luego la tecnología, la nueva tecnología industrial, la nueva tecnología científica que se ha desarrollado prácticamente desde los años 90 hasta ahora. Entonces, Donald Trump representa en parte a esos intereses y también representa a otros intereses de otros capitalistas, como de la industria del espectáculo y del turismo, también los intereses de una fracción de la industria del capital especulativo. Pero como muchos votos de Donald Trump dependen, precisamente, de aquellas barriadas de trabajadores que en estos momentos tienen ya 50 años y que están a punto de jubilarse o están jubilados, etc. y de todo el comercio y de toda la economía alrededor de todo aquel capitalismo que ya no va a volver, él está intentando que, por medio de la guerra comercial, por medio de subir los aranceles al acero, un 25 % de sobrecosto, y un 10 % al aluminio, él cree que esas industrias van a volver a reinstaurarse o surgir de nuevo con lo cual, volvería la bonanza económica a EEUU.
Aparte de otras valoraciones, esto ya es imposible porque el capitalismo ya no es el de los años 70. La sociedad capitalista mundial es otra, se mueve en otro nivel y, en estos momentos por ejemplo, China, Corea del Sur, Filipinas, Sudáfrica, Brasil, entre otros, producen acero, producen hierro, aluminio, de la misma calidad que el norteamericano pero más barato. Para poner un caso, Alemania produce acero y aluminio de mejor calidad que el norteamericano pero más barato. Esto es debido, entre otras razones, porque se han descubierto nuevas aleaciones con materiales raros, con tierras raras que hacen que el aluminio sea más flexible y más resistente y duro, el acero también, dependiendo de los gustos del consumidor. Esto tiene mucha diferencia, que no podemos detallar ahora, con respecto a lo que era la economía de las grandes ciudades norteamericanas, la Chevrolet, la Ford, por ejemplo, que producían millones de coches. La Ford, por ejemplo, casi se fue a pique en el año 2007 cuando la industria del automóvil que se fue a pique en ese año tuvo que ser rescatada en un proceso de nacionalización subterránea por parte de la Administración norteamericana.
Lo que quiere Donald Trump es volver la historia para atrás y reinstaurar aquella producción capitalista, aquella tecnología vieja ya superada, antigua, creyendo que eso va a potenciar la economía norteamericana.
E: Ahora, para terminar, ¿qué busca el mandatario norteamericano con estas medidas?
IG:¿ Qué está consiguiendo con esto? Está consiguiendo que aquellos países que producen aluminio, hierro, acero, etc. más barato e igual de calidad o superior al de EEUU y que venden a EEUU una enorme cantidad de ese material —porque EEUU ya no lo produce ya que lo que ahora produce es de baja calidad y muy caro— estos países como Europa, Alemania, China, Corea del Sur, van a perder un mercado muy importante. Esto claro está creando unas tensiones muy fuertes que por ahora se mantienen solo a nivel del acero y el aluminio pero que incluso pueden subir a otros niveles. Ya ha habido una guerra comercial, que no ha sido denominada como tal con respecto a los precios del petróleo, además hay una guerra comercial latente en los grandes ejes del comercio mundial, en los tratados de libre comercio, que se mantienen, pero esto ha sido la chispa que ha hecho crecer y que definitivamente estemos al borde de una guerra económica, una guerra comercial muy pero muy dura.
Aquí lo que está consiguiendo Donald Trump es dos o tres cosas: primero, que un sector del pueblo norteamericano lo apoye; segundo, que una parte de la burguesía norteamericana le critique ferozmente porque saben que (su objetivo con el aumento de aranceles) es imposible de lograr y, tercero y el más relevante, prácticamente enfrentarse al resto del mundo. Si el resto del mundo, excepto algunas clases dominantes, ya veía a Donald Trump como un peligro para la paz y la estabilidad en el mundo, con estas medidas, que son erráticas, pues todavía ven mucho más grave toda la política económica y de exteriores de EEUU.
E: Señor Iñaki muchísimas gracias ha sido muy explícito en este análisis para los oyentes de Voz Exterior de Pars Today .
IG: Gracias a ustedes.