¿Por qué el presidente de Brasil se burló de Trump?
-
Lula da Silva, presidente de Brasil
Pars Today – Lula da Silva, presidente de Brasil, se burló de Donald Trump.
Según Pars Today, el mandatario brasileño ironizó sobre el presidente estadounidense Donald Trump por su uso reiterado de Twitter (actualmente X), afirmando que pretende “gobernar el mundo” a través de esa red social.
Lula da Silva ya había condenado previamente la acción militar de Estados Unidos contra Venezuela, calificándola como una afrenta a la soberanía de ese país y como el cruce de “líneas inaceptables”. Al referirse al ataque militar y al secuestro de su homólogo venezolano, Nicolás Maduro, el presidente brasileño sostuvo que se había traspasado una “línea roja inaceptable”.
En un mensaje publicado en la red social X, Lula escribió: “Estas acciones suponen una grave ofensa a la soberanía de Venezuela y sientan un precedente muy peligroso para toda la comunidad internacional”.
Por su parte, la agencia Reuters informó que el presidente de Brasil instó a una reacción “fuerte” por parte de las Naciones Unidas.
Cuando Lula da Silva se refiere al comportamiento mediático de Donald Trump, alude principalmente al enorme volumen de sus publicaciones y, en muchos casos, a la falta de orientación clara en sus mensajes. Este estilo comunicativo, caracterizado por intervenciones frecuentes y poco meditadas en redes sociales, es visto por numerosos líderes mundiales —entre ellos el mandatario brasileño— como una forma de ejercer una política emocional y poco profesional.
Da Silva, con una extensa trayectoria política, ha subrayado en reiteradas ocasiones que un dirigente debe dirigirse a la opinión pública con prudencia, mesura y sentido de la responsabilidad. En su visión, publicar mensajes constantemente, casi de manera compulsiva, se asemeja más a reacciones impulsivas que a posicionamientos oficiales propios de un jefe de Estado.
Esta marcada diferencia de enfoques ha llevado a que, en algunas ocasiones y con un tono irónico o abiertamente crítico, Lula da Silva utilice el comportamiento de Trump en redes sociales como objeto de burla.
Durante su primer mandato presidencial e incluso después, Donald Trump ha convertido las redes sociales —primero Twitter y, posteriormente, Truth Social, plataforma que él mismo creó en febrero de 2022— en su principal herramienta de comunicación política. A través de ellas, publica mensajes de forma rápida y en gran volumen sobre una amplia variedad de temas, que van desde asuntos de seguridad nacional hasta disputas de carácter personal.
Por ejemplo, en el transcurso de un solo día puede difundir varios mensajes sobre la economía estadounidense, en los que atribuye el crecimiento del mercado bursátil a su propia gestión o amenaza a grandes empresas con imponerles elevados aranceles si trasladan sus fábricas al extranjero. Ese mismo día, también puede publicar numerosos mensajes sobre inmigración, defendiendo la construcción del muro fronterizo, para luego cambiar abruptamente de tema y arremeter contra los medios de comunicación, a los que califica de “noticias falsas”.
Este volumen de mensajes, que a veces llega a decenas de tuits en un solo día, ha resultado extraño para muchos líderes del mundo. Da Silva ha dicho en repetidas ocasiones que un político debe tener tiempo para pensar y anunciar sus decisiones en forma de políticas oficiales, no publicar cada emoción momentánea en un tuit. Incluso en una de sus declaraciones señaló: “Si el presidente de un país grande tuitea tanto todos los días, entonces ¿cuándo gobierna el país?”. Esta mirada irónica muestra por qué el comportamiento de Trump se ha convertido para él en un tema adecuado para la crítica y la burla.
Trump también aborda asuntos internacionales en sus publicaciones con la misma rapidez y vehemencia. En ocasiones, en cuestión de minutos, ha difundido mensajes consecutivos sobre líderes de otros países: en un momento destaca una buena relación bilateral y, casi de inmediato, lanza amenazas o críticas. Para dirigentes como Lula da Silva, firmes defensores de la diplomacia tradicional y de las negociaciones discretas, este tipo de comportamiento constituye una señal de inestabilidad e imprevisibilidad en la conducción de la política exterior.
Además, Trump ha utilizado repetidamente Twitter para atacar a sus opositores internos. Ha arremetido con expresiones duras contra congresistas, gobernadores, periodistas e incluso exmiembros de su propio gobierno. Este estilo de discurso, más propio de las disputas en las redes sociales que del comportamiento de un presidente, resulta inusual e incluso ridículo para Da Silva y muchos otros líderes mundiales.
En síntesis, el motivo de la burla de Lula da Silva no radica únicamente en la gran cantidad de mensajes que Donald Trump publica en redes sociales, sino en el tipo de uso que hace de esta herramienta: un uso en el que se diluye la frontera entre la política oficial y las reacciones personales. Para el presidente de Brasil, este comportamiento es representativo de una forma de hacer política apresurada y emocional, a la que se ha referido en diversas ocasiones con ironía y espíritu crítico, y que considera un rasgo distintivo —y a veces desconcertante— del estilo de gobierno de Trump.
Cabe destacar, además, que Trump, en su segundo mandato presidencial, al recurrir a la red social Truth Social, no solo no ha abandonado su práctica anterior, sino que la ha intensificado. Lejos de moderar su conducta comunicativa, se ha convertido en un usuario extremadamente prolífico, difundiendo un volumen vertiginoso de mensajes de todo tipo. En muchos casos, estos resultan contradictorios entre sí o reflejan cambios de postura rápidos y poco meditados, lo que refuerza la percepción de un liderazgo impulsivo y controvertido.