Un vistazo a la nueva estrategia de EEUU para Asia Central
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Pars Today – EE.UU. pretende ampliar sus relaciones económicas con los países de Asia Central en el marco de su nueva estrategia para esta región.
(last modified 2026-02-04T16:55:23+00:00 )
Feb 04, 2026 16:51 UTC
  • Trump se reúne con los líderes de los países de Asia Central
    Trump se reúne con los líderes de los países de Asia Central

Pars Today – EE.UU. pretende ampliar sus relaciones económicas con los países de Asia Central en el marco de su nueva estrategia para esta región.

Según Pars Today, las relaciones económicas de EE.UU. con los países de Asia Central han sido lentas en los últimos años, pero durante el segundo mandato de Donald Trump, iniciado en 2025, estas interacciones han aumentado significativamente y los acuerdos recientes demuestran que Washington pretende ampliar su presencia económica en esta región.

El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, ha propuesto la abolición de las antiguas restricciones comerciales en el marco de la enmienda Jackson-Vanik como una solución para expandir el comercio con Asia Central y fortalecer la seguridad energética de EE.UU.

La enmienda Jackson-Vanik a la Ley de Comercio de 1974 pretendía afectar las relaciones comerciales de Estados Unidos con economías no mercantiles (principalmente países del bloque soviético) que restringían la inmigración y otros derechos humanos. La enmienda fue derogada para Ucrania en 2006 y para Rusia y Moldavia en 2012, pero aún se aplica a Azerbaiyán, Kazajistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán, que solo mantienen relaciones comerciales temporales.

El analista político Yanbek Soliyev señaló la importancia política de derogar la enmienda Jackson-Vanik: “Asia Central se ha convertido en un escenario de competencia estratégica entre China, Rusia y Occidente, y derogar esta enmienda, además de mejorar las relaciones económicas, podría fortalecer el papel político de Estados Unidos en la región”.

En 2025, las relaciones económicas de Estados Unidos con Kazajistán y Uzbekistán aumentaron significativamente. En la Cumbre Asia Central-Estados Unidos (C5+1) celebrada en Washington, los líderes de los cinco países de Asia Central se reunieron con el presidente estadounidense Donald Trump y firmaron amplios acuerdos en los sectores de la aviación, la energía, los recursos minerales y la tecnología digital. El valor de los contratos de Kazajistán con empresas estadounidenses se estima en 17 000 millones de dólares.

La evidencia sugiere que la estrategia estadounidense en la segunda administración de Donald Trump en Asia Central muestra un claro giro económico-geopolítico, orientado a reducir la influencia de los principales rivales de Washington, especialmente China y Rusia, en esta región estratégica. El principal punto de inflexión de este nuevo enfoque fue la cumbre de noviembre de 2025 en la Casa Blanca, donde Trump recibió a los líderes de Kazajistán, Uzbekistán, Kirguistán, Tayikistán y Turkmenistán. Esta fue la primera vez que el presidente estadounidense reunió a todo el complejo C5+1 en la Casa Blanca. Los principales objetivos de esta estrategia se pueden resumir en varios ejes clave.

El primer eje es el acceso a minerales críticos. La administración Trump describe la región como “una región muy rica” debido a su posesión de al menos 25 de los 54 minerales que Washington clasifica como “críticos”. El objetivo explícito de Estados Unidos es diversificar la cadena de suministro de estos recursos estratégicos y reducir su fuerte dependencia de China. En la reunión, Kazajistán hizo hincapié en una estrecha cooperación en este ámbito, y Uzbekistán también se comprometió a realizar grandes inversiones en Estados Unidos. Los expertos creen que las reservas de tierras raras en Asia Central y los proyectos de desarrollo de minas de tungsteno pueden desempeñar un papel importante para reducir la dependencia de Estados Unidos y del mundo de China en el mercado de estos materiales.

El segundo eje es el uso de herramientas económicas como palanca geopolítica. Washington intenta fortalecer su presencia en una región que durante décadas ha estado bajo la influencia de Rusia y, más recientemente, de China, mediante inversiones, acuerdos comerciales y desarrollo de infraestructura. Este enfoque económico “suave” está reemplazando al antiguo modelo de una fuerte presencia militar (como las bases durante la guerra de Afganistán). Sin embargo, Estados Unidos continúa realizando ejercicios militares conjuntos con países de la región, pero los analistas advierten que la expansión de estas actividades militares podría ser peligrosa e innecesaria en una región con una fuerte presencia de seguridad rusa.

El tercer eje es un intento de cambiar el equilibrio de poder y los corredores comerciales. Estados Unidos apoya el ‘Corredor Medio’, que conectaría mercancías de Asia Central y Kazajistán a través del Mar Caspio y el Cáucaso con Turquía y Europa. El corredor se promueve como una alternativa a las rutas comerciales controladas o influenciadas por Rusia y China (como la iniciativa ‘La Franja y la Ruta’). La adhesión de Kazajistán al corredor podría acelerar la sustitución de las rutas de tránsito.

El tercer eje es un intento de cambiar el equilibrio de poder y los corredores comerciales. Estados Unidos apoya el ‘Corredor Medio’, que conectaría mercancías de Asia Central y Kazajistán a través del Mar Caspio y el Cáucaso con Turquía y Europa. El corredor se promueve como una alternativa a las rutas comerciales controladas o influenciadas por Rusia y China (como la iniciativa ‘La Franja y la Ruta’). La adhesión de Kazajistán al corredor podría acelerar la sustitución de las rutas de tránsito.

En general, la estrategia de la administración Trump en Asia Central puede describirse como una combinación de compromiso económico específico, competencia geopolítica indirecta con China y Rusia, y un intento de establecer una presencia duradera en el corazón de Eurasia. Sin embargo, el éxito de esta estrategia dependerá de factores como la disposición de los países de la región a mantener una política exterior multilateral y su reticencia a dejarse arrastrar completamente por las alianzas de las grandes potencias. Estos países generalmente buscan diversificar sus socios sin romper lazos con Moscú y Pekín, y cualquier enfoque de “blanco o negro” por parte de Washington podría encontrar resistencia por parte de ambos.