¿Cuál es el mensaje del viaje de Putin a China?
Pars Today – Cuatro días después del viaje del presidente de Estados Unidos Donald Trump a China, su homólogo chino Xi Jinping recibió en Pekín a Vladímir Putin, presidente de Rusia.
El viaje de Trump y Putin a China en el intervalo de una semana ha atraído la atención de los círculos políticos y mediáticos hacia la posición de Pekín en la geometría del poder mundial. Los medios estatales chinos han descrito la corta distancia entre las visitas de ambos mandatarios como una señal del papel de Pekín como “centro de la diplomacia mundial”.
El semanario Newsweek publicó al respecto que Putin, quien anteriormente llamó a Xi “querido amigo”, obtuvo logros más importantes que los resultados de la reunión de Trump con el presidente chino. Philippe Le Corre, profesor de relaciones internacionales y estudios asiáticos en la escuela de negocios ESSEC de Francia, considera que el momento de este viaje fue elegido cuidadosamente y transmite un mensaje claro sobre las prioridades estratégicas de China.
Según el profesor, Pekín intenta mostrar que sus socios más cercanos son Rusia, Irán y Corea del Norte; países que participan en los principales eventos oficiales de China.Zhi-Chun Zhu, director del Instituto de China en la Universidad Bucknell, en Pensilvania, Estados Unidos, considera que la visita de Putin a Pekín poco después del viaje de Trump transmite un mensaje importante al Occidente, sobre todo a EE.UU., y demuestra que Putin cuenta con un fuerte apoyo de Xi. Según Zhu, mientras la atención mundial está enfocada en los acontecimientos del estrecho de Ormuz, Putin quiere recordar con este viaje que la guerra en Ucrania continúa y que es necesario encontrar una solución diplomática. También puede mostrarle a Trump que dispone de más cartas geopolíticas.
Con esta recepción estratégica, Pekín intenta presentarse como una potencia predecible en un mundo sacudido por tensiones comerciales, guerras y crisis energéticas. Se trata del vigésimo quinto viaje del presidente ruso a China, y las autoridades de ambos países lo consideran un símbolo de su asociación integral en todas las circunstancias.
Esta alianza se fortalece mientras las capitales occidentales no dejan de pedir a China que se valga de su influencia para frenar la maquinaria bélica de Moscú en Ucrania. En el plano político, Pekín se presenta como mediador de paz y actor neutral, pero Putin ha declarado abiertamente que las estructuras de poder en China y Rusia respaldan los intereses fundamentales mutuos con toda su capacidad.
Rusia, bajo las sanciones selectivas del Occidente, busca firmar nuevos contratos energéticos con la segunda economía más grande del mundo para mantener la arteria financiera de su gobierno y de su ejército en la guerra de Ucrania. Ian Storey investigador sénior del Instituto Yusof Ishak de Singapur, comentó a la agencia Reuters que la reunión de los dos líderes transmite al mundo el mensaje de que la asociación estratégica entre Moscú y Pekín es la piedra angular de la política exterior de ambos gobiernos. Aseguró que cualquier intento de EE.UU. de crear divisiones entre ellos está abocado al fracaso.
Durante su visita de dos días a China, Putin firmó veinte documentos en distintos ámbitos. Las relaciones entre Rusia y China han dado un salto ascendente desde el estallido de la guerra en Ucrania en febrero de 2022. En los últimos cuatro años, China ha importado 370 mil millones de dólares en petróleo de Rusia. Casi el 70 % del comercio ruso es con China. Si bien este amplio comercio ha hecho que Rusia dependa de China como gran potencia económica y militar, también le ha dado a Moscú la capacidad de resistir las amplias sanciones occidentales y financiar la guerra en Ucrania. Pekín y Moscú acercan cada vez más sus posturas en las ecuaciones políticas, de seguridad y energéticas del mundo.Por el contrario, las políticas belicistas y unilateralistas de Trump han socavado las relaciones transatlánticas.
Ninguno de los gobiernos europeos ni los aliados asiáticos de EE.UU. han aceptado hasta ahora alinearse con las políticas de Washington respecto al bloqueo marítimo de Irán.
En los ochenta años de alianza estratégica entre EE.UU. y Europa (cuyo símbolo es la Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN), jamás se ha visto tan sacudida e inestable como ahora.
Tanto es así que Friedrich Merz, canciller de Alemania y uno de los políticos europeos pro-estadounidenses más conservadores, habla del fin del «sueño americano» y de la tierra de las oportunidades. Ha dicho que ya ni siquiera recomienda a sus hijos ir a EE.UU. para estudiar y trabajar.El mundo se encuentra en una etapa de transición histórica.
Las agresiones militares de EE.UU. e Israel contra la República Islámica de Irán han acelerado este proceso de transición. Irán, al resistir la agresión de Estados Unidos y del régimen sionista, se ha convertido en una potencia influyente en el ámbito regional y mundial. China y Rusia también han aprovechado esta oportunidad para situarse junto a Irán.