EE.UU. detrás de su política paradójica en la región Asia-Pacífico
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Pars Today - El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, declaró en el Diálogo Shangri-La en Singapur que Washington espera que sus aliados y socios asiáticos aumenten sus gastos de defensa hasta el 3,5 % de su producto interior bruto.
(last modified 2026-06-02T15:25:00+00:00 )
Jun 02, 2026 15:22 UTC
  • EE.UU. detrás de su política paradójica en la región Asia-Pacífico

Pars Today - El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, declaró en el Diálogo Shangri-La en Singapur que Washington espera que sus aliados y socios asiáticos aumenten sus gastos de defensa hasta el 3,5 % de su producto interior bruto.

Varias semanas después de la reunión entre los presidentes de Estados Unidos y China en Pekín, Hegseth pidió en una reunión celebrada en Singapur que los aliados asiáticos de Washington incrementen sus gastos militares para contener a China.

Hegseth afirmó el sábado 30 de mayo en el foro de seguridad Shangri-La en Singapur que hay una seria preocupación por el crecimiento histórico del poderío militar chino y por la ampliación de sus actividades militares en la región y más allá.

Añadió que el dominio de cualquier potencia hegemónica sobre el océano Pacífico alteraría el equilibrio regional de poder. Hegseth indicó que Washington espera que sus aliados y socios asiáticos eleven sus gastos de defensa hasta el 3,5 % de su PIB.

Asimismo, repitiendo la postura de Trump, afirmó que EE.UU. ya no está dispuesto a asumir por sí solo el coste de la defensa de los países ricos y subrayó: «Estados Unidos quiere socios, no protegidos».Estos comentarios pueden ser objeto de crítica desde varios puntos de vista.

En primer lugar, pese a las cortesías diplomáticas intercambiadas entre altos funcionarios estadounidenses y sus homólogos chinos, sobre todo durante la visita de Donald Trump, presidente de Estados Unidos, a Pekín y su encuentro con Xi Jinping, presidente de China, EEUU. sigue intentando consolidar su posición en la región Asia-Pacífico presentando a China como una amenaza. Desde la perspectiva estadounidense, cuanto más teman a China los países de la región, más dinero pondrán a disposición de EE.UU. para garantizar su seguridad.

Por tal razón, Washington continúa considerando a China no como un socio estratégico, sino como una amenaza inmediata para los intereses de EE.UU. y de sus aliados, y sostiene que estos deben aumentar cada vez más sus gastos de defensa.

A la luz de este enfoque, surge una segunda crítica a las declaraciones del secretario de Defensa estadounidense: el país afirma que desea impedir la aparición de una potencia hegemónica en la región Asia-Pacífico, cuando en realidad EE.UU. desempeña precisamente ese papel desde hace décadas.

En otras palabras, la preocupación de Washington no radica únicamente en la existencia de una potencia hegemónica en la región, sino en la posibilidad de que una potencia emergente desafíe la hegemonía estadounidense en esta importante zona del mundo y se convierta en la nueva potencia dominante.Con esta lógica de alineamientos, Estados Unidos, contrariamente a lo que afirma su actual secretario de Guerra, busca convertir a los países de la región en Estados dependientes o protegidos, con la diferencia de que los costes de esa dependencia serían asumidos por esos mismos países y no por los contribuyentes estadounidenses.

Por ello, Washington intenta por todos los medios impedir el fortalecimiento de gobiernos independientes en la región y evitar la formación de alianzas regionales autónomas respecto de Estados Unidos.

A juzgar por los estrategas estadounidenses, la única diferencia entre la situación pasada y la actual es que ahora los aliados de EE.UU. deben asumir los costes de mantener la posición predominante del país a escala mundial, ya que la economía estadounidense ya no tiene capacidad para soportar por sí sola la pesada carga de preservar el imperio global de Estados Unidos.

Por ello, tanto en Asia Oriental como en Asia Occidental, y tanto en Europa Oriental como en Europa Occidental, los países ricos aliados de Washington deben aportar recursos económicos, sacrificando incluso el bienestar de sus propios ciudadanos, para financiar las ambiciones militares estadounidenses y proporcionar a la debilitada economía de Estados Unidos fondos suficientes para las próximas décadas.

En otras palabras, un país que tiene cercade cuarenta billones de dólares de deuda y cuyos programas sociales y de bienestar se han visto afectados por la falta de recursos financieros, pone sus ojos en el dinero y la riqueza de otros países para arrebatárselos bajo el pretexto de garantizar la seguridad, ya sea invocando la amenaza de China, la amenaza de Rusia o la amenaza de Irán.

Por esta misma razón, EE.UU. continúa, por un lado, creando y señalando enemigos en distintas partes del mundo y, por otro, presionando a sus aliados para que incrementen cada vez más sus presupuestos militares; presupuestos que, al aumentar, se traducirán en una avalancha de demandas de productos y servicios de defensa y seguridad a empresas estadounidenses, cuyos beneficios terminarán alimentando la economía de Estados Unidos.