Revelación sobre el falso pretexto de Trump para atacar a Irán
Pars Today - Joe Kent, exfuncionario de la administración Trump, admitió que la afirmación de que Irán estaba desarrollando un arma nuclear era un pretexto propagandístico.
En un mensaje que hacía referencia a la afirmación del presidente estadounidense Donald Trump de que Irán estaba a punto de desarrollar un arma nuclear, Joe Kent, exdirector del Centro Nacional Antiterrorista de la administración Trump, enfatizó que esta afirmación era solo un pretexto propagandístico para lanzar un ataque militar conjunto entre Estados Unidos e Israel contra Irán.
Kent, quien también fue uno de los altos funcionarios de seguridad de la administración Trump y veterano de las Fuerzas Especiales de Estados Unidos, recalcó en un mensaje en su cuenta de redes sociales X, en respuesta a la afirmación del presidente estadounidense de que Irán estaba a "dos o cuatro semanas" de desarrollar un arma nuclear: "Irán no estaba enviando terroristas a Estados Unidos ni desarrollando armas nucleares. La idea de que Irán estaba a punto de desarrollar un arma nuclear para atacarnos es un pretexto propagandístico, al igual que las afirmaciones hechas durante la era Bush sobre Irak".
Tras señalar que, a pesar de conocer todo esto, hoy presenciamos los mismos argumentos para justificar la guerra de agresión estadounidense contra Irán, afirmó que Washington tiene la oportunidad de aprender de las experiencias de la historia contemporánea y, en lugar de arrastrar al ejército estadounidense a otra agresión sangrienta y sin sentido, aprovechar la oportunidad ahora y retirarse de esta guerra de agresión.
La revelación de Joe Kent sobre la falsa afirmación de Trump tiene varias dimensiones. En primer lugar, el contenido de esta revelación coincide con el consenso de la comunidad de inteligencia estadounidense. Kent reveló en su discurso que, antes de que comenzara la guerra, la comunidad de inteligencia estadounidense, incluida la CIA, creía unánimemente que Irán no desarrolla armas nucleares. Declaró: "Una de las tragedias de esta guerra es que, antes de que comenzara, la comunidad de inteligencia estadounidense era unánime en cuanto a que Irán no construiría armas nucleares". Estas declaraciones demuestran que el aparato de inteligencia estadounidense no solo no confirmó la afirmación de una amenaza nuclear inminente, sino que esencialmente la rechazó.
El segundo aspecto a este respecto es la existencia de una fatua religiosa contra las armas nucleares. Kent señaló una de las razones mejor documentadas de la oposición de Irán a las armas nucleares: la fatua del ayatolá Jamenei, líder mártir de la Revolución Islámica, que declaró haram (prohibida) la producción y el uso de armas de destrucción masiva desde 2004. Enfatizó: "No teníamos información que indicara que esta fatua se hubiera violado o estuviera a punto de ser revocada".
El tercer punto en este sentido es el papel del régimen sionista en la toma de decisiones de la administración Trump con respecto al ataque contra Irán. Kent afirmó que "el régimen sionista lideró la decisión de iniciar esta guerra" y que Estados Unidos entró en ella bajo la presión del poderoso lobby israelí. En su carta de renuncia escribió: "Es evidente que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby en Estados Unidos". Estas declaraciones revelan nuevas dimensiones de la influencia extranjera en la toma de decisiones estratégicas estadounidenses.
Las revelaciones de Joe Kent tienen diversas consecuencias
En primer lugar, han desacreditado la versión oficial de la Casa Blanca. Kent, el funcionario de mayor rango de la administración que renunció por la guerra contra Irán, ha cuestionado seriamente la versión oficial del gobierno de Trump. Insistió en que Irán no representaba una amenaza inminente para Estados Unidos, mientras que Trump justificó la guerra como la ‘Operación Furia Épica’ y afirmó que su objetivo era "defender al pueblo estadounidense de las amenazas inminentes del régimen iraní".
El segundo problema radica en la similitud de la guerra contra Irán con el escenario de la guerra de Irak. Kent comparó explícitamente las afirmaciones de Trump con las falsas afirmaciones de la administración de George W. Bush sobre las armas de destrucción masiva en Irak. Advirtió que la guerra de Irak costó la vida a unos 5000 soldados estadounidenses, dejó miles de heridos y supuso un gasto superior a los 3 billones de dólares. Advirtió sobre el peligro de repetir "el mismo escenario desastroso".
El tercer problema es la erosión de la confianza pública en la comunidad de inteligencia estadounidense. La revelación de que la comunidad de inteligencia discrepa de la versión del presidente, pero no fue escuchada, ha asestado un duro golpe a la credibilidad de la comunidad de inteligencia y al proceso de toma de decisiones en Estados Unidos. Kent recalcó que "a algunos responsables clave no se les permitió expresar su opinión al presidente" y que "no hubo una discusión seria antes de los ataques".
El cuarto factor es la escalada de las tensiones políticas internas en Estados Unidos. La renuncia pública de Kent y sus revelaciones han puesto al descubierto profundas divisiones entre los aliados de Trump. La Casa Blanca calificó sus afirmaciones de "calumnias antisemitas" y Trump lo describió como “débil en materia de seguridad". El FBI también investigó a Kent por cargos de filtración de información clasificada.
La admisión de Joe Kent, el máximo responsable de seguridad de la administración Trump, parece revelar las complejidades ocultas del proceso de toma de decisiones para la guerra contra Irán. Citando el consenso de la comunidad de inteligencia, la fatua religiosa de Irán y la ausencia de una amenaza inminente, ha demostrado que la reivindicación nuclear fue simplemente un pretexto propagandístico para iniciar una tercera guerra impuesta. Esta revelación, si bien desacredita la versión oficial de la Casa Blanca, guarda paralelismos alarmantes con el desastre de la guerra de Irak para Estados Unidos y podría tener profundas consecuencias para la confianza pública en las agencias de inteligencia y en la futura toma de decisiones estratégicas estadounidenses.