La Gestora tomará "medidas" contra los 15 indisciplinados
El Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso sufrió ayer la fractura más importante de su historia en Democracia.
La nueva dirección del PSOE quería dar una imagen de autoridad y unidad cuando decidió imponer la abstención en bloque -en contra del criterio de más de la mitad de los barones y de buena parte de los diputados-, pero 15 parlamentarios de 83 (un 18%) quebraron esa falsa unidad. A pesar de la dimisión de Pedro Sánchez por la mañana, de las llamadas al orden y de las amenazas veladas, los 14 parlamentarios ya previstos y una más decidieron mantener su compromiso electoral y votar no a Rajoy.
Otros 68 acataron y votaron abstención para hacer presidente del Gobierno a Mariano Rajoy.
El portavoz de la Comisión Gestora, Mario Jiménez, valoró como más grave la desobediencia de los seis diputados que son militantes del PSOE, restando importancia a las dos independientes (Robles y Cantera) y a los diputados catalanes. Sin querer amenazar con castigos, sí advirtió que «la dirección tomará sus decisiones» con respecto a ellos.
El bochorno de los diputados socialistas fue general. A la vergüenza que supuso para muchos abstenerse se sumaron los insultos y descalificaciones que tuvieron que escuchar por parte de casi todos los portavoces de la izquierda de la Cámara.