El inicio de una ruptura estratégica entre ambos lados del Atlántico
Pars Today – El ministro de Asuntos Exteriores español, Manuel Álvarez, reiterando la política del gobierno de oponerse a la agresión militar estadounidense contra la República Islámica de Irán, afirmó: «Estados Unidos no puede utilizar nuestras bases aéreas para librar una guerra contra Irán».
Esta contundente declaración del ministro de Asuntos Exteriores español, en una entrevista con la revista «Politico», es un signo de un profundo cambio en las relaciones transatlánticas. Al prohibir el acceso de aeronaves militares estadounidenses a las bases estratégicas de «Morón» y «Rota» y cerrar su espacio aéreo a cualquier operación ofensiva contra Irán, Madrid ha marcado claramente su línea roja. En consecuencia, ninguna base en España estará a disposición de Washington para una guerra que carece de validez legal, consulta en la OTAN y cumplimiento de la Carta de las Naciones Unidas.
Manuel Álvarez, recordando que España envió tropas por la independencia estadounidense en el siglo XVIII, subrayó que la amistad histórica nunca implica renunciar a los principios y leyes internacionales y que no cederá ante las amenazas estadounidenses, desde las sanciones comerciales y retirada de tropas hasta la suspensión de la membresía en la OTAN. En respuesta, Trump calificó el comportamiento de España de "terrible" y afirmó que "no tenemos ninguna relación con España", pero Madrid insistió en que el uso de las bases está sujeto a un tratado que exige el cumplimiento del derecho internacional. España no está sola en esta postura, y se escuchan voces similares desde el corazón de Europa. En respuesta a las amenazas militares contra Irán, el vicecanciller alemán Robert Habeck advirtió, refiriéndose a la base aérea de Ramstein, uno de los centros logísticos estadounidenses más importantes de Europa: "Cooperar con una guerra que carece de legitimidad internacional es una clara violación de la Carta de las Naciones Unidas y de las obligaciones de Alemania como país amante de la paz".
El vicecanciller alemán añadió que Berlín no permitirá que el territorio alemán se utilice para acciones unilaterales y agresivas. Esta postura se produce en un momento en que el servicio de investigación del Parlamento alemán también ha considerado ilegítimo cualquier ataque contra Irán sin la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU en su nuevo informe. Ulrich Toden, diputado de la oposición en el Bundestag, ha instado al gobierno de Berlín a prohibir de inmediato el uso de la base de Ramstein y ha advertido que continuar con este proceso convertiría a Alemania en cómplice de la violación del derecho internacional.
Francia también ha impedido que aeronaves que transportan equipo militar a Israel atraviesen su espacio aéreo, e Italia ha bloqueado el acceso estadounidense a sus bases militares, alegando consideraciones legales. Analistas de los principales centros de estudios internacionales siguen de cerca estos acontecimientos. El Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR) considera esta postura una prueba crucial para la Unión Europea y subraya que los líderes europeos deben «responder de forma colectiva y firme a las presiones económicas y de seguridad de Washington para defender la autonomía de la Unión».
Por el contrario, la revista estadounidense Politico, citando a Sanam Vakil, experta en Oriente Medio del centro de estudios Chatham House, escribe que las acciones militares estadounidenses indican la «influencia menguante y marginal de las potencias europeas» en la región. Sin embargo, esta marginación ha impulsado a Europa hacia la autosuficiencia. En una entrevista con The Guardian, Natalie Tucci, directora del Instituto Italiano de Asuntos Internacionales (IAI), señala que la crónica impotencia de Europa tiene su origen en su visión transatlántica, pero las recientes guerras en Asia Occidental han acelerado su búsqueda de una mayor independencia y claridad moral.
Desde una perspectiva jurídica, la Fundación Carnegie para Asuntos Internacionales ha calificado la respuesta europea de descoordinada y débil, advirtiendo que si Bruselas no insiste en respetar el derecho internacional, perderá credibilidad como actor independiente.
Al final de su entrevista con Politico, Albarres destacó la creciente inestabilidad global y la imprevisibilidad cada vez mayor de la política exterior transatlántica, subrayando que las posiciones de España se han convertido en la corriente principal del bloque europeo y que ha llegado el momento de la soberanía e independencia europeas. Este impulso independentista cobra fuerza, mientras que analistas del Instituto Elcano en España consideran la decisión de Madrid un riesgo estratégico que pone en entredicho la posición del país en la OTAN, pero al mismo tiempo la ven como un modelo para otros miembros europeos que desean poner fin a la beligerancia unilateral.
En definitiva, lo que hemos presenciado en las últimas semanas no son unos pocos desacuerdos diplomáticos esporádicos, sino el inicio de una ruptura estratégica entre ambos lados del Atlántico. Al oponerse a los excesos bélicos estadounidenses, España y Alemania han demostrado claramente a Washington que ya no puede contar con el apoyo incondicional de sus aliados tradicionales. Desde la perspectiva de la República Islámica de Irán, este acontecimiento envía un mensaje claro: cualquier agresión militar tendrá elevados costes políticos y logísticos, y la comunidad internacional, incluso los aliados más cercanos de Estados Unidos, no tiene consenso para una guerra contra Irán.