El Gobierno deja en manos de los tribunales apartar a Puigdemont
El Gobierno ignoró ayer al destituido Carles Puigdemont y evitó hacer algún pronunciamiento público sobre su alocución a los catalanes, grabada por la mañana en Girona, y que TV3 emitió a mediodía.
El hecho de que no se dé por cesado o que llame a mantener una «oposición democrática» a la aplicación del artículo 155 de la Constitución no pareció preocupar mucho al Ejecutivo. Mariano Rajoy, según fuentes de Moncloa, deja en manos de los tribunales las posibles actuaciones contra el expresident de la Generalitat, si insistiera en ejercer sus funciones. «La calificación de sus conductas corresponde al ámbito judicial», señalaron fuentes del Gobierno. «Ha sido cesado a todos los efectos», sostienen, desde que el BOEpublicara en la madrugada del sábado su destitución. Ni siquiera ha hecho falta comunicárselo, ante la rotundidad oficial de este hecho. El Ejecutivo sí lamenta el tratamiento de TV3, que rotuló las imágenes de su supuesta declaración institucional de ayer con el calificativo de president, en lugar de expresident, y ha enviado una queja.
Desde Moncloa explican que si Puigdemont o el resto de exmiembros del Govern se resisten a aceptar su salida y pretendieran volver mañana al Palau de la Generalitat, pueden incurrir en un delito de usurpación de funciones, castigado con una pena de prisión de uno a tres años. El Código Penal atribuye este delito a «el que ilegítimamente ejerciere actos propios de una autoridad o funcionario público atribuyéndose carácter oficial».
El delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, confió, en una entrevista en Catalunya Ràdio, que se aceptarán las decisiones adoptadas por Rajoy y advirtió que el Estado tiene «recursos» para que se cumpla la ley y no haya desobediencia. «Quiero pensar que no la habrá. Si hay desobediencia el Estado tiene los recursos para garantizar que se cumpla la legalidad democrática». En los reales decretos con los ceses de Puigdemont y sus exconsellers publicados por el BOE, el Ejecutivo ha eludido incluir en la fórmula habitual de agradecimiento a los «servicios prestados».