Israel repite en Palestina genocidio de la II Guerra Mundial
Parstoday- Entrevistador (E): Estimados oyentes detrás del hilo telefónico se encuentra el doctor Libardo Orejuela (LO), profesor y rector de la Universidad de Cali, Colombia, quien nos ayudará a analizar el tema de Palestina.
El 30 de marzo, el mismo día en que se celebra el Día de la Tierra Palestina, se cumplió un año desde la primera protesta de la “Gran Marcha del Retorno”. Una sucesión de manifestaciones que, hasta el día de hoy, ha reunido a miles de personas de Palestina cada viernes en el perímetro que separa Gaza de los territorios ocupados por Israel. El reclamo de los palestinos es claro: volver a sus hogares y terminar con el bloqueo israelí sobre Gaza.
Según datos de la Organización de Naciones Unidas, de su agencia la OCHA, hasta el 22 de marzo de 2019, 195 personas de Palestina, incluidos 41 niños y niñas, han sido asesinados por las fuerzas israelíes en este contexto, incluyendo los asesinados en las protestas en la playa contra el bloqueo marítimo. Además, 28 939 personas de Palestina que han resultado heridas –un 25% por munición real–. Señor Orejuela, ¿se puede considerar que estas protestas han alcanzado algún logro?
LO: Me parece que sí. Creo que esas protestas, a pesar del cerco mediático de la guerra contra el pueblo palestino, están llegando al corazón de la humanidad, están llegando a sectores, a pueblos y a naciones muy diversas, y están creando consciencia sobre lo que ocurre en Gaza y en los territorios ocupados. Lo digo por el caso mismo de Colombia. En Colombia, hace cinco o seis años, el tema palestino era muy oscuro o ignorado, pero hoy en las redes sociales de los colombianos cada vez que se suben fotos de los campos de concentración en que han convertido a Gaza los israelíes hay reacciones y comentarios de colombianos y colombianas sencillos y sencillas indignados ante lo que particularmente está ocurriendo. Debe tenerse en cuenta, incluso, como lo planteaban algunos teóricos de la geopolítica imperial y, específicamente norteamericana, como el caso de Brezesinski, que fue asesor presidencial y autor del famoso libro “El gran tablero mundial”, uno de los frentes de guerra más importantes que el imperio mueve para su beneficio es el frente mediático, y las noticias emitidas por canales importantes de EEUU, como la CNN, son reproducidas por canales subalternos en Europa y en zonas de América Latina y otros lugares del mundo; sin embargo, ese frente mediático ha podido romperse, en primer lugar, por la presencia de canales alternativos, como HispanTV, Telesur, incluso, Al-Jazeera (el canal de Catar) y por el testimonio de periodísticas que han ido a esa zona, como la periodista canadiense Eva Bartlett o del propio periodista norteamericano Max Blumenthal, y a partir de esos testimonios, que se han regado por las famosas redes sociales, la gente ha ido conociendo la real situación de Palestina.
En Palestina no hay ni siquiera una guerra declarada, una guerra abierta, entre Israel y la Autoridad Nacional Palestina o entre Israel y el grupo de HAMAS, que manda en la zona de Gaza. Lo que está ocurriendo realmente en Palestina es un gran genocidio. Un genocidio que repite una paradoja del mundo, lo que israelíes lamentan y denuncian durante la Segunda Guerra Mundial durante el Tercer Reich de la Alemania de Adolfo Hitler, es lo que ellos están replicando en la zona de Palestina y han convertido ese territorio, un territorio que les es ajeno, un territorio que les fue entregado a ellos por un pacto imperial entre Gran Bretaña y la República francesa, lo han convertido en el más grande campo de concentración actual que conoce la humanidad. La única respuesta palestina ha sido las Intifadas, los levantamientos, las “Marchas del Retorno”, algunos actos que se hacen para que se plague y se consolide la memoria de ese pueblo, lo que ha venido corriendo y la manera cómo tienen que reaccionar ante acontecimientos contra Palestina, que incluso ni siquiera se hicieron en el propio territorio palestino, como las masacres de Sabra y Chatila, de las que debería haber respondido Ariel Sharon, o la masacre de Yenin, son la prueba de no solo de los actos genocidas perpetrados sino de la aptitud de construir un campo de concentración. La autorización de la fundación de colonias, la construcción de casas, que posterior a la manera cómo desplazan a centenares de palestinos, tumbando las casas con tanques de guerra y otros instrumentos de armería de tecnología de punta, es otra demostración de lo que estamos particularmente diciendo. Y así, como de una manera procesada y con el tiempo, como durante la guerra en Vietnam, finalmente, la humanidad tuvo consciencia y el Tribunal Rusell, fundado por Bertrand Rusell, el filósofo y matemático inglés, junto al filósofo francés Jean Paul Sartre, ese tribunal le abrió la consciencia a la humanidad de lo que estaba ocurriendo en Vietnam, también creo que los acontecimientos de Palestina reproducidos en las redes sociales le están abriendo poco a poco la consciencia de la humanidad que entiende que hay una resolución de Naciones Unidas que debe cumplirse y que la apoya toda la Asamblea General, solamente con la oposición y el veto de EEUU y con la actitud cómplice de Estados, como el mismo genocida Israel, Gran Bretaña y uno o tres Estados más.
E: Así es, estamos frente a eso con un Gobierno de EEUU, empecinado en apoyar expropiaciones, como el caso de Siria en los Altos del Golán y, en el caso de Gaza, apoyando a Netanyahu. Señor Orejuela, con esa postura, EEUU está haciendo que Israel cada día amplíe su apetito expansionista, qué puede hacer la ONU ante esto, por ejemplo.
LO: Mire voy a abordar la primera consideración. EEUU no actúa ni en Siria ni en Palestina ni en ningún lugar del mundo que ha sido objeto de su indignante conducta por razones coyunturales. EEUU procede por razones esenciales. Es su naturaleza imperial la que la lleva a ese proceder. Es su naturaleza imperial lo que le ha llevado a invadir 44 países en la tierra. Por esa naturaleza imperial ha protegido gobiernos tiránicos de la región, gobiernos en Birmania, en Asia, absolutamente, dictatoriales, además ha sido cómplice de las políticas violatorias de los derechos humanos contra su propia población del gobierno de Arabia Saudí, es pues, su naturaleza imperial lo que le ha llevado a EEUU a consolidar las articulaciones que tiene con Israel. Articulaciones que pasan por el dominio judío en la bolsa más importante de la economía norteamericana, que es la Bolsa de Wall Street, en Nueva York; de modo pues, que lo que ha hecho el Gobierno Trump no es más que enfatizar lo que ese Estado ha hecho independientemente de sus gobiernos. Al respecto, el presidente sirio, Bashar Al-Assad, hace algunos meses, se refirió a un fenómeno muy importante de la geopolítica interna que se llama “el estado profundo de los EEUU”, es decir, que más allá que el presidente sea Trump, Obama o la señora Clinton, allá hay un poder por encima del régimen presidencial, que es el estado profundo de ese país compuesto por los “halcones”, de la guerra, como del Departamento de Estado, de la CIA, de las grandes transnacionales que son los que dictan las políticas y lo que hacen los gobiernos no es más, según sus matices o interacciones particulares, enfatizar o administrar dichas políticas. Eso es lo que EEUU hace en la zona, pero además se mueve geopolíticamente. La guerra en Siria es otra movida geopolítica norteamericana, lo de Palestina es otra movida geopolítica norteamericana, no solo es la complicidad con Israel tiene otro propósito, tomarse la región, una región rica en yacimientos petrolíferos. ¡Imagínese! Tener poder sobre Venezuela y la región del Asia Occidental es acceder a toda la riqueza petrolífera del mundo en los próximos 50, 80 o 100 años. Además, uno de los objetivos ha sido la República Islámica de Irán, es el cerco contra Irán que geopolíticamente mueve los intereses norteamericanos en Asia Occidental y en Siria.
E/NL