¿Por qué ha declinado la economía europea?
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Pars Today - Europa finalizó el año 2025 con un panorama económico y político difuso y sombrío.
(last modified 2026-01-05T12:21:05+00:00 )
Ene 05, 2026 12:00 UTC
  • Crisis de desempleo en Europa
    Crisis de desempleo en Europa

Pars Today - Europa finalizó el año 2025 con un panorama económico y político difuso y sombrío.

Según las estadísticas publicadas, el descenso de los indicadores económicos y la agudización de la contracción en la actividad fabril bajo la presión de las secuelas de la guerra en Ucrania, los elevados costes energéticos y las incertidumbres políticas, muestran señales recientes del desgaste del motor productivo europeo y la persistencia de la recesión en el nuevo año. 

Las nuevas cifras indican que el Índice de Gerentes de Compras (PMI) del sector industrial en la eurozona alcanzó acasi los 48.8 puntos en diciembre de 2025, situándose en un umbral que se interpreta como recesión y disminución de la actividad respecto al mes previo. Este retroceso, al registrar la primera caída en la producción manufacturera, dibuja un cuadro aún más tenebroso del cierre de año para la industria del continente. El mismo informe recalca que las fábricas de la zona euro están reduciendo sus plantillas por trigésimo primer mes consecutivo. 

De hecho, la economía europea al cierre de 2025 refleja una imagen lúgubre y plagada de desafíos; una estampa que no solo es reflejo del estancamiento industrial y la caída de indicadores clave, sino también síntoma de la erosión gradual del motor económico de un continente que durante décadas fue pilar fundamental de las finanzas globales. Este horizonte oscuro no ha surgido sin razón, sino que es el resultado de un conjunto de factores determinantes, incluyendo el alza en los precios de la energía y el conflicto en Ucrania. 

Europa ha dependido fuertemente durante décadas de industrias electrointensivas y orientadas a la exportación. Países como Alemania, Italia y Francia constituyen el núcleo impulsor de la producción industrial en la eurozona. La dependencia de la importación de energía barata de Rusia y la subsecuente interrupción y reducción del flujo de exportaciones energéticas, especialmente gas, ocurrida tras las sanciones impuestas por Europa, ha afectado a numerosas fábricas e industrias europeas. Con la prolongación de la guerra en Ucrania, la presión sobre la economía europea debido al incremento drástico de los costes energéticos no solo ha agobiado a las industrias siderúrgicas y químicas, sino que ha llevado a las cadenas de producción más pequeñas al borde del cese de operaciones. Si bien los países europeos han intentado mitigar la presión diversificando sus fuentes de energía y ejecutando planes de transición verde, este camino sigue siendo oneroso y dificultoso. 

La continuación de la guerra en Ucrania es otro factor con un impacto directo e innegable. Este conflicto no solo desbarató las rutas de suministro energético, sino que desestabilizó profundamente el entorno geopolítico. Los inversores y las compañías, ante un futuro de relaciones políticas y de seguridad incierto, muestran menor disposición para nuevas inversiones. Como advirtió recientemente un analista económico, Europa hoy no solo lidia con una crisis energética, sino también con una crisis de confianza hacia un porvenir que ya no parece luminoso. 

Por otro lado, el aumento de los gastos militares europeos en años recientes ha estado directamente influenciado por la guerra en Ucrania y las presiones políticas de Donald Trump; el presidente estadounidense ha instado reiteradas veces a los miembros de la La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) a elevar su presupuesto de defensa del 2 % al 5 % del PIB, un asunto que ha impuesto una carga adicional sobre los Estados europeos.  

Asimismo, la cuota europea para financiar los costes de la guerra en Ucrania ha crecido, afectando sduramente su estabilidad financiera. 

La disminución de los pedidos de exportación y la debilidad de la demanda representan otro eje crucial de la crisis. Durante años, Europa se apoyó en la exportación de bienes industriales y maquinaria. Sin embargo, en tiempos recientes, la feroz competencia con China y Estados Unidos ha debilitado su posición exterior. China, con menores costes de producción, y EE.UU., con masivas inversiones en tecnologías de vanguardia, han acaparado una mayor cuota del mercado mundial. La caída de los pedidos, sobre todo en maquinaria y bienes intermedios en Alemania, es un signo de esta tendencia descendente. 

Las repercusiones sociales y políticas de la recesión tampoco deben obviarse. La merma en la producción y el empleo ha derivado en un aumento del descontento social. Muchas industrias han reducido puestos de trabajo durante meses consecutivos, incrementando la presión sobre las clases trabajadora y media. La desigualdad económica se expande, sirviendo de caldo de cultivo para el crecimiento de corrientes políticas extremistas. En efecto, el estancamiento económico ha impactado directamente en el clima político, exacerbando la inestabilidad social. Al respecto, el canciller alemán Olaf Scholz advirtió formalmente: “si Europa no logra contener los precios de la energía y recuperar la competitividad industrial, la recesión podría derivar en una crisis social y política de mayor magnitud”. 

En última instancia, parece ser que el cierre de 2025 para la economía europea no fue solo un final amargo, sino una advertencia severa para el futuro. Si los líderes europeos no logran resolver con celeridad y firmeza los problemas económicos y las crisis sociales, la perspectiva venidera será aún más sombría.