Estados Unidos utiliza misiles terrestres en ataques contra Irán
Pars Today - Según informes y análisis operacionales de los ataques estadounidenses contra Irán, especialmente en julio de 2026, Estados Unidos implementó una nueva estrategia ofensiva, basada en su arsenal de misiles terrestres, particularmente contra objetivos sensibles en las regiones del sur de Irán.
Según Pars Today, el sistema de misiles HIMARS, los misiles ATACMS y los misiles PrSM de nueva generación desempeñaron un papel fundamental en los ataques con misiles terrestres estadounidenses, supuestamente diseñados para reducir el riesgo para los cazas estadounidenses y penetrar las defensas iraníes.Un análisis del patrón de disparo y los objetivos alcanzados indica una guerra híbrida cibernética-misilística en la que los sistemas de artillería de cohetes con capacidad de despliegue rápido actúan como el brazo de ataque del CENTCOM en la región.
El sistema HIMARS, montado en camiones tácticos 6x6, constituye la columna vertebral de la artillería estadounidense con base en Kuwait debido a su alta movilidad y corto tiempo de recarga.
En ataques recientes, estos sistemas se han utilizado principalmente para disparar cohetes guiados de largo alcance. Pero lo más importante de estos ataques ha sido el uso generalizado de misiles balísticos ATCAMS de corto alcance. Estos misiles, con un alcance efectivo de 300 km y una ojiva de 227 kg, se lanzaron desde bases en Bahréin.
Sin embargo, el hecho más preocupante de los ataques de julio de 2026 es el uso operativo a gran escala del misil Prism (PrSM). Este misil, la última arma estratégica terrestre del ejército estadounidense, tiene un alcance de más de 500 km en su primera generación y, gracias a su sistema de guiado inercial-GPS combinado y una ojiva de aproximadamente 90 kg, presenta una precisión inferior a 5 metros.
Lo que distingue al Prism del ATCAMS es su capacidad para alcanzar objetivos terrestres y marítimos en movimiento, incluso si la posición del objetivo cambia.En este nuevo escenario, la evidencia sugiere que los misiles Prism se lanzaron desde sistemas HIMARS ubicados en las bases del sur del Golfo Pérsico en Bahréin, así como desde plataformas flotantes de la Armada estadounidense, para atacar objetivos estratégicos más distantes.
El diseño de la trayectoria de vuelo de estos misiles, que utiliza maniobras en la fase final, les permitió penetrar capas de defensas puntuales e impactar equipos sensibles.
Estados Unidos ha empleado una táctica doble en estos ataques: primero, municiones de racimo atacan radares y sistemas iraníes de búsqueda y alerta temprana para crear brechas en la cobertura, y luego, misiles Prism de alta precisión impactan objetivos como túneles, hangares de hormigón y plataformas de lanzamiento móviles.
Si bien los sistemas HIMARS, con su disparo rápido y maniobrabilidad, han logrado evitar en cierta medida los contraataques iraníes con misiles y drones, se han mencionado varios casos de impacto en sus sistemas en declaraciones del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. Además, las defensas aéreas iraníes han logrado interrumpir la navegación de varios misiles antitanque utilizando la jungla.
A pesar del elevado volumen de fuego de misiles terrestres estadounidenses contra Irán, los analistas militares consideran que estos ataques también han enfrentado serias limitaciones. El número limitado de misiles Prism, que aún no han alcanzado la producción en masa, ha impedido la continuación de intensos ataques y ha obligado a Estados Unidos a limitar sus objetivos a puntos clave de la cadena de mando.
Asimismo, Irán ha logrado minimizar los daños activando defensas pasivas, trasladando centros de mando a gran profundidad y utilizando sistemas ópticos pasivos.Sin embargo, el uso coordinado de estos tres sistemas terrestres indica un cambio en la estrategia de Washington, que pasa de depender exclusivamente del poder aéreo a una guerra de misiles más precisa y económica.