Vínculo del arte revolucionario de Irán y Latinoamérica
El festival de cine de “Ammar” es uno de los festivales del mundo que presenta obras con espíritu revolucionario producidas por principiantes o profesionales. Los organizadores de este festival proporcionan las condiciones para el entreno de obras de todas partes dirigidas a los diversos estratos de la sociedad.
La tercera edición internacional del Festival de Ammar coincidiendo con el día del golpe de Estado norteamericano del 28 de Mordad de 1332 de la hégira solar (18 de agosto, 1953), se celebró en Teherán durante tres días y con un enfoque en el “repaso del cine antigolpe de Estado del mundo”. La solicitud de 5 mil obras de 130 países del mundo para participar en este evento ha desembocado en que desde la antepenúltima ediciones, o sea las tres últimas, se separe la edición nacional de la internacional de este festival.
El cineasta, productor, presentador de programas de televisión, director y periodista iraní Nader Talebzadeh ha sido el secretario del festival en este periodo, que además de la proyección de películas de ficción y documentales, también incluyó la ceremonia conmemorativa a Miguel Littín, cineasta chileno contragolpe.
En esta ceremonia, Littín, después de recibir su premio, comenzó su discurso con “salam-ol-Alaikom” (La paz sea contigo) y dijo: “durante muchos años he esperado y por fin tengo el honor de estar en Irán y lo digo de todo corazón”. Este cinematógrafo chileno ha dicho que hay muchas similitudes entre el festival de “Ammar” y el cine combatiente de Latino américa. “Nosotros tenemos muchos puntos comunes y el motivo es nuestro inicio correcto y revolucionario”, afirmó.
Littín, destacando la existencia de muchas afinidades entre el cine de contragolpe chileno y el festival de Ammar. continúó: “tenemos objetivos comunes, incluyendo el hecho de que creemos que podemos establecer una relación entre las personas y el cine, y que las personas utilicen el cine como una herramienta para combatir. Hasta cuando las personas estén atraídas a este arte, utilizarán el cine para sus objetivos. A pesar de las muchas similitudes entre el festival de Ammar y el cine activista de Chile, se evidencia que los revolucionarios del mundo han perdido mucho tiempo para unirse pese a que están muy cerca en muchos conceptos principales, como la justicia y la búsqueda de la verdad… Por lo tanto, se tiene que cada vez más pronto solventar los obstáculos para coordinar y unirnos”.
El cineasta chileno Miguel Littín, que viajó a Irán como invitado especial del festival de Ammar, en su primer día en Teherán, visitó el Museo de “Solh” (Paz) en la ciudad capitalina. Después, visitó el Museo de Teherán y habló con el jefe ejecutivo del Museo Mohammad Reza Taghipour, sobre el historial de los crímenes y el uso de armas de masacre masiva en el mundo, especialmente en la guerra impuesta de Irak contra Irán. El invitado latinoamericano dijo: “yo anteriormente estuve en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki de Japón que fueron bombardeadas por Estados Unidos y también en Vietnam. También he escuchado algo sobre la guerra impuesta de Irán pero lo que vi en este museo, me ha sorprendido y me ha dejado extrañamente afectado”.
A continuación dijo: “cuando estudiamos las raíces de todos estos asuntos, como los que han ocurrido en Japón y la guerra impuesta contra Irán o las raíces de los crimines cometidos por las fuerzas militares de Pinochet, con el apoyo de Estados Unidos, observamos que las raíces de todos estos acontecimientos se remiten a Estados Unidos”.
Littín, dirigiéndose a Taghipour, que es uno de los discapacitados de la guerra impuesta por Irak, señaló: “usted es muy importante y merece todo mi respeto porque a pesar de esta tiranía, ha perdonado y no tiene rencor y sus palabras reflejan paz”.
El productor, director, guionista, novelista y artista chileno Miguel Littín, que después del golpe de Estado de Pinochet contra el presidente legítimo de Chile Salvador Allende, pasó casi dos décadas de su vida en exilio y, en este tiempo, ha estudiado en numerosas obras cómo hacer frente a los conductores de un golpe de Estado.
Ha dirigido películas que han estado entre las más populares de su país, tales como "El Chacal Nahueltoro", "Compañero del presidente", "Razones de Estado", "Actas de Marusia", "La viuda de Montiel", "Acta general de Chile" "Sandino", "Los náufrago", "Dawson, Isla 10" y "Allende en su laberinto". Littín, en su último largometraje, “Allende en su laberinto”—producido en el año 2014— ha tratado de registrar una parte de los acontecimiento desagradables del golpe del 11 de septiembre de 1973 y la conspiración realizada con el apoyo del servicio de inteligencia de Estados Unidos (CIA). Esta película se realizó en dos países, Chile y Venezuela, y es un relato de las últimas siete horas del expresidente chileno Salvador Allende y su familia en el edificio presidencial “La Moneda” antes de que los autores del golpe de Estado tomen el control total del gobierno. Tras este golpe de Estado, resultaron muertos casi tres mil de sus compañeros.
El famoso escritor latinoamericano Gabriel García Márquez escribió las aventuras de la residencia oculta de Miguel Littín en Chile en un libro titulado “Aventuras de Miguel Littín”, un libro también considerado otro golpe al cuerpo del gobierno dictatorial de los generales en Chile. Este libro, después de su publicación en diversos países del mundo, fue publicado en Irán con el título "Las aventuras del viaje secreto de Miguel Littín a Chile".
Este director chileno ha ganado muchos premios y títulos: En 1976 por su filme “Actas de Marusia”, sobre los mineros chilenos ganó dos Premios Ariel, uno a la mejor película y otro al mejor guion. En 1983 por su película “Alsino y el cóndor”, sobre la revolución antinorteamericana de los sandinistas en Nicaragua, fue candidato al premio Oscar en la edición de las películas extranjeras. Asimismo, n por los efectos de su largometraje “Chacal de Nahueltoro”, ganó el Premio OCIC en el Festival de Cannes y fue nominado para el Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín.
Littín, después de 12 años de exilio en 1984, decidió colarse en el país y realizar una película, bajo el tema de la dictadura de Pinochet de Chile. Él entró en su país con el nombre de un comerciante de Uruguay y, después de unas semanas, filmó un documental sobre la situación de su país durante el periodo de Pinochet titulado “Acta general de Chile”.
Miguel Littín, al lado de las obras que ha producido sobre Chile y Latinoamérica, también ha abordado los asuntos mundiales. Este cineasta chileno, en otra de sus obras, como "Crónicas de Palestina, rabia del camino", ha narrado el dolor y el sufrimiento del pueblo palestino y los crímenes brutales de Israel. En otra de sus obras, “La último luna”, en árabe, analiza la emigración palestina con la de Chile y los problemas que ambas enfrentan.
La rueda de prensa sobre los logros del viaje de Littín se celebró después del final del festival en el último día de su estancia en Irán. Al inicio de su conferencia de prensa, agradeció por haber sido invitado al Festival de Ammar y dijo: “en los pocos días que he estado en Irán, no olvidaré nunca su hospitalidad y buenas costumbres. He estado junto a un grupo que me ha acompañado en estos días. Además de Teherán, he viajado a Isfahán y he pasado horas y días inolvidables”.
El director de la película “Allende en su laberinto”, en respuesta a la pregunta de un periodista, declaró: “Una revolución es igual a una planta que crece en un jardín y si los otros países la respetan, entonces podrá crecer y avanzar”.
Littín, sobre el festival de Ammar, enfatizó: El festival de Ammar es un festival diferente con respecto a otros festivales y puede convertirse en uno de los más famosos festivales del mundo. De acuerdo con lo que yo he visto en este festival, pienso que el Festival de Ammar se encuentra entre los festivales revolucionarios del mundo porque aquí en Irán ha ocurrido una revolución y el Festival de Ammar también contiene pensamientos revolucionarios y puede tener éxito en el futuro”.
Este cinematógrafo antigolpe dijo: “Yo he viajado, he visto al pueblo de Irán, por ejemplo, he estado en el cementerio (Behesht-e Zahra). Muchos mártires estaban allí tomé un montón de fotos para mí esto es muy importante y valioso. Viajar a Irán fue una experiencia maravillosa para mí y también estar en la casa del mártir Rajai fue otra sorpresa. Esta casa sencilla casa del mártir Rajai y su vida simple muestra que este mártir ha tenido un gran corazón y estoy contento de haber estado en esa casa”.
Littín cree que Irán tiene diferencia con países como Chile, Argentina y otros países. En este sentido, apostilló: “un país cuyo sistema de gobierno es liberal, no se puede comparar con un país como Irán que tiene un sistema islámico, pero lo que sé es que los responsables iraníes tiene una posición revolucionaria y se interesan por establecer una relación y acercamiento con los artistas”. Para finalizar, añadió: “Nuestra tarea como artistas es crear un espacio para que esta revolución pueda reunirse, comunicarse y discutir temas, dado que esta cuestión es muy importante para que el público interactúe entre sí. Por ejemplo, en la actualidad, en todo el mundo se habla de los derechos humanos y no podemos cerrar los ojos y no hablar. Nosotros tenemos, con el lenguaje del arte, revelar el significado real de los derechos humanos y exponer lo falso”.