Un día en el Museo de la Paz de Irán
Oct 02, 2016 04:12 UTC
El bombardeo de Sardasht fue uno de los más horribles ataques químicos de Irak contra Irán que generaron muchas consecuencias. Esta ciudad fue la primera víctima de las armas químicas en el mundo después del bombardeo nuclear de Hiroshima.
La comunidad internacional, por la influencia de los aliados de Saddam Hussein, incluido Estados Unidos, tomaron medidas considerables para tapar este crimen. Sin embargo, una parte de esta barbarie, coincidiendo con la Semana de la Defensa Sagrada, se expone al juicio de los visitantes del Museo de la Paz de Teherán.
El Día Mundial de la Paz se celebra cada año a finales de septiembre con el objetivo de recordar la necesidad de establecer un mundo libre de guerras y violencias y promover la paz entre las naciones. El 18 de septiembre, el Museo de la Paz de Teherán fue anfitrión de los actos conmemorativos del Día Mundial de la Paz. En esta ceremonia estuvieron presentes los embajadores de los Países Bajos y Bulgaria en Irán, Susana Trestal, Christo Polendakov, respectivamente, el director del Instituto de Investigación del Patrimonio Cultural, Artesanía y Turismo, Mohammad Beheshti, el representante de Sardasht en el Parlamento Islámico, Rasul Khezri, y un grupo de veteranos de guerra y víctimas de las armas químicas.
En esta reunión, el primer orador fue el veterano químico y miembro de la junta de directores del museo, el Sr. Salehi, quien en su discurso dijo: "Este año otra vez mientras conmemoramos el Día Mundial de la Paz, en muchas partes del mundo, desde Yemen hasta Irak y Siria y otros países, los pueblos están privados de la bendición de la paz y enfrentan trágicos desastres humanitarios causados por la codicia de individuos, grupos y naciones poderosas que ponen la paz en las condiciones más oprimidas del presente siglo". En el Islam, la paz tiene raíz en el sagrado Corán y la tradición del Profeta (P) y siempre ha abogado por el diálogo en lugar de la guerra, la paz en lugar de la violencia, la tolerancia en lugar de la intolerancia y el perdón en lugar de la venganza, como el lenguaje de interacción con todo el mundo.
La siguiente ponente fue la embajadora de Holanda en Teherán. Ella consideró la solución pacífica de la disputa nuclear un éxito en las relaciones diplomáticas para resolver los problemas mediante el diálogo. Trestal enfatizó que este método ha conllevado los mejores resultados para los países y sus gentes. "El mundo ahora es testigo de terribles conflictos, pero de todas formas se puede resolver estas crisis mediante la vía tradicional que es tal diálogo", manifestó la diplomática holandesa.
La ciudad iraní de Sardasht, en el tiempo de la guerra impuesta fue apuntada por ataques químicos de Saddam Hussein. Como consecuencia de esos bombardeos murieron 110 residentes civiles y otros 8000 sufrieron la exposición de gases tóxicos y envenenamiento. El representante de Sardasht en el Parlamento Islámico leyó una carta en nombre de las víctimas de armas químicas de su ciudad con motivo del Día Mundial de la Paz. En una parte de este mensaje se lee: "En las condiciones actuales que vive el mundo, las víctimas de armas químicas, como los tesoros culturales de la humanidad, no se consideran parte de un lugar geográfico y, para dar información de este pueblo al mundo, tratan de mostrar las consecuencias de la utilización de armas de destrucción masiva y los peligros". Regresar a las virtudes morales, como la empatía y la justicia, es el único camino que Sardasht y sus mensajeros están siguiendo en el camino hacia la paz. La lucha por la paz duradera a través del diálogo, la sensibilización, la educación, actividades cívicas, redes internacionales y la búsqueda de puntos comunes tiene raíces en la creencia de las personas.
El Museo de la Paz, que fue el lugar donde se celebró esta reunión, está situado en Parque Shahr, uno de los más antiguos parques de Teherán. La idea de establecer este museo se formó tras un encuentro, en el 2005, entre los miembros de la Asociación para Apoyar a las Víctimas de las Armas Químicas de Teherán y la Red Internacional de Museos por la Paz. La visita de miembros de la asociación iraní a Hiroshima en el mismo año, fortaleció la voluntad para la creación de un museo de la paz en Teherán. Los fundadores del Museo de la Paz de Teherán se inspiraron en las experiencias mundiales para mostrar las consecuencias desagradables, resultadas de la guerra impuesta y las violaciones contra el pueblo de Irán.
El Museo de la Paz de Teherán es el primer Museo de la Paz en Oriente Medio y fue inaugurado en 2011 en Teherán y hasta ahora ha recibido la visita de miles de personas tanto nacionales como extranjeras. El Museo de la Paz de Teherán es miembro de la Red Internacional de Museos por la Paz, cuya sede se encuentra en el Museo de La Paz de la ciudad holandesa de La Haya. Los miembros activos del Museo de la Paz de Teherán que son o tienen relación con las víctimas de la guerra y las armas químicas, como símbolos vivos y mensajeros de la paz, junto con otros movimientos populares y museos de la paz de todo el mundo, se esfuerzan por promover la cultura de la paz, poniendo de lado cualquier significado político y destacando su significado social y cultural.
Hoy en día se han extendido los museos de la paz en todo el mundo. A pesar de que todavía existen guerras en el mundo, el crecimiento de los museos de la paz es uno de los esfuerzos que se realiza para el avance de la paz. En muchos museos de la paz se considera el tema principal las catástrofes que ocurren en las guerras. En este sentido, en el Museo de la Paz de Teherán se ha atendido la catástrofe del uso de las armas químicas contra Irán y el eje principal de la narración de este museo es mostrar la violación de la guerra y la importancia de la paz.
El Museo de la Paz de Teherán, en cierta forma puede tener una similitud con el frontis del edificio de las Naciones Unidas, porque en la entrada al museo teheraní está una placa con una inscripción que dice: "Los hijos de Adán asemejan a los miembros de un solo cuerpo. Todos ellos comparten la misma esencia en la creación" —poeta iraní Saadi, Gulestán (El jardín de rosas, 1258)—. La diferencia es que también en la entrada al Museo de la Paz de Teherán existe una réplica de un luchador con uniformes verdes y máscaras antigás, que simbolizan las lesiones e inocencia de los veteranos de las armas de la masacre masiva que delante de las Naciones Unidas es el símbolo de sacrificio de los seres humanos.
Vamos a recorrer este recinto. Al entrar en este museo, no se observa la historia de su fundación, debido a que la paz es eterna. La arquitectura del museo es simple y su sala central tiene una cúpula azul, conocida el núcleo principal de la estructura. A la entrada se encuentran dos placas de exguías del museo que perdieron la vida debido a las lesiones de armas químicas. Las víctimas de la guerra son las más meritorias personas que pueden narrar las verdades graves de la guerra y constituir enviados de la paz. Así que los veteranos y víctimas de los ataques químicos de Saddam, muchos de ellos son miembros voluntarios de la Asociación de Apoyo a las Víctimas de las Armas Químicas, este museo se desempeñan como guías.
Este grupo de víctimas son muy entusiastas al plantear su destino y, como un símbolo vivo de las violaciones de la guerra, explican voluntariamente sus experiencias para los visitantes y las nuevas generaciones. Un discapacitado químico, Mohammad Zangabadi, una vez a la semana lidera un tour en el Museo de la Pazde Teherán y, como una de las víctimas de la guerra impuesta, da informaciones a los visitantes a fin de familiarizarlos con las consecuencias de las armas químicas.
En la Sala de Guerra del Museo de la Paz se exhiben cuatro símbolos de las guerras mundiales más grandes en diferentes períodos. Estos son: Caín quien mató a su hermano Abel, Zahhak que en la mitología iraní representa el mal y la destrucción, Hitler que quería conquistar el mundo y Saddam, cuyo su nombre en la historia se menciona de mal. En otra parte del Museo de la Paz de Teherán se destaca la cultura religiosa y los caminos que cualquier persona puede seguir para promover la paz y la amistad. Las autoridades de este museo se esfuerzan para que los visitantes se familiaricen con el movimiento mundial de la paz y, especialmente, conozcan a personajes y organizaciones al respecto.
Otra parte de este museo está dedicada a involucra a los visitantes en programas educativos, talleres educativos y conferencias sobre el tema de la cultura, reconciliación, paz y derechos internacionales y humanitarios.
Además, en este museo de la paz se expone un documental del destino de las víctimas de la guerra el cual se considera un documento histórico. La biblioteca del Museo de la Paz conserva diferentes obras concernientes al derecho internacional hasta el establecimiento de la paz y la historia oral de las víctimas de la guerra, así también muestra obras de artistas iraníes y extranjeros. En el Museo de la Paz se revisa la historia de las armas químicas. El primer uso de gas mostaza y fósforo se remonta a 1917 y 1915, respectivamente. El mayor uso de gas mostaza se realizó durante la guerra impuesta de Irak contra Irán con cantidades que van desde más de 1800 toneladas de gas mostaza, 140 toneladas de blíster hasta 60 toneladas de gas sarín. La guerra impuesta contra Irán se considera el mayor crimen con uso de químicos después de la Primera Guerra Mundial cuyos nocivos efectos tales como la bronquitis crónica y problemas respiratorios y ulceración de la córnea.
Las negligencias de las organizaciones internacionales para condenar esta acción, hizo más audaz al ejército baasista de Irak, en el uso de estos gases, de hecho, las estadísticas muestra que durante los años finales de la guerra se llevó a cabo el mayor uso de armas químicas.
Al final del salón principal del Museo de la Paz de Teherán se ve el primer documento de derechos humanos de Ciro el Grande, símbolo de paz y amistad iraní. Asimismo hay un cuadro en que se ha escrito: "hasta cuando toda la gente en la tierra puede vivir en paz y amistad, siempre se enviará un mensaje de paz y amistad al mundo".
El Museo de la Paz de Teherán fue fundado con el objetivo de dar a conocer las terribles dimensiones del uso de las armas químicas en los 8 años de la guerra impuesta y, por tanto, una gran parte del Museo se ha dedicado a presentar las armas de la masacre masiva y su influencia sobre la gente hasta el día de hoy.
Al salir de esta sección, se ve monumento memorial dedicado al ataque nuclear de Estados Unidos contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki. Este homenaje histórico a los supervivientes de la catástrofe intenta rendir homenaje a Japón por su papel en el desarrollo de la segunda ola de Museos de la Paz establecidos después de la Segunda Guerra Mundial.
La paz en el mundo se impulsa ahora desde más de 150 museos, 50 de estos se encuentran en Japón. Al final de la visita al Museo de la Paz de Teherán, la biblioteca Bellas Artes es una buena fuente para estudiar áreas especializadas sobre la paz.