La revolución iraní, una revolución sin precedentes,compañeros de la Revolución 3
En este programa vamos a hablar sobre otros dos compañeros del Imam Jomeini, el ayatolá Ali Akbar Hashemi Rafsanyani y la señora Marziyeh Hadidchi Dabbagh, que estuvieron encarcelados largas temporadas en prisiones del régimen dictatorial de Mohammad Reza Pahlavi.
Ha llegado el 38 aniversario de la victoria de la revolución islámica y la revolución sigue siendo el centro de la atención y de las ecuaciones políticas de la región y el mundo. La Revolución Islámica triunfó gracias a las decisiones correctas del Imam Jomeini, (que Dios lo bendiga) . Por un lado, este gran acontecimiento del siglo interrumpe el fallo del sistema bipolar, en el mundo y, por otro lado erradica uno de los regímenes más fuerte que tuvo el apoyo de las grandes potencias. Esta revolución creó un gran desarrollo político y popular en Irán y disfrutó de importancia estratégica y económica. Con una alta conciencia creada entre las naciones musulmanas, la revolución islámica preparó el terreno para nuevas políticas y movimientos populares. La revolución islámica planteó una vez más al Islam como un poder determinante en el mundo. El carácter ideológico, el poder de dirección y la profundidad de los acontecimientos resultantes de la revolución islámica hicieron que muchos expertos políticos reflexionaran sobre las teorías de la revolución. El aniversario de la victoria de la revolución islámica es una oportunidad para revisar la forma en que triunfó, ya que en vista de su profundo impacto en Irán y el mundo la revolución todavía tiene muchas historias no contadas sobre todo para las nuevas generaciones.
La revolución islámica fue dirigida por el Imam Jomeini, una autoridad suprema que condujo al pueblo hacia la victoria. El Imam Jomeini estuvo acompañado por algunos amigos que jugaron un papel eficaz en la victoria de la revolución y la estabilidad del sistema de la República Islámica de Irán. Muchos de estos compañeros fueron perseguidos, encarcelados, torturados o exiliados durante su lucha contra el régimen dictatorial del Shah. Una de las razones por que las personas de todos los estratos sociales participaron en las luchas fue la tortura y los innumerables crímenes del régimen contra la libertad de reunión y expresión.
En el programa anterior contamos sobre los recuerdos del Líder de la Revolución Islámica y el sucesor del Imam Jomeini, ayatolá Seyed Ali Jamenei y segundo presidente del Irán islámico, el mártir Mohamad Ali Rajaee.
Otro de los compañeros del Imam Jomeini fue ayatolá Ali Akbar Hashemi Rafsanjani, que pasó parte de su vida en prisión. En sus recuerdos de la primera noche de su interrogatorio, dice: "flagelación y tortura junto con insultos. Cuando fui golpeado, uno de los agentes de SAVAK (Organización de Inteligencia y Seguridad Nacional), ordenó a sus hombres que deje de golpear y que me haga hablar. Otro hombre empezó a pegarme de nuevo, pero no estaban satisfechos. A veces me tiraban contra la pared y me colocaban un cuchillo bajo mi garganta y me decían que me iban a decapitar. Mi cuello estaba lleno de heridas. Una vez me desnudaron como señal de insulto. Esto continuó hasta las 4 de la madrugada. Me golpearon tanto que me rompieron un hueso. Unos días más tarde, me vendaron los ojos y me llevaron a un hospital militar. El director del diario Keyhan, Hussein Shariatmadari, recuerda muy bien al ayatolá Hashemi Rafsanjani en la cárcel. En sus recuerdos dice: Una vez que estuve casi inconsciente en la sala de interrogatorios y me quede así para que los agentes dejen de torturarme. Entonces me di cuenta que el ayatolá Hashemi Rafsanjani fue llevado a la celda de tortura. Ya lo había conocido en las reuniones y sabía quién era. El famoso torturador Azqandi coloca una herramienta francesa alrededor del cuello de Ayatola Hashemi y gira el tornillo. Vi cómo Azqandi giró más para que el señor Hashemi se ahogara, al mismo tiempo lo insultaba y le decía: "¿Por qué realizan propagandas de Jomeini? Mientras giraba la herramienta francesa le decía al señor Hashemi, que no lo haga más y después de unos momentos abrió el tornillo de la herramienta francesa. Tan pronto como lo hizo, Hashemi dijo que lo iba a hacer de nuevo”.
Para el régimen del Shah, no había ninguna diferencia si el combatiente era un hombre, mujer o adolescente. Cualquier persona que se oponía al régimen sufría torturas graves. Una de estas valientes mujeres combatientes era la señora Marziyeh Hadidchi Dabbagh. Ella fue una de las integrantes de la delegación que viajó en 1988 junto con el ayatolá Abdullah Yavadi Amolí, a Moscú, y entregó una carta del Imam Jomeini al entonces líder soviético Mijaíl Gorbachov.
En recuerdos de su detención y torturas por agentes del Savak, la señora Dabbagh dijo: La tortura comenzaba con bofetadas e insultos y poco a poco con látigo y palos. Azotar las partes sensibles del cuerpo, desnudar y atar a la cama y golpearlos con un látigo eran otros métodos para torturar a los prisioneros. Los Agentes de SAVAK torturaban diariamente a los prisioneros, aunque otro día la palizas era de profesionales, un día me ataron en la cama y me golpearon las plantas de los pies. A veces, para evitar los gritos de los presos les colocaban un trapo en la boca. Además de la humillación psicológica de los prisioneros estos métodos causaron graves lesiones. Apagador el cigarrillo en diferentes partes de cuerpo de un preso era una práctica común entre los carcelarios. Otra tortura más común era colocar agujas bajo las uñas o sacar las uñas con alicates
Con estas prácticas querían romper el espíritu revolucionario de los combatientes. También detenían y torturaban a niños y familiares de los combatientes encarcelados o perseguidos. La señora Dabbagh sufrió graves torturas psicológicas. Los agentes de SAVAK detuvieron a su hija de 14 años y fue torturada, en un intento vano de que la madre revelaría alguna información sobre otros compañeros combatientes.
Un número de seguidores militantes del Imam Jomeini fueron martirizados bajo tortura por Savak. Entre los más destacados se puede nombrar al ayatolá Ghaffarri y el ayatolá Saeedi. Hay una larga lista de estas almas valientes, pero no podemos hablar de todos ellos en este programa así que continuaremos en el sigiente programas.