Ramadán en la Literatura persa 5
ParsToday-En el nombre de Dios todopoderoso. Estimados amigos de la Voz Exterior de RII. Estamos a su servicio para presentarles otro capítulo del programa Ramadán en la Literatura persa. Esperamos que sea de su agrado e interés.
En este programa seguimos hablándoles acerca de una de las principales virtudes del mes de Ramadán, es decir la paciencia, así como su influencia en la literatura persa.
Cada persona vive sus momentos de diferentes formas y con diferentes emociones. Existen momentos alegres que hacen que nuestros corazones canten con felicidad, y hay momentos oscuros que nos sumergen en la tristeza y la preocupación. La tristeza y la preocupación son dos partes inseparables de la vida. Todos estos momentos son la realidad de la vida. En nuestra vida experimentamos los altibajos, lo mundano y lo celestial, lo aburrido y lo divertido, la dulzura y la amargura. Según las enseñanzas islámicas, la mejor forma de pasar todos estos momentos es creyendo en Dios y conectándose a su ser eterno. Debemos saber que nuestro creador nos ama más que nadie. Asimismo, debemos tener en cuenta que es Él, quien sabe, qué es lo mejor para nosotros. Pese a que todos nosotros buscamos y tratamos de no hundirnos en los temores y las preocupaciones, puede ser que nuestra conducta nos lleve a la ruina; ya que solo Dios sabe cuál es el mejor camino que tenemos por delante.
Tanto en la literatura persa como en la religión islámica, la paciencia significa, aceptar lo que está más allá de nuestro control y poder. En tiempos de tensión y ansiedad, ser capaz de someterse a la voluntad de Dios es un alivio inmenso. Esto no solo, no significa que esperemos y dejemos que la vida pase, sino que, significa que nos esforcemos por agradar a Dios en todos los aspectos de nuestra vida, incluidas nuestra vida personal y social.
El ayuno nos prepara para ser un creyente paciente ante los problemas y dificultades de la vida, y esto es parte de nuestra fe.
Acerca de este tema en un poema de Molana Balji, el poeta persa del siglo XIII, leemos:
El cuerpo de la fe se compone de la paciencia.
Y la paciencia sin fe no tiene existencia.
Las personas que desean madurar espiritualmente deben realizar el ayuno. En otras palabras; los que no ayunan permanecen bajo el influjo de su cuerpo y no pueden llegar a la maduración deseada.
En la poesía del poeta contemporáneo persa, Abbas Khosh Amal, acerca de este asunto leemos:
Llegó con mucho honor y orgullo/ el mes de refinamiento
! Oh ¡Ramadán, tú eres el mejor mes del año/ Porque eres la fiesta de Dios.
Bendecido quien vive durante Ramadán./ Bendecido quien deja los pecados.