Oct 02, 2016 08:00 UTC

E: Estimados oyentes saludamos y damos la bienvenida al doctor Libardo Orejuela, profesor y rector de la Universidad de Cali, Colombia. Él se encuentra en Bogotá y nos puede hablar de la histórica firma de la paz entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Recordamos que el 26 de septiembre Colombia firmó el histórico acuerdo final de paz con el cual culmina 52 años de conflicto armado. Señor Orejuela cómo se ha vivido esta histórica jornada en Colombia. 

LO: Bueno, se ha vivido con mucho entusiasmo, con mucha esperanza pero también mucha preocupación, porque lo que se ha suscrito en Colombia, entre el Estado colombiano y la guerrilla más antigua de América Latina, que es la guerrilla de las FARC, más que un acuerdo de paz es un acuerdo de fin de la guerra, del silencio de los fusiles; es decir, el acuerdo de La Habana tuvo como objetivo desactivar las voluntades guerreristas que han sacudido Colombia, en su primera fase, desde 1948, cuando el 9 de abril asesinaron al caudillo popular Jorge Eliecer Gaitán y, en la segunda fase, desde 1966 fundamentalmente, cuando tras una cortas revueltas  campesinas, se construyó la organización conocida hoy como la guerrilla de las FARC.

Por qué la preocupación. Por dos razones. Primera porque el presidente de la República (de Colombia) sin estar obligado jurídicamente a eso, sin que el derecho lo obligara, convocó a un plebiscito en donde mañana domingo (según horario de Colombia) los colombianos vamos a votar si aceptamos ese acuerdo de fin de la guerra o no lo aceptamos, entonces, los sectores enemigos de la paz han hecho una virulenta campaña sobre la base de mentiras para tratar de conseguir que el pueblo de Colombia vote no a los acuerdos, y en caso de que eso ocurriera, volveríamos a la guerra y yo creo que esa guerra podría durar 10 o 15 años y provocaría centenares de miles de muertos. La segunda preocupación es porque si se vota al sí, se habrá acabado la guerra, pero entramos a la construcción de la paz y ¿qué significa construir la paz en cualquier país del mundo y, específicamente, en Colombia? Significa que el derecho a la salud de todos los colombianos debe garantizarse cosa que en este país no ocurre, independientemente de que sean ciudadanos y ciudadanas con recursos económicos o sin recursos económicos. Porque la paz significa que todos los niños de este país y las niñas independientemente del estrato social del que provengan tengan derecho a una educación completa, a una educación gratuita y a una educación de excelente calidad. Porque la paz significa que cada persona de este país tenga derecho a una vivienda digna. Porque la paz significa que el modelo  económico esté al servicio de las personas, de la gente, y no al revés, no la gente al servicio de algunos acumulados financieros de grandes capitales multinacionales. Porque la paz significa que la democracia política se amplíe, porque en este país se logra hacer elecciones y se logra coronar una elección electoral ya sea a concejos a asambleas regionales, a congreso nacional, alcaldías de municipios, gobernantes de regiones o presidente de la república sobre la base del uso indebido de los recursos del Estado, sobre la base de la amenaza burocrática, es decir, el que no está conmigo pierde el empleo público, sobre la base de una plata (dinero) que entregan contratistas que son los que el Estado contrata para hacer obras públicas y sobre la base del soborno en la registraduría, es decir, pagarle a funcionarios del organismo que debe vigilar las elecciones encargada  de la registraduría del estado civil. Es posible entonces que en esa fase para construir la paz —es el ejemplo de Guatemala, El Salvador y Sudáfrica y de otros países— nos podamos llevar 10, 15 hasta 20 años, por eso les digo que lo recibimos con entusiasmo, con esperanza de que el fin de la guerra nos permita construir un país distinto, pero también con preocupación porque los enemigos de la paz no están callados. Esos demonios están procurando regresar, echar para atrás lo que se ha avanzado a través de los acuerdos de La Habana.

E: Muchísimas gracias, si bien esta entrevista la trasmitimos el mismo día del plebiscito en que los colombianos con su voto refrendarán lo acordado en La Habana durante cuatro años, señor Orejuela, dígame, en caso de que gane el sí, cómo se reinsertarán los guerrilleros en la sociedad, serán aceptados. 

LO: Yo creo que sí por muchas razones. En primer lugar porque la organización insurgente, de cierta manera, recogió algunas de las aspiraciones, reclamos y demandas de los pobres  de este país . En segundo lugar porque la gente ha ido tomando consciencia a pesar de la bulla  de los enemigos de la paz, la gente ha ido tomando consciencia que nadie acuerda el final de una guerra para vivir en peores condiciones sino para vivir en mejores condiciones. Lo tercero es que los colombianos creemos en gran mayoría y lo vamos a verificar en el plebiscito que se va a votar que la organización guerrillera que ya deja de serlo, que no está combatiendo hay una voluntad de transitar de la guerra a la paz. En cuarto lugar, porque una especie de tregua bilateral se dio algunos pocos meses y Colombia ha vivido en esos meses el periodo más tranquilo de su historia, entonces, la gente sabe la importancia que es terminar la guerra y construir la paz, y por supuesto, se tiene que pagar un precio y el precio que se tiene que pagar entre otras razones es cómo la sociedad colombiana en su conjunto le da la mano a hombres y mujeres que se jugaron la vida equivocada o no equivocadamente por algunos de los ideales.

E: Como siempre agradecemos al doctor Libardo Orejuela, profesor y rector de la Universidad de Cali, sus oportunos puntos de vista.
LO: Muchas gracias a ustedes y al bello pueblo iraní. Quiero decir que yo estuve mientras se firmaba en Cartagena el documento, estaba en Caracas invitado por Telesur e hice referencia al hermoso pueblo de Irán que ha mostrado tanta solidaridad con los venezolanos con esta difícil coyuntura de su historia.

E: Exactamente. Muchísimas gracias señor Orejuela.


LO: A usted, un abrazo.