El Islam y la dignidad humana 4
Jul 29, 2017 01:43 UTC
El Profeta del Islam dijo: “No hay nada más querido ante Dios, que el hombre”. Algunos de sus compañeros sorprendidos, preguntaron: “¿Incluso los ángeles?”. Él respondió: “Sí, los ángeles como el sol y la luna no tienen facultades pero los seres humanos han sido creados con facultades exclusivas”.
Uno de los motivos importantes de la dignidad humana es su libertad de voluntad y facultades. Tener voluntad y autorización en la elección del camino y manera de vida indica su capacidad para controlar todos los hechos y comportamientos.
El ser humano es el único creyente que puede evitar hacer cualquier cosa que no quiere. En este sentido, el Profeta del Islam dijo: “No hay nada más querido ante Dios, que el hombre”. Algunos de sus compañeros sorprendidos, preguntaron: “¿Incluso los ángeles?”. Él respondió: “Sí, los ángeles como el sol y la luna no tienen facultades pero los seres humanos han sido creados con facultades exclusivas”. Por lo tanto, la dignidad humana gana posesión por sí misma. Así que algunos consideran que la mínima dignidad humana es tal dignidad adquirida, sin esto, consideran que es como la cara de un cuerpo. De hecho, si el hombre con la libertad de voluntad que tiene para actuar en el camino recto, se salva del capricho e ira, será un ser humano digno, de lo contrario, será un animal en el cuerpo humano.
En el escenario social, también, las relaciones humanas son valiosas cuando se basan en la justicia y libertad, de otro modo son contrarias a la dignidad humana, porque el valor de la acción humana se basa en su libre elección y la acción que se realizada bajo la obligación de otra persona o en un estado de emergencia, carece de valor real. Por otro lado, nadie tiene derecho a usar mal su libre voluntad como hacer cualquier cosa en base a la lujuria o la furia, porque en este caso se pisotea la justicia social y las virtudes humanas y morales y se olvida de la dignidad humana, y aquel que pierde su dignidad humana no es diferente a un animal. Un ejemplo evidente son los criminales de guerra y los tiranos crueles y opresores que violan los derechos de las personas y comunidades y despliegan todos sus esfuerzos para dominar a las personas y sociedades y, en este camino, derraman la sangre de miles de individuos inocentes y violan todos los derechos humanos solo para satisfacer su sentimiento de superioridad. Asimismo, en este sentido están incluidas las personas que, en el nombre de los derechos humanos, apoyan al fenómeno nefasto de la homosexualidad, mientras que ante la muerte de niños y mujeres inocentes en confrontaciones en diferentes regiones del mundo, se quedan calladas.