Pensamientos islámicos en el Corán 1
ParsToday - Estimados oyentes, les felicitaciones por la llegada del sagrado mes de Ramadán, el mes de la Misericordia divina, y esperamos que podamos aprovechar este mes de la fiesta divina. Una de las características más destacadas de este mes es la revelación del divino Libro del Corán, un libro que representa todas las líneas intelectuales y prácticas de la humanidad, ya que el Corán es el libro de la vida.
Uno de los temas importantes y cruciales que se ha estudiado y enfatizado en el Corán es el "Plan General del Pensamiento Islámico". Un plan que forma los fundamentos y las bases de nuestra creencia. Básicamente, en todas las escuelas y sistemas humanos y divinos, se ha enfatizado más que nada en las creencias. Pues las creencias forman los motivos, esfuerzos, levantamientos y movimientos. Sin la fe, cada movimiento resulta en vano. Por esta misma razón, el Corán se basa en la "fe" como el mayor valor y rasgo del hombre, y la plantea en todas sus partes.
A este respecto, la primera pregunta que viene a la mente es ¿cuál es la definición de la fe?
La "fe" significa la "creencia", pero en la cultura islámica, la "fe" se manifiesta cuando penetra en el corazón del hombre y llega a las profundidades. Un grupo de beduinos al comienzo del Islam acudió al profeta Mohamad (saludos sean para él) para alegar que tuvieran fe. Dios Todopoderoso le ordenó a su enviado para responderles: “Los beduinos dicen: «¡Creemos!» Di: «¡No creéis! ¡Decid, más bien: 'Hemos abrazado el islam'! La fe no ha entrado aún en vuestros corazones. (Aleya 14 de la sura Las habitaciones privadas (Al hoyorat)).
De acuerdo con el mensaje de esta aleya, concluimos que el primer paso en la cultura de la fe del Corán sobre la creencia es en la aceptación del Islam, que requiere la admisión de la religión de Dios. Esta admisión significa aceptar el monoteísmo y la profesión del enviado de Dios que no conlleva un compromiso práctico, y solo, el musulmán, aprovecha los derechos y juicios que el Islam considera para él, pero cuando se trata de la fe, le caen responsabilidades prácticas al creyente y no puede permanecer indiferente y no sentirse responsable. Es por esta misma razón que, en muchas de las aleyas del Corán, donde se habla de la fe, se habla inmediatamente de la buena obra.
En este sentido, en la sura La tarde (Al Asr) leemos: ¡Por la tarde! En verdad, el hombre camina hacia su perdición, Excepto quienes crean, obren bien, se recomienden mutuamente la verdad y se recomienden mutuamente la paciencia.
Se entienden unos puntos importantes de estas aleyas: según el punto de vista de los comentaristas, cuando Dios quiere plantear un tema importante y fundamental, comienza jurando para destacar la relevancia del tema. Es precisamente por esta misma razón que esta sura comienza con un juramento. Luego advierte que todo ser humano, aparte de todas las características raciales, geográficas, políticas y culturales, si no tiene fe y buena obra, sufre perjuicio. Es decir que la fe y la obra debe ser el criterio de todas las evaluaciones, y ninguno otro indicador puede sustituirlo. Por lo tanto, todos los individuos y comunidades y centros cuyo criterio de evaluación es el poder político, económico y militar y dividen el mundo sobre la base de estos principios, se desvían según los puntos de vista del Corán, y el gran Dios reconoce solo la fe y la buena obra y considera perjudicial para la sociedad y el sistema cualquier poder y habilidad que no se base en estos dos principios básicos.
Además, la dirección del movimiento de los seres humanos y las sociedades humanas debe basarse en la "justicia", el camino que Dios ha trazado. Un camino que debe ser basado en la justicia, la espiritualidad, la defensa de los oprimidos, la lucha contra la discriminación, la corrupción y la destrucción, y la protección de las virtudes y todos los valores divinos y sociales. Sin lugar a dudas, las únicas personas que pueden tener una presencia efectiva en estas áreas son aquellas que cuenten con la "fe" y la buena obra.
La aleya 146 de la sura La familia de Imran (Ali Emran) dice: ¡Qué de profetas ha habido, junto a los cuales combatieron muchas miriadas, y no se descorazonaron por los reveses padecidos por Alá, no flaquearon, no cedieron! Alá ama a los tenaces.
Sin lugar a dudas, la paciencia y la resistencia en los campos de batalla es tener fe y tener una creencia profunda y verdadera que haya penetrado en las profundidades del corazón del hombre, y tal creencia goza de alta posición en la cultura inspiradora del Corán.
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