Invitación divina(I) (especial con el motivo de Ramadán)
https://parstoday.ir/es/radio/uncategorised-i64743-invitación_divina(i)_(especial_con_el_motivo_de_ramadán)
ParsToday-Escuchen, una melodía agradable promete la llegada de un gran mes. Abran las ventanas de sus almas que ha llegado el Ramadán con todas sus bendiciones y bellezas. Como un pasajero venido desde el cielo, ha llegado con su mochila llena de luz para iluminar las almas cansadas y acercarnos a las bendiciones divinas.
(last modified 2021-04-13T11:18:31+00:00 )
May 07, 2019 09:22 UTC
  • Invitación divina(I) (especial con el motivo de Ramadán)

ParsToday-Escuchen, una melodía agradable promete la llegada de un gran mes. Abran las ventanas de sus almas que ha llegado el Ramadán con todas sus bendiciones y bellezas. Como un pasajero venido desde el cielo, ha llegado con su mochila llena de luz para iluminar las almas cansadas y acercarnos a las bendiciones divinas.

 

Ramadán, con sus momentos espirituales, esta vez también suavemente penetra en nuestra alma y permanece para acompañarnos todos los días y las noches de nuestra vida. Ramadán está lleno de bellos momentos únicos y se beneficia de la gracia divina. Las madrugadas benditas, la espiritualidad del rompimiento del ayuno, los estados carismáticos y atractivos de estrechar el vínculo con el Corán y la oración, todo esto son algunas de las bendiciones de la mesa servida celestial. Felicitamos la llegada de este mes bondadoso a todos ustedes estimados oyentes y les invitamos escuchar la oración del primer día de Ramadán.

¡Oh Dios! acepta mi ayuno como tu verdadero ayunante, haz que ore como los auténticos oradores, despiértame del sueño de la negligencia y en este día expía mis culpas. ¡Oh Señor del mundo! Perdona mis pecados y omisiones.

En el rezo del primer día de Ramadán, imploramos a Dios que acepte nuestro ayuno. Ciertamente, el ayuno no se limita a la abstinencia de comer o beber, sino de todo lo que sea malo de palabra, acto y pensamiento.

En las enseñanzas valiosas del Islam leemos que el verdadero ayunante es aquel cuyo cuerpo en su integridad está en ayuno. Su lengua está lejos de la murmuración; no mira lo prohibido, se aleja de los escenarios del pecado y sus manos y pasos solo se dedican a satisfacer a Dios. Además de no cometer pecados su alma debe tener presente el recuerdo de Dios.

En una narración del Profeta se lee que el hazrat escuchó sobre una mujer ayunante que había insultado a su sirvienta. Mohammed (p) ordenó que preparasen una comida y, tras invitar a la mujer, le dijo que comiera. Ella respondió sorprendida: ¡Oh! Enviado de Dios estoy ayunando. Luego el profeta le recriminó: ¿Eres una ayunante que insulta a su sirvienta? De verdad que el ayuno no es evitar comer y beber, Dios ha puesto el ayuno como un obstáculo ante las maldades de palabra, obra y pensamiento, que invalidan el ayuno. El profeta también decía con pesar que eran pocos los verdaderos ayunantes y muchos los aparentes.

Dios en las diferentes etapas y en todos los lugares ha preparado para sus creyentes una atmosfera colmada de pureza y espiritualidad, a fin de que así encuentre una oportunidad para cambiar y renovarse. El mes bondadoso de Ramadán es una de estas oportunidades valiosas. De hecho, ¡Cuánto necesitamos esta oportunidad para hablar con nuestro Señor! El mes bendito de Ramadán cambia el ritmo cotidiano de la vida y hace que el hombre se dé cuenta de que las necesidades y dependencias de este mundo lo debilitan en su lucha contra el pecado.

Ahora que las preocupaciones de la vida nos cansan y molestan es bueno que aprovechemos esta lluvia bendita que se precipita en este divino mes del Ramadán. Es bueno que durante este mes, que llega como un remedio para el alma de los pecadores, con el ala del arrepentimiento volemos en el cielo de las bendiciones de Dios.

¡Oh Señor gracias a ti que nos permites presenciar otro Ramadán más! ¡Saludos a ti, mes de la bendición de Dios! ¡Saludos a este mes que queremos esté siempre con nosotros! ¡Oh Dios, tenemos grandes esperanzas de que la lluvia de bendiciones de este mes conviertan el desierto de nuestra alma en un jardín de amor y fe!

Hemos llegado hacia Ti porque solo Tú merece amor. Abrimos nuestro corazón hacia el mes bondadoso de Ramadán que como un rocío del paraíso refresca nuestra alma.

El gran profeta del Islam narró que cuando observaba la media luna del mes bondadoso de Ramadán, dirigía su mirada hacia la Meca y solicitaba a su Señor seguridad y salud y le pedía a Dios ser persistente en sus oraciones y en la recitación del Corán. Cuando llega el Ramadán, aumenta el perdón y la bendición que favorecen más que nunca a los necesitados.

El hazrat Mohammed (p) recomienda al pueblo recitan muchos en el mes de Ramadán. Un día le preguntaron cuál es la mejor acción en este mes y el profeta en respuesta dijo que el mejor hecho de este mes es evitar lo Dios ha prohibido.

Como siempre, las primeras horas de este mes bondadoso escuchamos las palabras del profeta del Islam, el hazrat Mohammed, (saludos sean para él y sus descendientes). Él prometa la llegada de Ramadán con las más bellas y agradables palabras:

¡Oh gente! el mes de Dios se ha iniciado con bendiciones y perdón. Un mes que ante Dios, es el mejor de todos los meses y cuyos días son los mejores días y cuyas horas son las mejores horas. Un mes en que tú eres el invitado de Dios. Tus hechos son aceptados y tus rezos también. Pues, invocar a nuestro Señor con verdaderas intenciones y alma pura, nos otorgará el éxito de ayunar y de recitar el Corán durante este bendito mes.

En este mes ayuda a los necesitados, respeta a los ancianos, ama a los niños y visita a tu familia. No hables mal, no mires lo prohibido ni escuches lo que no es correcto. Quien, durante este mes se acerca más a su familia, su Señor el Día de la Resurrección le otorgará su bendición.

Durante las horas de hacer la oración, reza porque la mejor hora es la hora marcada para el rezo, ya que durante estas horas Dios mira a sus creyentes y les otorga bendiciones especiales. Si le hablan va a responderles. ¡Oh gente! en este mes en el que las puertas del paraíso están abiertas, pide a tu Señor que no las cierre y, en el cual, las puertas del infierno están cerradas, pide a tu Dios que no las abra.