Lluvias de bendiciones 1(especial con motivo del bendito mes de ramadán)
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En los días y las noches, una canción agradable lleva el mensaje del inicio de un gran mes divino. Ha llegado el bendito mes de Ramadán, como si la lluvia de la primavera cae sobre un árido desierto, una lluvia que debemos utilizar en nuestras vidas.
(last modified 2021-04-13T10:31:46+00:00 )
May 26, 2017 23:40 UTC
  • Lluvias de bendiciones 1(especial con motivo del bendito mes de ramadán)

En los días y las noches, una canción agradable lleva el mensaje del inicio de un gran mes divino. Ha llegado el bendito mes de Ramadán, como si la lluvia de la primavera cae sobre un árido desierto, una lluvia que debemos utilizar en nuestras vidas.

 

Hoy en día, cuando las preocupaciones de la vida nos molestan, Ramadán es una oportunidad excelente para liberarnos de los problemas materiales. Aunque pasa pronto este mes bendito, sus momentos nos recuerdan el compromiso del ser humano con el Todopoderoso y sus ceremonias nos orientan hacia una vida dedicada a agradar a Dios.

Saludamos afables este mes pleno de bendiciones divinas, en el cual se abre una amplia ventana que nos ayuda a acercarnos más al Creador.

Felicitamos la llegada del bendito ramadán, mes para salvarnos de las falsas dependencias mundanas y tiempo para limpiar nuestra alma. Estimados oyentes, hoy estamos con ustedes con la primera parte del programa especial con motivo del bendito mes de ramadán.

El gran profeta del Islam -la paz sea con él y sus descendientes- en vísperas del inicio de ramadán preparaba al pueblo con estas hermosas frases: ¡Oh pueblo! ha llegado el mes de Dios que conlleva bendición. Un mes que el Todopoderoso considera como el mejor. Sus días y noches son los mejores así como sus horas. Un mes en el que somos invitados de Dios. Durante todo el tiempo de ramadán, Dios acepta nuestras peticiones. En este mes ayuden a los pobres, respeten a los ancianos, sean amables con los niños y traten bien a su prójimo.

Oh pueblo! Toda persona que sea amable en este mes, gozará de la bendición divina el día de la Resurrección. Entonces, pidan a Dios que les ayude para guardar el ayuno y leer el sagrado Corán, ya que no será dichoso quien se prive de las bendiciones divinas en este bienaventurado mes.

El hombre necesita más que en cualquier otro tiempo alejarse de las dependencias materiales, acercarse más a sí mismo y pensar en los objetivos de la creación de Dios. Como saben, el ser humano aparte de sus necesidades materiales, necesita también lo espiritual. Si no atiende a sus necesidades supremas, sufrirá daños irreparables.

Uno de los objetivos del ayuno y de la presentación del mes bendito de ramadán es el alejamiento de la vida mundana. Ramadán nos enseña una lección para enfrentar los pensamientos que nos dirigen hacia la caída. Este mes sagrado, con todas sus virtudes, propicia el terreno para que siempre sintamos la presencia de Dios en todo lugar. En este mes, el espíritu del hombre puede limpiarse en el río de la bendición divina, que al sentir su agua no la cambiará por nada de este mundo.

Preguntaron al gran profeta del Islam: ¿Cuál es la mejor acción en este mes?

Él respondió: El mejor acto es alejarse de lo prohibido, es decir, no realizar algo que Dios ha prohibido.

Ahora, cuando el bendito mes de ramadán propicia el terreno para meditar y reflexionar sobre nuestro comportamiento y sentimientos, nos dedicaremos en este programa a compartir con ustedes una parte de las características de una persona creyente, desde el punto de vista del Sagrado Corán.

El Corán, como el más completo ejemplo divino, es el libro de la orientación humana. Por ello, en sus diferentes aleyas señala las características de los creyentes que son garantía para alcanzar la prosperidad y el bienestar del ser humano. Una de las más evidentes características de las personas creyentes es su fe firme en Dios.

En la aleya 9 de la sura “La Araña”, Dios considera que la condición de entrar al grupo de los creyentes es la fe y las acciones correctas. En esta aleya leemos:

A quienes hayan creído y obrado bien hemos de hacer que entren a formar parte de los justos.

Los creyentes verdaderos son aquellos que tienen un corazón lleno de amor a Dios y siempre recuerdan a su Creador por su grandeza. Ellos, por su fe, se ven como si estuvieran dentro de una torre firme en la que se sienten protegidos. La fe como un escudo, protege a los creyentes de los daños a su espíritu y moral.

Las personas meritorias son sanas y equilibradas desde el punto de vista espiritual y mental. La experiencia ha mostrado que creer en Dios conlleva tranquilidad y seguridad para la humanidad.

El mundo, desde el punto de vista de los creyentes, no es un complejo de elementos ciegos, sino un sistema con objetivo y significado. Las personas que no creen en Dios sufren problemas serios y ese sentimiento negativo deja influencias destructivas en sus pensamientos y comportamientos. Por el contrario, quien tiene fe en Dios, tiene una visión positiva del mundo y esta visión produce alegría y optimismo en tal persona, que está segura de que Dios es la raíz de todas las bondades del mundo, que es un Dios poderoso y misericordioso que, a pesar de su enorme poder, está muy cerca de sus creyentes, oye sus oraciones y escucha sus peticiones. Este sentimiento otorga salud espiritual y mental a los creyentes.

El profesor mártir Motahari, en unas palabras al respecto dijo: “Los creyentes son inmunes a las enfermedades psicológicas por su fe en Dios. Una de las consecuencias de la fe en la vida de las personas es una especial tranquilidad. La fe destruye la preocupación y atrae la seguridad”

Las horas benditas del mes de ramadán son las mejores para el crecimiento de la fe en la vida. Por ello, rogamos a Dios que nos llene de fe verdadera y estable.