Los Al Saud, los nuevos hipócritas del mundo del Islam
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Los Al Saud mientras se presentan como un gobierno islámico y a favor de los intereses de los musulmanes, en la práctica son hipócritas y traicionan a la comunidad islámica.
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Jun 30, 2016 07:41 UTC
  •  Los Al Saud, los nuevos hipócritas del mundo del Islam

Los Al Saud mientras se presentan como un gobierno islámico y a favor de los intereses de los musulmanes, en la práctica son hipócritas y traicionan a la comunidad islámica.

Las medidas y posturas de los gobernantes de Arabia Saudí durante los últimos años recuerdan a la actuación de los hipócritas del inicio del Islam. Son medidas que no coinciden con el prestigio de un país musulmán. Un repaso a la actuación de los Al Saud, especialmente durante los dos últimos años, indica que ellos forman los nuevos hipócritas en el mundo del Islam, pues tienen las mismas características de los hipócritas de la era del Profeta del Islam (P).

 

El sagrado Corán presenta a los hipócritas como personas que insinúan seguir el Islam, pero su alma completa no cree en esta religión y esto se evidencia en sus hechos y dichos. Como en la aleya 1 de la sura Los hipócritas leemos:

 

Cuando los hipócritas vienen a ti, dicen: «Atestiguamos que tú eres, en verdad, el Enviado de Alá». Alá sabe que tú eres el enviado. Pero Alá es testigo de que los hipócritas mienten.

 

Podemos conocerles cuando se trata de sus intereses y bienes. El querido Profeta del Islam siempre ha invitado a los musulmanes a la unidad, pues todos los que aceptan la unicidad de Dios y su misión se consideran iguales. Aquel Hazrat promovió la preservación y consolidación de la unidad de la nación islámica.  Por el contrario, los hipócritas de ese entonces que conocían el poder y cohesión de los musulmanes,  junto con los enemigos del Islam, trataron de sembrar discordias entre los seguidores del Islam. Hoy en día también el régimen saudí actúa así, es decir, tiene como tarea crear la división entre los musulmanes.  Los funcionarios y medios de comunicación saudíes  abierta y encubiertamente han dispersado las  semillas de la discordia en varios países islámicos y, en este contexto, en particular, destacan las diferencias religiosas.

 

El wahabismo, como una secta fanática y desviada que reina en Arabia Saudí, se ha esforzado siempre en fomentar la discordia entre chiíes y suníes para que reine una atmosfera de inquietud y discordia entre los países islámicos. Los eruditos de esta secta incluso consideran permitido derramar la sangre de los chiíes. Sin embargo, la enemistad de los wahabíes no se acaba con los chiíes, pues esta secta desviada que se considera superior ante las otras religiones suníes, enfrenta a quien la critique con la ira y todo tipo de presión y violencias de los Al Saud. Mientras que el sistema propagandístico saudí en una postura hipocresía muestra a este régimen a favor de  la unidad de los musulmanes.  

 

Durante los recientes años, se ha extendido la división en el mundo islámico y esta familia gobernante está detrás de ello con la creación de guerras civiles en países como Irak, Siria, Libia y Afganistán. El régimen de Riad no oculta su intervención en la masacre de los sirios y pide la dimisión del presidente legítimo sirio, Bashar Asad y el establecimiento de la democracia, mientras que en Arabia Saudí no existen la democracia ni elecciones libres sino reina un sistema dictatorial monárquico. Esta diferencia abismal entre los hechos y los dichos de los Al Saud recuerdan las aleyas 11 y 12 de la sura La vaca sobre los hipócritas que dice:

 

Cuando se les dice: «¡No corrompáis en la tierra!», dicen: «Pero ¡si somos reformadores!»

 

  ¡No son ellos, en realidad, los corruptores? Pero no se dan cuenta.

 

Los terroristas, con el apoyo de los saudíes, hasta ahora han matado a miles  de personas inocentes y destruido la infraestructura en Siria e Irak para abastecer los intereses ilegales de este régimen y de sus aliados. Los saudíes también han intervenido ilegalmente en los asuntos internos de Egipto, Paquistán, Baréin y algunos otros países islámicos, lo que ha provocado conflictos y diferencias fuertes.

Los gobernantes saudíes, no se han conformado con crear guerras en los países islámicos a través de sus agentes takfiríes, sino que han dirigido sus fuerzas armadas a Yemen donde  directamente han lanzado una guerra y están ocupados en matar al pueblo de este país. Hasta ahora miles de civiles yemeníes han sido víctimas de las codicias de los Al Saud que han dejado en ruinas la infraestructura de su vecino sureño. Los bombardeos en Yemen han sido tan salvajes que las Naciones Unidas pusieron hace poco a Arabia Saudí en la lista negra de los gobiernos infanticidas.  Pero el régimen de Riad, amenazando con no cumplir con sus pagos a esta organización internacional, obligó al secretario general de la ONU a retirar su postura y saca a Arabia Saudí de esa lista vergonzosa. Esta decisión ha envuelto en  escándalo a Al Saud y las Naciones Unidas. Debido a la implicación del régimen saudí en los atentados del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos adoptó la misma política de la ONU y anunció que existen documentos sobre la participación de Riad en este ataque terrorista, pero esta  denuncia no progresó pues Riad amenazó con retirar sus activos de Estados Unidos. 

 

Una de las particularidades de los hipócritas del inicio del Islam  fue animar a los musulmanes a no ir a la yihad.  Ellos a veces conspiraban con los ateos y judíos contra los musulmanes. El régimen saudí, a pesar de contar con grandes cantidades de equipos militares, hasta ahora no ha tomado ninguna medida contra el régimen sionista y solo se ha limitado a lanzar alguna que otra propaganda vana contra este régimen usurpador. De hecho, los últimos meses se han publicado  varios  informes de la cooperación cercana de Riad y Tel- Aviv contra los países islámicos frente a la resistencia de Irán y Siria.

 

Por otro lado, los Al Saud son aliados cercanos de Estados Unidos. Mientras que reiteradas veces se ha probado la enemistad de Washington contra el mundo del Islam, pues el  ejército estadounidense ha atacado directamente varios países islámicos. Asimismo y sin duda alguna, Washington es aliado indiscutible de Tel-Aviv en el suceso de la ocupación de Palestina y la matanza de  su pueblo inocente.

 

Por lo tanto, la amistad de Arabia Saudí con Estados Unidos, como el gran diablo y enemigo de la nación islámica, no tiene otra justificación que la hipocresía. El sagrado Corán en las aleyas 138 y  139 de la sura Las mujeres dice:

 

Anuncia a los hipócritas que tendrán un castigo doloroso.

 

Toman a los infieles como amigos, en lugar de tomar a los creyentes. ¿Es que buscan en ellos el poder? El poder pertenece en su totalidad a Alá.

 

La influencia del gobierno estadounidense sobre los Al Saud es tanta que interviene en el movimiento de los saudíes sobre  fichas clave. Por ejemplo, recientemente, el sucesor del reino, el príncipe y ministro de Defensa de Arabia Saudí, Mohammad Bin Salman, ha viajado a Estados Unidos para consolidar su posición y realizar coordinaciones con la Casa Blanca respecto a las políticas intervencionistas en el mundo del Islam. Los Al Saud quieren que se les reconozca como el líder del mundo del Islam y custodio de los lugares sagrados, pero sabe muy bien que no merecen tal posición, como lo manifiesta su imprudencia en la celebración de Hach del año pasado, cuando más de 7000 peregrinos murieron solo en las zonas del desastre en Mina. Asimismo, en años anteriores, reiteradas veces, muchos peregrinos perdieron la vida en  diferentes incidentes.  El año en curso, el régimen saudí, por asuntos políticos, ha prohibido a los peregrinos iraníes, sirios y yemeníes participar en los rituales de Hach, y para algunos otros ha considerado  limitaciones. Mientras que la ceremonia de Hach es un ritual obligatorio para todos los musulmanes que son elegibles lo que evidencia que los Al Saud van en contra de una orden de Dios. Además, estas medidas muestran que los Al Saud han convertido el Hach en una herramienta de sus políticas vengativas.

 

Los saudíes, hoy en día con la ayuda de su abundante riqueza petrolera, están tratando de imponer en el mundo islámico sus políticas expansionistas y, para lograr este objetivo, no se inhibe ante cualquier  acción ilegítima y divisoria. No obstante, estas acciones hipócritas finalmente serán condenadas al fracaso, de la misma manera que los hipócritas del inicio del Islam fueron obligados a aceptar la victoria de los musulmanes y prevaleció el espíritu del Islam.  Hoy en día, a pesar de las duras condiciones que han impuesto los enemigos al mundo del Islam y los regímenes hipócritas como Al Saud, los musulmanes tienen un futuro claro por delante  y para ello son necesarias la unidad, la visión y la resistencia ante los enemigos y los hipócritas.