“El peor año de los derechos humanos en Arabia Saudí”
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En este programa se analiza el informe de la organización Amnistía Internacional, titulado “El peor año de los derechos humanos en Arabia Saudí”.
(last modified 2019-02-14T13:38:19+00:00 )
Abr 08, 2016 03:22 UTC

En este programa se analiza el informe de la organización Amnistía Internacional, titulado “El peor año de los derechos humanos en Arabia Saudí”.


El 23 de enero de este año, se cumple un año del reinado de Malik Salman bin Abdulaziz en Arabia Saudí y, al respecto, la organización Amnistía Internacional, en un informe titulado “Arabia Saudí: el primer año del rey Salman en el poder ha sido un año oscuro para los derechos humanos”, afirma que los derechos humanos han sufrido un serio deterioro en este país.




Esta organización pro derechos humanos señala que el régimen  de Al-Saud de la manera más "brutal" y mediante cualquier método ha llevado a cabo una represión persistente e implacable contra todos sus opositores. Entre las medidas más inhumanas que ha usado Riad figura la detención de los críticos, sometimiento de los arrestados a "juicios injustos" en tribunales penales especiales, la imputación de falsas acusaciones, como de terrorismo, así como el aumento sin precedentes de las decapitaciones.




Desde hace muchos años, decenas de personas defensoras de los derechos humanos, activistas y opositores del gobierno de Arabia Saudí están en prisión, entre ellos, el bloguero saudí Raif Badawi, y su abogado, Waleed Abulkhair, que fueron los primeros defensores de los derechos humanos condenados después de un juicio injusto en virtud de la ley antiterrorista de Arabia Saudí, en vigor desde febrero de 2014. Otras decenas de defensores de los derechos humanos también por esta misma normativa fueron detenidos en el año 2015.




Por otro lado, el Dr.Abdulkareem al-Khoder y Dr.Abdulrahman al-Hamid, ambos miembros fundadores de la ahora disuelto independiente Asociación Saudí de los Derechos Civiles y Políticos (ACPRA), también tras de un juicio injust, fueron enviados a prisión.




Las autoridades saudíes amenazan y torturan a los activistas de la sociedad civil y los convocan sin fundamentos lógicos para interrogarlos y tratan de intimidarlos y acosarlos con abrir demandas en su contra, además de negarles el permiso de operar libremente.




Por otro lado, Amnistía Internacional menciona en su documento que la defensora de los derechos humanos Samar Badawi fue detenida el 12 de enero de 2016, supuestamente por mantener activa la cuenta en Twitter de su marido, Waleed Abulkhair, abogado y defensor de los derechos humanos saudí  que se encuentra encarcelado.




Durante el primer año del reinado de Salman, las autoridades saudíes han tenido el mayor número de ejecuciones, incluidas las 47 personas decapitadas  en un solo día, el 2 de enero de este año.




Cabe mencionar que, entre enero y noviembre del año 2015, más de 151 personas fueron ejecutadas en Arabia Saudí y la mitad de esta cifra  fue condenada a muerte por crímenes que, según las leyes internacionales, no debe considerarse la pena capital como castigo.




El último polémico caso de estas ejecuciones ilegales fue la aplicada al clérigo chií de Arabia Saudí el sheij Nimr al-Nimr, quien tras un juicio muy injusto y sin un tribunal penal especializado fue condenado a muerte.




En su informe, Amnistía Internacional denuncia que el Tribunal Penal Especial de Arabia Saudí ha emitido órdenes de ejecución para varios delincuentes juveniles, tras confesiones que ha obtenido a través de torturas.




En este sentido, Ali al-Nimr, el sobrino de sheij Al-Nimr, y otros activistas chiíes entre ellos David al-Marhoon y Abdullah al-Zaher, todos menores de 18 años en el momento de su detención, continúan en riesgo inminente de ejecución, tras ser declarados culpables en juicios profundamente injustos. Los tres han denunciado haber sufrido tortura y otros malos tratos.




El régimen de Al Saud ha aplicado diferentes medidas como la detención de los críticos de las políticas del régimen, la aplicación de juicios injustos en tribunales penales especiales, la atribución de falsas acusaciones como actividades terroristas y, así, diversos  ataques contra todas partes de la oposición.




Los ciudadanos de Arabia Saudí, incluida la minoría chií, se enfrentan a mucha discriminación y limitaciones como al acceso de los servicios públicos y empleo.




El 6 de enero, la Cámara de Apelaciones del Tribunal Penal Especial confirmó la pena impuesta al clérigo chií saudí el sheij Tawfiq Jaber Ibrahim al-Amr el 13 de agosto de 2014 por una corte que lo condenó a ocho años de prisión y la prohibición de viajar al extranjero y pronunciar sermones religiosos y discursos públicos durante otros 10 años. El tribunal lo declaró culpable de incitar al sectarismo, difamar el sistema gubernamental del  país, ridiculizar la mentalidad de sus líderes religiosos, pedir cambios y desobedecer al gobernante.




Esta organización internacional además de entregar su informe sobre la discriminación de Al Saud contra las minorías chiíes, también anunció que “la coalición árabe” contra Yemen, liderada por Arabia Saudí, han violado varias veces las leyes de la guerra lanzada contra su vecino sureño.




Cabe mencionar, que desde el inicio de las violaciones y crimines de Riad en Yemen, más de 8000 personas de este país han muerto y otras miles han resultado heridas.


Por otro lado, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) ha informado de la muerte de niños yemeníes durante los ataques de los combatientes de la coalición árabe liderada por el régimen saudí y ha cifrado en 932 los niños asesinados en año 2015 en Yemen.




El representante de Unicef en Yemen, Julien Harneis, en un diálogo con la cadena de la televisión CNN de Estados Unidos ha dicho que “el número de niños asesinados en Yemen como resultado del conflicto en las últimas semanas es cuatro veces mayor que el total confirmado de asesinatos en 2014. Al menos 279 niños han sido asesinados y 102 resultaron heridos desde que comenzase la escalada de violencia en Yemen el 26 de marzo de 2015, comparado con los 74 y 244 respectivamente, registrados en todo el año pasado. Además, Harneis, al referirse a la agresión saudí contra Yemen y el bloqueo integral del país por los agresores saudíes y sus aliados, dijo que “los conflictos y los bombardeos causaron matar los niños en todas partes en Yemen y  lo que es peor, es el colapso de la economía de Yemen que los médicos y los alimentos se enteran difícilmente al país, por eso, todos estos casos tuvieron un impacto negativo en el Yemen”.




Según el informe, si bien, recientemente se ha registrado un mínimo progreso en los derechos de las mujeres saudíes,  como permitirles trabajar en oficinas o votar en las elecciones municipales, ellas aún se enfrentan a muchas formas de  discriminación en las leyes y en la comunidad debido al dominio de un sistema patriarcal en el país.




Asimismo, las mujeres no están protegidas ante acosos y abusos sexuales y otras formas de violencia, incluso con la ley de penalización de la violencia domestica contra las mujeres aprobada en 2013, pero que hasta ahora no se aplica en la práctica.




Asimismo, en noviembre del año 2015, las autoridades saudíes dieron luz verde a una ley sobre las organizaciones y asociaciones que incluye más restricciones que el proyecto anterior aprobado en el parlamento del país. La anterior ley, de hecho, nunca se implementó. A diferencia de versiones proyecto, la actual ley no se refirió a “los derechos humanos”, pero ha permitido al Ministerio de Asuntos Sociales revocar las licencias de reunión y en caso de realizar congregaciones considerarlos delitos como “daños a la unidad nacional”.




Durante el año pasado, algunas asociaciones, bajo esta ley, han visto canceladas sus licencias y también los miembros de las asociaciones fueron detenidos y condenados a largas penas de prisión. Además, cualquier reunión pública, incluidas protestas pacíficas, por orden del Ministerio del Interior, están prohibidas desde el año 2011.




La organización Amnistía Internacional, el 5 de febrero del año 2015, escribió una carta al rey Malik Salman para expresarle sus preocupaciones y proporcionar recomendaciones sobre la revisión de la situación de los derechos Humanos en Arabia Saudí. Sin embargo, hasta hoy no ha recibido una respuesta.




Por otro lado, está prohibida la entrada a Arabia Saudí para realizar las investigaciones sobre la situación de los derechos humanos, además, los activistas de los derechos humanos que han tenido contacto con las organizaciones de derechos humanos, han sido castigados.




Asimismo, la organización Amnistía Internacional, al final de su informe en el que manifiesta su preocupación por la situación de los derechos humanos en Arabia Saudí, anunció el primer año del reinado del rey Malik Salman como el peor año de los derechos humanos en Arabia Saudí.