Revolución de Baréin, desde el principio hasta hoy (1)
Oct 18, 2016 04:23 UTC
Aunque el levantamiento de Baréin ahora ha alcanzado una fase crítica, su lucha continúa desde hace décadas contra la tiranía de Al Jalifa, el Reino Unido y Estados Unidos.
Aunque el levantamiento de Baréin ahora ha alcanzado una fase crítica, su lucha continúa desde hace décadas contra la tiranía de Al Jalifa, el Reino Unido y Estados Unidos.
La revolución del pueblo de Baréin, después de pasar muchos altibajos, ha entrado en su periodo más sensible. El régimen de Al Jalifa, después de revocar la ciudadanía del líder del levantamiento, el ayatolá Sheij Isa Qassem, intenta procesarlo con acusaciones vanas y ridículas como lavado de dinero. Por otro lado, el arresto y envió a prisión de un número de líderes del movimiento del pueblo bareiní, como el líder del movimiento de oposición chií Al Wefaq, el Sheij Ali Salman, y el jefe del Consejo de Ulemas de Baréin, Seyed Majid Mashaal, ha intensificado la gravedad de la situación. Además, el régimen ha ordenado la disolución de estos dos grupos. Parece que Al Jalifa, sin considerar las consecuencias de sus hechos, trata de reprimir completamente el levantamiento de los bareiníes.
Sin embargo, el levantamiento del pueblo en Baréin no se limita solo a los últimos cinco pasados años ya que no ha podido ser eliminado fácilmente. Desde el establecimiento del reino de Baréin en 1971 e incluso antes de eso, la gente ha protestado por la opresión, discriminación y violencia a que es sometida y lo ha expresado en oportunidades adecuadas. Al frente de estas protestas principalmente han estado los chiíes que forman casi el 70 por ciento de la población de Baréin.
Para estudiar más exactamente los orígenes de la revuelta de Baréin, aunque de forma breve, hay que revisar la información sobre el territorio y la historia de este país.
Mirando el mapa de Baréin, encontramos que este país tiene unos 700 kilómetros cuadrados y está formado por una serie de 30 pequeñas islas entre las que Manama es la más grande del país. De hecho, Manama es la capital y está situada en el norte. La mayor parte de la historia de Baréin se refiere a su pertenencia a Irán, hasta que el colonialismo occidental desafío esta soberanía. Durante ese mismo tiempo, los Al Jalifa han tenido el poder en Baréin. Los Al Jalifa, anteriormente, estuvieron en Arabia Saudí, Catar y Kuwait, pero, después de una disputa con Kuwait y otros emiratos, bajo el pretexto de asuntos comerciales, se trasladaron a Baréin. Esta familia desde 1783 tomó el poder en esta isla, sin embargo, debido a discordias internas y la infidelidad de los Al Saud, lo perdieron varias veces y, finalmente, en 1820, Baréin se convirtió en un protectorado británico. Por supuesto, Irán jamás aceptó esta situación y siempre ha protestado al respecto. Los bareiníes a lo largo de 170 años del dominio de Inglaterra en su país, reiteradas veces, se levantaron contra el colonialismo, sin embargo, cada vez, con la ayuda común entre los Al Jalifa y el Reino Unido, fueron suprimidos estos levantamientos.
Sin embargo, la separación oficial de Baréin de Irán en 1971 se alcanzó con la conspiración del Reino Unido y la aceptación del shah de Irán. Estaba previsto que las Naciones Unidas realizara un imparcial referéndum popular en este país, pero en práctica solo participaron 40 familias bareiníes y el resultado fue la separación de Baréin de Irán.
De todas formas, la independencia de Baréin, no solo no disminuyó los problemas del régimen de Al Jalifa, sino que añadió nuevos problemas. El Reino Unido no podía intervenir directamente en Baréin y, por eso, trató de infiltrar a sus agentes en las entidades de seguridad y militares de este país. Así se intensificaron las disputas territoriales entre Baréin y Catar. Pero el problema más importante de Al Jalifa era que el régimen despótico y tribal no coincidía con la democracia y los deseos de las personas. Durante los primeros años de la independencia de Baréin, el régimen trató de establecer las bases de su poder y otorgó algunos derechos limitados a las personas. En ese sentido, se estableció un parlamento y fue redactada una constitución. Entre los miembros elegidos para el parlamento se encontraba el actual líder del levantamiento de los bahreiníes, el Sheij Isa Qassem, pero Al Jalifa no soportó las actividades de este parlamento popular más de dos años y, en 1975, por la oposición de los legisladores a su propuesta de la "ley de seguridad estatal" lo disolvió. De acuerdo con esta iniciativa del régimen autoritario, cualquier acción o postura contra el régimen, se consideraba un atentado contra la seguridad del país, y el régimen tenía potestad para detener inmediatamente a las personas sospechas y encarcelarlas sin juicio.
Desde entonces Baréin carece de parlamento popular y el rey, el sheij Isa bin Salman, con su hermano el sheij Jalifa bin Salman, administra un régimen autocrático. La familia Al Jalifa no tiene ninguna base popular y, desde el principio, ha contado con la ayuda de potencias extranjeras como Estados Unidos, Inglaterra y Arabia Saudí para mantenerse en el poder. Sin embargo, los bareiníes, que durante la colonización de Inglaterra con el régimen de Al Jalifa, han soportado muchos sufrimientos, han intentado de diversas formas lograr sus derechos principales. Sobre todo, como los gobernantes de Al Jalifa debido a su pensamiento cerrado tribal no están dispuestos a aceptar a los chiíes, que constituyen la mayoría de la población de Baréin, de diferentes maneras muestran su enemistad hacia ellos. El régimen de Al Jalifa otorga nacionalidad, vivienda y trabajo conveniente a suníes provenientes de diversos países con el fin de alterar el equilibrio demográfico en detrimento de los chiíes. Entre otras tácticas de los Al Jalifa destaca la creación de diferencias e incluso conflictos entre chiíes y suníes. Este objetivo no se ha cumplido. La dictadura de Al Jalifa ha fastidiado a todas las personas. Esta familia evita dar puestos clave en el ejército y las fuerzas de seguridad a los chiíes y los mantiene en mala situación económica.
En la década de los ochenta, las protestas y huelgas de pueblo de Baréin para alcanzar la libertad e igualdad social, no llegaron a nada. Desde 1992, se eligieron figuras públicas y religiosas, una vez más, llamadas a restaurar el parlamento, pero al año siguiente, el rey estableció un parlamento consultorio que no solo no se formó con los votos de la gente, sino que tampoco contaba con el poder correspondiente. Así que aumentaron las protestas de la gente. El 17 de septiembre de 1994 fueron hechos mártires y resultaron heridos un gran número de civiles en una protesta, lo cual causó que el levantamiento tomara un nuevo aspecto. Ese día, fue denominado por los bareiníes como el “Día de los Mártires”. Al frente de este levantamiento estuvo el clérigo bareiní y revolucionario Abdul al-Amir- Aljmry, pero fue detenido, torturado en varias ocasiones y finalmente murió en 2003. Al Jalifa por su odio al Sheij Aljmry, en 2011, ordenó atacar y destruir su mausoleo.
Sin embargo, hasta 1997, todo levantamiento del pueblo de Baréin por su libertad fue suprimido y solo dejó decenas de muertos y miles de heridos y otro tanto de detenidos. En ese entonces, Baréin registraba una población de unos 500 mil habitantes. La persona que ayudó a los Al-Jalifa en la represión de los ciudadanos fue el coronel británico Ian Stewart Henderson, quien con su tristemente fama de violento fue conocido entre los bareiníes como “el carnicero de Baréin”. Desde 2011, John Ielts, un ex oficial de policía, sucedió a Henderson que murió tres años después de estar en ese cargo.
El Sheij Isa bin Salman murió en 1999 y su sucesor fue su hijo, el Sheij Hamad bin Isa, este clérigo anunció, desde el primer momento, que su intención era reformar el sistema político y social y abogó por que el reino monárquico se rija por una constitución. Liberó a un número de presos políticos y redactó las reformas constitucionales que se pusieron en referéndum en el que los grupos de oposición que no creían que se iban a poner en práctica, votaron a favor de dichas enmiendas a la Carta Magna.
No obstante, no pasó mucho tiempo de que se hicieran evidentes las reformas que limitaban los poderes a la familia de Hamad Al-Jalifa y se establecieron dos parlamentos en el nuevo sistema político de Baréin: la Asamblea Consultiva, cuyos miembros son nombrados por la familia gobernante y el poder real está en sus manos, y el Parlamento elegido por el pueblo y cuyo poder no es tan potente. Por ejemplo, aunque uno de los principales objetivos de la población de Baréin era la destitución del primer ministro, el Sheij Jalifa Bin Salman, un personaje arbitrario y al frente de la represión del país desde 1971 cuando tomó el poder, sin necesidad del voto parlamentario, él continúa sus labores. A pesar de todo el pesimismo de la familia Al Jalifa, la mayoría de los grupos de la oposición, incluido Al-Wefaq, el partido opositor más grande del reino, se celebraron elecciones en 2006 y 2010, pero estos comicios se enfrentaron con sabotajes y medidas restrictivas, así como acusaciones del régimen del Sheij Hamad. Las acusaciones, en general, se basaban en relaciones y cooperaciones con la República Islámica de Irán contra el régimen de Al Jalifa, pero sin presentar razón o prueba alguna.
Estimados oyentes, en el próximo programa, explicaremos otra parte de la lucha del pueblo de Baréin contra el régimen dictatorial de los Al Jalifa.
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