Revolución de Bareín, desde el principio hasta hoy 3
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El Líder de la Revolución Islámica de Irán, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, enfatiza que la agresión al ayatolá Sheij Isa Qassim es una medida imprudente de Al Jalifa y, al respecto, explica:
(last modified 2020-08-01T08:13:22+00:00 )
Oct 29, 2016 09:44 UTC

El Líder de la Revolución Islámica de Irán, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, enfatiza que la agresión al ayatolá Sheij Isa Qassim es una medida imprudente de Al Jalifa y, al respecto, explica:

“Sheij Isa Qassim es una persona que hasta donde ha podido ha hablado con los bareiníes para prohibirles reacciones duras y armadas, pero los gobernadores de Baréin no entienden que agredir a este estudioso muyahid, significa la eliminación de los obstáculos que frenan a los jóvenes épicos y apasionados de Baréin de realizar cualquier acción contra el régimen.
 
En el primer capítulo de esta serie de tres partes  abordamos cómo se inició la  revolución actual de los bareiníes en febrero de 2011 y estudiamos sus peticiones justas. En el segundo, revisamos el papel de Al Saud en ayudar al régimen de Baréin para reprimir el pueblo de este país y dijimos sus motivos.

Otro gobierno extranjero que tiene una influencia considerable sobre Al Jalifa, es Estados Unidos. Después del supuesto fin de la colonización de Inglaterra en el sur del Golfo Pérsico, a finales de la década de 1960, Estados Unidos trató de sustituir a los británicos en Baréin debido a la ubicación estratégica de esta isla. En ese mismo año, se firmó la independencia nominal de Baréin, es decir, en 1971 se firmó un pacto militar entre Estados Unidos y Al Jalifa. En 1995, la sede de la Quinta Flota de la Armada de Estados Unidos fue traslada a Baréin, duplicándose la importancia de este reino árabe para Washington. Así, Estados Unidos, a pesar de  afirmaciones propagandísticas basadas en la defensa de los derechos humanos, la libertad y la democracia, apoya a Al Jalifa entre otros regímenes represores y dictatoriales del sur del Golfo Pérsico.

Tal como se esperaba, durante el reciente levantamiento de los bareiníes, el gobierno de Estados Unidos se puso al lado del Al Jalifa que permite a los soldados americanos actuar con tranquilidad en las bases de este país árabe. Además de que eran chiíes, los manifestantes y activistas estaban bajo la influencia de los pensamientos revolucionarios del pueblo de Irán, lo que también significó más preocupaciones para Washington. Sin embargo, considerando la amplia represión de los bareiníes por las fuerzas de seguridad de Al Jalifa y Al Saud,  de vez en cuando, las autoridades norteamericanas han pedido al régimen de Baréin parar la represión y negociar con los opositores. Pero parece que tales declaraciones intentan solo reducir las presiones internacionales contra Washington por su apoyo a Al Jalifa y, por su lado, las autoridades de Manama, nunca han dado importancia a estas peticiones. Al Jalifa sabe que Estados Unidos, para proteger sus bases en Baréin y la estabilidad en los otros países del sur del Golfo Pérsico, apoyará a esta familia dictatorial.

Otro gobierno que interfiere en los asuntos internos de Baréin, desde hace muchos años, es Inglaterra. Los bareiníes desde 1820, estuvieron bajo la colonización directa de Gran Bretaña y, desde 1971, aunque aparentemente obtuvieron su independencia, siguen enfrentándose a las intervenciones de Londres. 

Como habíamos señalado, después de esta fecha, la administración de la seguridad de Baréin hasta 1999 estuvo a cargo de un oficial británico, llamado Ian Henderson, quien cometió muchos crímenes contra el pueblo del pequeño país del Golfo Pérsico. Desde el inicio del levantamiento actual de los bareiníes, en 2011, otro oficial británico de nombre John Yelts gestiona la policía de Baréin. Sin embargo, tanto Gran Bretaña, como Estados Unidos, aun cuando lanza críticas ocasionales hacia la dinastía Al Jalifa, en la práctica para apoyar la supervivencia de esta familia autoritaria, hacen caso omiso a la represión de la revolución liberal.

A pesar de la fuerte oposición dentro y fuera de Baréin, la gente sigue con pasión en la escena revolucionaria y, los  recientes meses, han mostrado un apoyo singular a su líder, el ayatolá Sheij Isa Qassim. La continuidad de la presencia del pueblo en las manifestaciones y su insistencia en sus peticiones justas se pueden considerar el resultado de diferentes factores y uno de estos es la eficaz e influencia de los partidos y figuras prominentes.

Ahora el gran partido de Baréin es el Partido Nacional Islámico Al-Wefaq, capitaneado por el Sheij Ali Salman que está en preso. El Sheij Salman, de 51 años de edad, es uno de los clérigos combatientes bareiníes que, por sus actividades durante el levantamiento del pueblo en la década de los 90, fue exiliado en Gran Bretaña y desde ahí ha continuado sus actividades y encontró popularidad entre la gente. Así, en 2001, después de regresar del exilio, estableció el partido Al-Wefaq, el cual recibió gran acogida del pueblo. Este partido en las elecciones de 2006 logró obtener 17 escaños y, en los comicios de 2010, pese a que se había enfrentado con sanciones de algunos grupos chiíes, logró todos los 18 escaños. Pero las elecciones en Baréin se plantean de modo que los chiíes del total de 40 escaños del Parlamento solo tienen acceso a 18 escaños.

Al-Wefaq se considera el espectro moderado entre las corrientes opositoras a Al Jalifa y ha tenido negociaciones con el gobierno sin lograr resultados. Este grupo busca la soberanía del pueblo y ha aceptado que Al Jalifa se quede en Baréin con la condición de no intervenir en el gobierno. Sin embargo, algunos otros grupos bareiníes considerando el historial de  la familia de Al Jalifa en la represión del pueblo, exigen su derrocamiento. El movimiento Hag, la corriente Alwefa al-islam y el movimiento Ahrar de Baréin son algunos de los grupos, para los cuales, la resolver de los problemas de Baréin pasa por el desmantelar la familia Al Jalifa y, para ello, han formado la “Coalición para la República”.

El movimiento de Ahrar es de los viejos grupos bareiníes que se fundó en 1956 y ha realizado las diferentes medidas para reivindicar los derechos de este país. El secretario general de este grupo ahora es Saeid Shahabi.
El movimiento Hagh es un  grupo que se escindió de Al-Wefaq en 2005 tras exigir más violencia contra el régimen gobernante y pedir la total desconfianza en Al Jalifa. El líder de este grupo es Hassan Al-moshayma, una de las figuras más recalcitrantes contra el régimen que desde el año 2010, junto con otro grupo de líderes revolucionarios, está encarcelado.
La corriente  Alwefa al-islam, cuyo secretario general es Seyed Morteza Alsanadi, se hizo famosa más que todo por la actividad de su fundador Abdulwahab Hussein. Él es famoso entre la gente como “profesor” e “iniciador de la Revolución” porque el 14 de febrero de 2011 al frente de un gran número de personas, condujo las manifestaciones y, con sus conferencias reveladoras, estimulaba a la gente a continuar las protestas. No obstante, Abdulwahab Hussein, un mes después, fue detenido por las fuerzas de seguridad de Al Jalifa y, posteriormente, condenado a cadena perpetua. 

Ahora el régimen de los Al Jalifa, después de disolver los partidos de oposición y encarcelaron a los ciudadanos de carácter liberal y revolucionario, incluida la persona más importante de la revolución de Baréin, es decir, el ayatolá Sheij Isa Qassim.  Este clérigo chií nació en el año 1938 en la región de la aldea bareiní de Diraz y, en el año 1964, viajó para estudiar ciencias religiosas a Irak, donde  aprovechó de las clases de los  grandes eruditos del Centro de Teología de Nayaf, entre ellos el mártir ayatolá Mohammad Baquer Sadr. Este erudito muyahid, después de regresar a Baréin, participó en actividades políticas e incluso en el año 1973 fue elegido como el primer representante del pueblo en el Parlamento que escribió la Constitución, junto con otros representantes. Pero, porque este Parlamento no abastecía las ideas de Al Jalifa, fue disuelto dos años después. De todas formas, el Sheij Isa Qassim continúa sus actividades políticas y de orientación religiosa del pueblo, especialmente los jóvenes. Él desde el año 1992 realizó estudios en la ciudad de Qom, en Irán, hasta lograr el grado de jurisprudente supremo. Luego regresó a  Bareín en 2001. El ayatolá Qassim, durante el reciente levantamiento del pueblo, ha estimulado y orientado siempre a la gente y ha sido su  líder espiritual pues cuenta con un prestigio especial entre los bareiníes.

A lo largo de los últimos años, la política de Al Jalifa se ha basado en intensificar la atmosfera de estrangulamiento y represión del pueblo y en la eliminación de los partidos y en silenciar a los líderes oponentes que puedan inflamar la revolución popular. Ahora ya no existen partidos legales opositores en Baréin y todos los líderes revolucionarios están en prisión. Sheij Isa Qassim, es quizá el más grande y quizás el último líder prominente que Al-Jalifa intenta eliminar. El régimen, el 14 del pasado junio, revocó la ciudadanía de Sheij Isa Qassim  sin razón válida, una medida que se enfrentó con amplias reacciones dentro y fuera de Baréin. Ahora el régimen de Al Jalifa con acusaciones vanas y ridículas, como lavado de dinero, lo ha juzgado y encarcelado, pero tiene miedo de sus consecuencias.  Los bareiníes durante mucho tiempo permanecen cerca de la casa de su líder, mientras las fuerzas de seguridad han aumentado su presencia en este lugar.

Obviamente, el historial de juicios de los líderes populares en Baréin muestra que condenar al ayatolá Isa Qassim en los tribunales no será tan difícil. Porque el resto de  los revolucionarios también fueron condenados mediante acusaciones vanas y no documentadas y desatendiendo  sus defensas. Empero el encarcelamiento de líderes moderados, como Sheij Isa Qassim y Sheij Ali Salman muestra que  Al Jalifa no está dispuesto a oír ninguna palabra justa.  El Líder de la Revolución Islámica de Irán, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, enfatiza que la agresión al ayatolá Sheij Isa Qassim es una medida imprudente de Al Jalifa y, al respecto, explica: “El Sheij Isa Qassim es una persona que hasta donde ha podido ha hablado con los bareiníes para prohibirles reacciones duras y armadas, pero los gobernadores de Baréin  no entienden que agredir a este estudioso muyahid, significa la eliminación de los obstáculos que frenan a los jóvenes épicos y apasionados de Baréin de realizar cualquier acción contra el régimen. 

Muchos analistas sobre los asuntos de Baréin consideran que el complot de Al Jalifa contra el ayatolá Qassim ha impulsado el potencial de la gente hacia la lucha armada y consideran que la revolución en Baréin, debido a sus antecedentes históricos y las raíces, tarde o temprano, llegará a esta conclusión que Al Jalifa debe ser obligado a dejar el poder al pueblo de Baréin, es decir sus verdaderos propietarios.