Día Internacional del Libro, día internacional del conocimiento
Abr 24, 2016 05:40 UTC
Víctor Hugo tiene una frase conocida. Para destruir una cultura no es necesario quemar los libros solo es suficiente hace algo para que la gente no los lea. Hoy es el Día internacional del Libro, una jornada para celebrar la cultura y la conciencia, un día para recordar la lectura y estudiar más.
La celebración del día del libro se remonta a principios de siglo. La historia del libro se hace festiva y surgen actividades literarias en diversos países del mundo. El 23 de abril se celebra en todo el mundo, el Día Internacional del Libro, esta fecha fue elegida por coincidir con el fallecimiento de Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega en la misma fecha en el año 1616. Realmente Cervantes falleció el 22 y fue enterrado el 23, mientras que Shakespeare murió el 23 de abril del calendario juliano, que corresponde al 3 de mayo del calendario gregoriano. En esta fecha también fallecieron William Wordsworth (en 1850) y Josep Pla (en 1981).
Por iniciativa de la UNESCO se nombra cada año la Capital Mundial del Libro, donde se realizan durante el año actividades culturales relacionadas con los libros, en 2001 se eligió Madrid, en 2002 ocupó el puesto Alejandría, Nueva Delhi en 2003, Amberes en 2004, Montreal en 2005, Turín en 2006, Bogotá en 2007, Ámsterdam en 2008, Beirut en 2009, Liubliana en 2010, Buenos Aires en 2011, Ereván en 2012, Bangkok en 2013, Port Harcourt en 2014, Inchon en 2015, Wroclaw en 2016 y Conakry en 2017
Algunos países realizan actos semejantes en otras fechas. En Reino Unido e Irlanda, el primer martes de marzo realizan el llamado «World
Book Day» (Día Mundial del Libro).
Chile instituyó su propio Día del Libro en 1927, en recuerdo del natalicio de Andrés Bello, el 29 de noviembre. Con el paso de los años, este día cayó en el olvido y en la actualidad se celebra el Día Mundial del Libro el 23 de abril, al igual que en los demás países.
En Uruguay dicha celebración lleva el nombre de «Día Nacional del Libro» y se realiza el 26 de mayo, dado que fue en esa fecha del año 1816, que se creó la primera biblioteca pública nacional, a partir de la idea de Dámaso Antonio Larrañaga, quien acompañó a Artigas en la Revolución Oriental. «Sean los orientales tan ilustrados como valientes» fue la respuesta del general Artigas ante la consulta de la creación de una biblioteca para todos los orientales.
En Paraguay, por resolución del 9 de junio de 1980 del Ministerio de Educación y Culto, se instituyó el 25 de junio como «Día del Libro Paraguayo». En esa fecha, precisamente el 25 de junio de 1612 el paraguayo Ruy Díaz de Guzmán, primer historiador paraguayo, nieto de Domingo Martínez de Irala y de la india Leonor, concluyó el manuscrito de su obra La Argentina, primer libro escrito en estas regiones de la América.
La Unión Internacional de Editores propuso esta fecha a la UNESCO, con el objetivo de fomentar la cultura y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor. La Conferencia General de la UNESCO la aprobó en París el 15 de noviembre de 1995, por lo que a partir de dicha fecha el 23 de abril es el "Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor".
Existen miles de lugares de interés en más de 100 países para celebrar el Día Internacional del Libro y los Derechos de Autor. Por ejemplo, en Madrid realizan más de 600 actos el 23 de Abril, preámbulo de la Feria del Libro con 15 días de duración. Ciudad de México, Caracas, Bogotá, Santiago, Valencia, La Victoria, Buenos Aires, Maracaibo, Barquisimeto, Quito, Managua, Maracay, New York, Los Ángeles, Medellín, Ciudad de Guatemala, Valparaíso, muchas ciudades Europeas, Americanas, Asiáticas, Africanas, incluso en Vietnam se celebra a escala nacional...,
El éxito de esta iniciativa y la creación de actividades sobre los libros depende fundamentalmente del apoyo que reciba de los medios interesados (autores, editores, libreros, educadores y bibliotecarios, entidades públicas y privadas, organizaciones no gubernamentales y medios de comunicación), movilizados en cada país por conducto de las Comisiones Nacionales para la UNESCO.
Para que una fiesta se celebre por millones de personas en más de 100 países, una serie de acontecimientos casi imposibles deben suceder. Vicente Clavel imaginó un día dedicado a la cultura a través de la literatura, los libros y las rosas lo convirtieron en una fiesta internacional.
En su mensaje, Irina Bokova, directora general de la UNESCO con ocasión del Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor 2016, enfatiza que un libro es un vínculo entre el pasado y el futuro. Es un puente entre generaciones y entre culturas. Es una fuerza para crear y compartir la sabiduría y el conocimiento.
Frank Kafka dijo una vez: “un libro debe ser un hacha para romper los mares congelados dentro de nuestra alma”.
Ventanas a nuestra vida interior, los libros son también la puerta a la comprensión y el respeto entre los pueblos, más allá de las fronteras y las diferencias. En todas sus formas, los libros encarnan la diversidad del ingenio humano, dando cuerpo a la riqueza de la experiencia humana, verbalizando la búsqueda de sentido y de expresión que comparten todas las mujeres y todos los hombres, que hace avanzar a todas las sociedades. Los libros contribuyen a unir a la humanidad como una sola familia, compartiendo un pasado, una historia y un patrimonio, para forjar un destino común donde todas las voces sean escuchadas en el gran coro de las aspiraciones humanas.
En el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, en colaboración con la Unión Internacional de Editores, la Federación Internacional de Libreros y la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas, esto es lo que celebramos: el poder de los libros para fomentar la creatividad y promover el diálogo entre las mujeres y los hombres de todas las culturas. Doy las gracias a Wroclaw (Polonia), Capital Mundial del Libro 2016, por su compromiso con la difusión de este mensaje en todo el mundo.
Esto nunca ha sido más importante, en un momento en que la cultura es objeto de ataques, en que la libertad de expresión se ve amenazada y en que la diversidad afronta un auge de la intolerancia. En tiempos revueltos, los libros representan la capacidad humana de evocar mundos reales e imaginarios y expresarlos en palabras de entendimiento, diálogo y tolerancia. Son símbolos de esperanza y de diálogo que debemos valorar y defender.
En este día —concluye la funcionaria— hago un llamamiento a todos los asociados de la UNESCO para compartir este mensaje: los libros tienen el poder de contrarrestar lo que Shakespeare llamó “la maldición común del género humano, la necedad y la ignorancia”.
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