Desastre de Mina 6
Estimados oyentes, en el capítulo anterior, el relato de Muhammad, un peregrino del Hach del año pasado, se quedó en una parte sensible y dolorosa, les invitamos a escuchar la continuación de la historia.
Los peregrinos debido al intenso calor y la densidad de la población, se habían amontonado tanto y se presionaban uno al otro de tal forma que algunos se desmayaban o fallecían. Pese a que no les quedaba energías repetían el Shahadatain (declaración de la fe, la primera sura del Corán sobre la existencia y la unicidad de Dios) mientras se preparaban para morir. En mi mente imaginaba la cara de mi padre, mi madre mi esposa y mis hijos y esperaba que todos aceptaran mi arrepentimiento y me perdonaran por cualquier cosa que les hubiera hecho. Pensaba en que yo como otros peregrinos del Hach no habíamos podido completar el gran sueño de nuestra vida. La única esperanza era que Dios aceptara este ritual sin terminar y en su tribunal de justicia, castigara a los responsables de estos crímenes.
En estos momentos de decepción, brevemente abrí mis ojos y vi a varios peregrinos que estaban viniendo de lejos. Encontré un poco de esperanza en mi corazón. Ellos rápidamente encontraron a otros peregrinos que todavía estaban vivos. Levanté mi mano de repente como si la mano de Dios me la hubiera cogido y dirigido hacia arriba. Con toda mi alma traté de salvar a la gente que estaba atrapada entre la muchedumbre. Con el primer respiro abracé a aquel hermano que me ayudó y le agradecí, pero él no tenía tiempo ya que había que salvar a muchos. Mientras estaba sentado en la esquina de una pared, sin ningún médico o una ambulancia saudí cerca, de repente otro peregrino me dio un vaso de agua. En esa tierra ardiente, después de deshacerme de la presión de la gente, bebí el más caro sorbo de agua que hubiera tomado en toda mi vida.
Gradualmente, fueron llegando al lugar del desastre rescatistas de varios países. Y fui testigo de la profundidad y amplitud de la masacre de los peregrinos y los esfuerzos de otros peregrinos y los paramédicos para rescatarlos. Era realmente encomiable su esfuerzo y sacrificio. Por último, dos horas después del desastre de Mina, se acerca los socorristas y las fuerzas saudíes…, mientras que ellos estaban muy cerca del lugar y contaban con las posibilidades adecuadas para hacer frente a tales sucesos, llegaron tarde, más de tres horas después del suceso, mientras otras personas de otros países habían ayudado ya a muchos de los sufridos. Además, los agentes saudíes limitaron la actuación de los socorristas extranjeros.
Yo estaba sin energía pero con la ayuda de los rescatistas me integré a mi caravana. Mis compañeros se alegraron al verme y me preguntaban por los otros. Pero yo no sabía nada.
En nuestra caravana y también en las otras 50 caravanas iraníes cuyos miembros se habían quedado atrapados se notaba ansiedad y había alboroto. Muchas personas habían perdido a sus familiares, mujeres, maridos, hijos o sus hermanos. Cada momento se esperaba alguna noticia.
Los saudíes, para que pronto la zona del desastre retornara a la normalidad, la gran cantidad de cuerpos tendidos en el suelo, tanto heridos como muertos, los reunieron y los pusieron en un conteiner. Esto significó la muerte de peregrinos que seguían con vida y que podrían haberse salvado.
Entre las víctimas del desastre de Mina dos nombres fueron muy familiarizares para todos, uno, el embajador de Irán en El Líbano, Ghazanfar Roknabadi, al que Al Saud no le quería, y el otro, un recitador excelente iraní, Mohsen Haji Hasani, cuya recitación hermosa en Arafat permanece en nuestras mentes.
Desde aquel entonces hasta el final de la ceremonia de Hach, reinó una atmosfera de dolor y furia entre los peregrinos y fueron planteadas diferentes probabilidades sobre las causas de esta tragedia, uno era que a los peregrinos iraníes los saudíes no les querían. Pero con la postura definitiva del Líder de la Revolución Islámica de Irán, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, y los otros funcionarios iraníes, los peregrinos con salud pero en medio de la tristeza y gran pesar, regresamos a nuestros países con el recuerdo de una gran tragedia para contar a amigos y conocidos”.
Estimados oyentes les invitamos escuchar las otras dimensiones del desastre de Mina en el próximo programa.