Desastre de Mina 7
Sep 12, 2016 02:36 UTC
En los programas anteriores, hemos escuchado el relato de un testigo ocular de la tragedia ocurrida en Mina. Este desastre, que incluye también la caída de una grúa en la Mezquita Al-Haram y otros sucesos lamentables durante el periodo de Hach, indica la inseguridad reinante en esta importante ceremonia islámica
Además, estos hechos evidencian que Al Saud, quien se considera así mismo custodio de los santuarios sagrados de la Meca y Medina, no cuenta con la competencia y la calificación suficientes para gestionar estos sitios y establecer la seguridad y la protección de los peregrinos. Transcurridos 84 años del establecimiento del gobierno de los Al Saud en Hiyaz (La Meca), con la ayuda de los británicos, esta familia en este largo periodo no ha podido encontrar una solución eficaz para el abastecimiento de la seguridad de los peregrinos.
El desastre de Mina durante la peregrinación del año pasado (2015) indica que, pese a los modernos sistemas de tecnología de comunicaciones y métodos de gestión de crisis, el régimen saudí no fue capaz de controlar la situación del Hach. Esto a pesar de que el año pasado, a causa de las restricciones, Arabia Saudí redujo el número de peregrinos casi a la mitad. Sin embargo, sobre el suceso doloroso de Mina hay muchas ambigüedades y preguntas, pero el régimen saudí, con mucha propaganda y chantajes, ha intentado de acallar.
La primera cuestión es que a pesar de haber transcurrido muchos años y de las afirmaciones saudíes, como haber gastado mucho dinero para la gestión de la ceremonia de Hach, por qué después de diferentes sucesos amargos en Mina, todavía el régimen saudí no ha encontrado el camino seguro para ofrecer una relativa tranquilidad a los peregrinos de esta tierra santa.
Sobre el desastre del año pasado que dejó más de 7 mil víctimas también surgieron muchas dudas. Las fuerzas de seguridad saudíes dirigieron a los iraníes a la calle 204, pero ¿por qué los oficiales de Al Saud enviaron a los peregrinos hacia esa calle estrecha que no tenía cabida para albergar a tanta gente, como lo muestran las cámaras de vigilancia?
La primera cuestión es que a pesar de haber transcurrido muchos años y de las afirmaciones saudíes, como haber gastado mucho dinero para la gestión de la ceremonia de Hach, por qué después de diferentes sucesos amargos en Mina, todavía el régimen saudí no ha encontrado el camino seguro para ofrecer una relativa tranquilidad a los peregrinos de esta tierra santa.
Sobre el desastre del año pasado que dejó más de 7 mil víctimas también surgieron muchas dudas. Las fuerzas de seguridad saudíes dirigieron a los iraníes a la calle 204, pero ¿por qué los oficiales de Al Saud enviaron a los peregrinos hacia esa calle estrecha que no tenía cabida para albergar a tanta gente, como lo muestran las cámaras de vigilancia?
Otra cuestión es ¿por qué la policía saudí cerró otras calles que podían haber reducido la densa cantidad de gente de la calle 204? Mientras que durante todos los años anteriores esas calles que daban a la 204 siempre estuvieron abiertas. Si esas vías hubieran estado abierto no habría ocurrido tal desastre o al menos habría habido pocas perdidas.
No obstante, la cuestión más importante es ¿cuál es razón por la que cerraron la salida de la calle 204, el lugar del desastre? De hecho, si esta calle, como siempre, hubiera estado abierta, no habría ocurrido el desastre de Mina. No hay ninguna justificación razonable y lógica para este hecho a menos que aceptemos las noticias sobre que el príncipe Mohammad Ben Salman, el sucesor del rey y ministro de Defensa saudí ordenó cerrar dicha calle. Se dice que este príncipe había llegado con un gran número de guardias para realizar la ceremonia de lapidación del diablo y por eso los oficiales saudíes cerraron la calle 204. Es evidente que la actuación del régimen de Arabia Saudí en el desastre de Mina ha sido muy sospechosa y cuestionable. Cuando la multitud estaba aprisionada y bajo un sol abrasador, todos con sed, de haber esparcido un poco de agua sobre los peregrinos desde un helicóptero o por cualquier otro medio, podrían haberse salvado muchas vidas. Pero los saudíes tampoco realizaron este simple acto. ¿Acaso los encargados saudíes de la administración de la ceremonia de Hach, desconocen esa medida?
Después de que los equipos de rescate de otros países fueron informados del incidente, acudieron al lugar de los hechos lo antes posible. Pero las fuerzas de seguridad saudíes les impidieron realizar sus labores. Los equipos de rescate saudíes no solo pusieron trabas a la asistencia de los gobiernos extranjeros para ayudar a los peregrinos, sino que después de un tiempo los expulsó de la escena de la tragedia. Mientras que la ayuda de estos equipos experimentados habría sido muy eficaz.
Hay dos centros de rescate saudíes cerca de la calle 204. También otro número de estos centros fueron habilitados en otras zonas de Mina. En cualquier catástrofe, los primeros que se presentan a ayudar son los equipos de rescate. Sin embargo, los equipos de rescate saudíes llegaron dos horas después de la catástrofe, mientras los cooperantes de ayuda de otros países llegaron primero, de hecho, la llegada de los cooperantes saudíes no tuvo mucho beneficio para los damnificados. Las autoridades saudíes ordenaron limpiar lo antes posible el escenario de la tragedia. Y así, todos los peregrinos que estaban tirados en el camino, tanto vivos como muertos, fueron recogidos con excavadoras y trasladados a otro lugar. Sobre la asistencia a los heridos también varios informes ponen de relieve la negligencia de los saudíes.
Otro problema relevante fue que Arabia Saudí, con diferentes pretextos, rechazó la cooperación de las delegaciones de Hach de otros países en el reconocimiento y el traslado de cuerpos de las víctimas de Mina a sus países. Al Saud no reveló las dimensiones del desastre de Mina, trató incluso de enterrar los cuerpos en Arabia Saudí y, a veces, en grupo. Siguiendo una de sus acostumbradas acciones, el régimen saudí entregó diversas cantidades de dinero a ciertos gobiernos cuyos ciudadanos habían muerto, para que se olviden de estos hechos. El único país que defendió los derechos de sus ciudadanos y ha identificado a todos los peregrinos de su país y los ha repatriado ha sido la República Islámica de Irán. Teherán busca llevar a los tribunales internacionales a los autores del doloroso desastre de Mina y que Arabia Saudí pida disculpas y pague una indemnización a los sobrevivientes y familiares de las víctimas de este suceso. En reacción, Riad ha privado los peregrinos iraníes de la ceremonia de Hach.
Todas estas y otras dudas y la evidente mala gestión indican la incompetencia y la incapacidad de Al Saud en el abastecimiento de seguridad de los peregrinos. Estimados oyentes seguimos este caso en el próximo programa nos despedimos hasta otro día.
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