Un programa especial sobre el martirio Mohsen Hojaji
Ago 23, 2017 03:21 UTC
Mohsen Hojaji, bravo y fiel joven iraní, fue capturado por los cobardes terroristas de Daesh y martirizado de una manera bestial.
Su martirio creó una ola de dolor en Irán y en muchas naciones islámicas; sin embargo, inspiró el espíritu de orgullo y dignidad en los corazones de los iraníes y de todos los hombres y mujeres que vieron el breve vídeo del comportamiento brutal de los terroristas salvajes respaldados por el Occidente. En este programa vamos a hablar sobre el martirio de este defensor del santuario en Siria y la razón de la presencia de los iraníes en Siria e Irak.
El Irán islámico ha recibido recientemente el color y el clima de Ashura y Karbalá. La tristeza acompañada, con orgullo y dignidad, ha sido el sentimiento común entre los iraníes y las personas de espíritu libre en todo el mundo durante las recientes semanas. Un combatiente iraní valiente y fiel fue tomado prisionero por los terroristas de Daesh y luego decapitado por estas bestias de la era moderna. Ciertamente, esto no es algo nuevo en las condiciones críticas del oeste de Asia, pero la forma en que fue hecho prisionero y martirizado el combatiente iraní Mohsen Hojaji, es una historia diferente. Una historia que comienza cuando el joven de 25 años mira directamente la cámara de Daesh mientras camina hacia el altar del sacrificio con las manos atadas. Las imágenes del joven iraní que llevaba el uniforme del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI), sin mostrar la más mínima señal de miedo o vacilación, mientras su verdugo con miedo da inicio a una sesión horrible, evidencia la verdadera trayectoria del mártir y la falsedad del criminal.
El desierto seco, tiendas de campañas quemadas, dagas desenvainadas, el cielo lleno de humo negro, los labios resecos del cautivo cuyos ojos revelan dignidad y fe firme en Dios, todo esto era una reminiscencia del día de Ashura en la tierra de Karbalá. Estas escenas se han vuelto familiares para los amantes de Ahlul Beit y el Imam Husein (P) que han crecido con el amor de la familia del Profeta del Islam (saludos sean para él y sus descendientes), han leído las dificultades sufridas por los nobles descendientes del Hazrat Mohamad y oído hablar de ellos a través de los predicadores y eruditos.
El mártir Mohsen Hojaji, desde muy pequeño participó en las reuniones y estuvo en los círculos en los que se cuentan historias de los miembros de Ahlul-Beit, especialmente del Imam Husein, y la brutalidad de los enemigos del Islam. El terrorista takfirí decapitó a un joven que se graduó en la Universidad del jefe de los mártires, el Imam Husein, quien prefirió la muerte con dignidad a la vida en humillación. El fotógrafo, tampoco se imaginó que no habría ninguna duda ni miedo en el corazón y los ojos de los amantes de Hussein, incluso bajo las dagas de los Yazids (enemigos del Imam Husein) de la nueva era.
Los elementos takfiríes de Daesh y de otros grupos terroristas han intensificado sus atrocidades y actos salvajes, incluso de canibalismo, en Siria e Irak durante los últimos tres años y han matado a muchos musulmanes suníes y chiíes y dejado a cientos de miles sin hogar. A pesar de las afirmaciones de los muchos regímenes occidentales, especialmente de Estados Unidos, acerca de la coalición que dice luchar contra Daesh, las evidencias sobre los hechos y las narraciones de testigos demuestran que el Occidente no solo no serio en la lucha contra el terrorismo sino que Estados Unidos y sus aliados otorgan armas y apoyo logístico a los terroristas, lo cual ha fortalecido y ampliado el equipo de Daesh en la región. Por otra parte, confesiones abiertas de funcionarios estadounidenses ponen de relieve que la aparición de Daesh ha sido producto de una política de la Casa Blanca para instigar la discordia entre los países islámicos, especialmente en el oeste de Asia. Uno de los beneficios que se buscaba con la supervivencia de Daesh en la región era asegurar el régimen usurpador de Israel frente a la Resistencia, que incluye Irán, El Líbano, Irak y Siria.
El grupo terrorista de Daesh que no tiene nada que ver con el Islam y las enseñanzas islámicas, considera que los más de 1,5 mil millones de musulmanes chiíes y suníes son infieles y por lo tanto deben ser asesinados. Aunque, en un principio, los medios de comunicación occidentales trataron de presentar esta sedición como guerra entre chiíes y suníes, las medidas extremas y sin precedentes de esta banda terrorista se han dirigido a los seguidores de todas las escuelas islámicas. Varios años de crímenes de los takfiríes, con el consentimiento de los regímenes occidentales, han creado escenas dolorosas para la gente de la región. Imágenes de niños llorosos sin hogar, mujeres secuestradas asustadas, cuerpos amputados, torturas al estilo medieval o la quema de personas vivas se han convertido en imágenes familiares para los musulmanes y los organismos mundiales. ¿Acaso se puede ser musulmán y no oír los gritos de otros musulmanes que son asesinados y abusados en sus hogares por cargos de blasfemia y acusados de ser terroristas fuera de sus propios países por el mero hecho de ser musulmanes?
En tales circunstancias, los jóvenes que crecen en la verdadera escuela del Islam se han levantado para ayudar a los oprimidos, porque el silencio contra la opresión y la indiferencia ante el grito de los oprimidos es condenado en el Islam genuino. El Profeta Mohamad dice: "Dios Todopoderoso afirma: 'Juro por mi dignidad y la gloria que me vengaré de los opresores en este mundo y en el más allá y que voy a tomar venganza de cualquiera que vea a los oprimidos y no haga nada". Con una fuerte creencia, los jóvenes de espíritu libre de diferentes países islámicos como Irán, El Líbano, Afganistán y Paquistán, como defensores de los lugares sagrados, se han apresurado a salvar la vida y la dignidad de los musulmanes sirios e iraquíes de la garras de las bestias salvajes conocidas como los terroristas de Daesh.
La razón por la cual los jóvenes de espíritu libre se denominan defensores de los santuarios hace una referencia a los corazones de los seguidores del Profeta Mohamad . El Profeta ha dicho: “De hecho estoy dejando atrás dos cosas pesadas entre ustedes: El libro de Dios y mi familia y si se aferran a estos nunca se desviarán. ¡Oh gente! Oigan lo que se les ha anunciado! De hecho, cuando ustedes estén en mi presencia yo les preguntaré acerca de lo que hicieron acerca de estas dos recomendaciones”. Por tanto, los que protegen estas dos preciosas joyas con sus vidas son llamados defensores de los santuarios.
Ahora que los santuarios de Ahlul-Beit (la paz sea con ellos) en Karbalá, Samara, Kazemain y los santuarios de Hazrat Zainab y Ruqayya (la paz sea con ellas) en Damasco, han sido amenazados por los terroristas Daesh, los amantes de Ahlul -Beit han ofrecido su vida en el campo de batalla para que ninguna desgracia caiga sobre estos lugares sagrados. Estos mismos amantes que han dedicado toda su vida al sagrado Corán y los Ahlul-Beit, ahora son los defensores de los santuarios. Mohsen Hojaji, el mártir decapitado iraní, era uno de estos defensores.
El Sello de los Profetas dice: "Cuando la gente ve al opresor y no lo disuaden, debe esperar que Dios le atormente". El Imam Ali (P), varias veces, ha destacado en La Cumbre de la Elocuencia que no se debe permitir el avance del enemigo y debe ser atacado fuera de las fronteras, ya que sería mucho más difícil y más costoso luchar contra el enemigo en casa. El inteligente comandante Imam Ali (P) es ahora reconocido como uno de los estrategas en los combate en todo el mundo.
Desde el principio, los terroristas de Daesh pusieron a Irán como uno de sus blancos y no han escatimado esfuerzos para golpear al país persa, pero hasta ahora no han logrado este enorme objetivo. La seguridad de Irán en medio de una región devastada por la guerra es fruto de la presencia inteligente de los iraníes en los teatros de guerra fuera de sus fronteras, a petición de los gobiernos y de los pueblos oprimidos de esta zona. Irán debe su poder y seguridad a los combatientes valientes y previsores que han ido más allá del amor de su hogar y seres queridos para salvaguardar la seguridad y la paz de las mujeres y los niños de su patria. Estos combatientes no han sido criados excepto que en la gran escuela de Ashura.
Mohsen Hojaji es fruto de una educación religiosa adecuada obtenida de las enseñanzas del Imam Husein (la paz sea con él). Desde el principio de su adolescencia, el mártir Hojaji se embarcó en actividades de caridad, junto con otros actos culturales y, con grupos de voluntarios, iba a las regiones desfavorecidas para ayudar a los pobres. El mártir Hojaji quería luchar contra la falsedad en cualquier parte del mundo y, cuando se iba a casar, pidió a su esposa que lo ayudara a alcanzar la prosperidad y el martirio.
Su corta vida estuvo marcada por el respeto a sus padres, el amor por la familia, la piedad, evitar el pecado, desinterés y esfuerzo de todos los días para eliminar la privación y la pobreza y mejorar la cultura de la gente y promover las enseñanzas de Ahlul -Beit (la paz sea con ellos). Vivió muy bien y alcanzó el martirio más bello, al irse con un cuerpo sin cabeza a visitar al jefe decapitado de los mártires, el Imam Husein.