Conociendo al Creador a través de Noruz
Pars Today-Pasa el invierno y la llegada de la primavera es una oportunidad para volver a leer el libro de la verdad y ver para que hemos sido creados. La primavera es una bella imagen de la vida que manifiesta la imagen de la realidad. Esta manifestación espléndida es la mejor lección para conocer a Dios.
La primavera es la época del florecimiento de la belleza. Los árboles florecen y vuelven la naturaleza y el ambiente hermosos. Esta es una de las razones por las que las personas van a la naturaleza a pasar horas allí. Las coloridas imágenes de la primavera hacen que la gente ame esta temporada de forma innata. Sin embargo, para las personas sabias y eruditas, este cambio en la naturaleza es un libro de perspicacia para conocer mejor a Dios.
El cambio de año es, de hecho, una oportunidad que recuerda el lapso de la vida y para conocer el valor de cada momento de nuestra vida. Con el florecimiento de árboles y plantas, el hombre puede quedar atrapado en la ilusión de que esta belleza está a su disposición para siempre.
La primavera tiene muchos mensajes para los entendidos y los que la contemplan. El mensaje más importante de Noruz y la primavera es el conocimiento de Dios.
El ser humano puede llegar a conocer al Creador a través de los fenómenos de la naturaleza y su propia creación. Dios así lo menciona en las aleyas coranicas 20 y 21 de la sura Los que aventan:
En la tierra hay signos para los convencidos,
y en vosotros mismos también. ¿Es que no veis?
Por lo tanto, Noruz es el tiempo de reflexión en los signos de Dios para obtener la certeza de Su ser, poder y conocimiento. Cuando miramos de cerca y reflexionamos sobre cómo delicadas hojas y flores brotan de ramitas y flores, y plantas abren sus camino a través del suelo, entenderemos que esto no puede suceder al azar y
sin un creador.
El noble Corán describe la primavera como un signo del poder y la sapiencia de Dios y explica que la llegada de la primavera es un claro signo de la resurrección en el más allá. En aleya 9 de la sura El Creador, también, Dios dice:
Allah es Quien envía los vientos y éstos levantan nubes, que Nosotros conducimos a un país árido. Con ellas vivificamos la tierra después de muerta. Así será la Resurrección.
Además, en las aleya 5 y 6 de la sura La Peregrinación, leemos,
Hombres! Si estáis en duda sobre la vuelta a la vida... Ciertamente os creamos a partir de tierra, de una gota de esperma, de un coágulo, de carne bien formada o aún sin formar, para hacéroslo claro.
Y en las matrices vamos conformando lo que queremos hasta que se cumple un plazo determinado y luego hacemos que salgáis siendo niños y que después alcancéis la madurez; y de vosotros hay unos que son llevados y otros a los que dejamos llegar hasta la edad más decrépita de la vida para que después de haber sabido no sepan nada.
Y ves la tierra yerma, pero cuando hacemos caer agua sobre ella se agita, se hincha y da toda clase de espléndidas especies.
Eso es porque Allah es la Verdad y porque Él da vida a lo muerto y tiene poder sobre todas las cosas.
Después del mensaje de monoteísmo en estas aleya, la paciencia es otro mensaje que podemos aprender del cambio de estaciones. La tierra muerta vuelve a estar viva como resultado de la paciencia y la paciencia. De hecho, Noruz muestra que con paciencia podemos obtener la victoria y la salvación. Dios dice en aleya 7 de la sura El repudio dice:
Alá hará que a la adversidad suceda la felicidad.
La primavera es la temporada de la generosidad. La lluvia cae generosamente en todas partes y apaga
la sed de desiertos y granjas. Así como el cielo otorga sus generosidad abundantemente, nosotros también debemos aprender este mensaje y ser generosos con todos.
La primavera, asimismo, es la temporada del rejuvenecimiento y renovación; por lo tanto, debemos determinar nuestra vida aferrándonos a las aleyas del Corán y las enseñanzas de los líderes divinos.
Es bueno tomar el modelo de la naturaleza para embellecer nuestra alma y carácter, sin embargo,
debemos hacer que permanezca esta belleza para siempre. Los diseños estéticos de la naturaleza desconciertan a las personas. Este desconcierto es el preludio del desarrollo y el movimiento hacia la sublimidad y la perfección a través del conocimiento del Creador. Así como la primavera provoca cambios en cada minuto, hora y día, nosotros los seres humanos también deberíamos trata de cambiar constantemente del mal al bien. Como el ser humano es lo mejor de la creación de Dios, debemos marchar en el camino hacia la perfección a través de la servidumbre hacia el Creador. La única forma de alcanzar la proximidad de Dios es adorándolo y obedeciendo sus mandamientos que han sido claramente mostrados por mensajeros y líderes divinos.