Noche del Decreto, momento de reconducción
E: Bueno señor Hashem Cabrera, analista y artista internacional español, como es sabido esta noche es la Noche del Decreto o la Noche del Destino y, por esta misma razón, qué nos puede explicar sobre la grandeza e importancia de esta noche, por favor.
HC: Sí, besmelah her rahmoneh rahim, salom aleikum, pues como tantas veces hemos hablado de esta Lailat Al Qadr, de esta Noche del Decreto, es la retirada de los velos, el descendimiento de los mensajes divinos, esas sagradas indicaciones que nos permitirán seguir nuestro itinerario correcto el sitara mustaqil y, qué es eso que habremos de encontrar en ese feliz desvelamiento sino la pura realidad el khayy, la verdad creadora que nos ha revelado para que pueda producirse ese reconocimiento. Es el Corán que desciende en la noche de la ocultación y la oscuridad, el Criterio que Dios nos dona para que podamos razonar y valorar en su justa medida las pequeñas cosas de cada día. Esas manifestaciones más cercanas de su sabiduría y de su poder. Para que cuidemos también de nuestras lenguas no solamente de nuestro estómago es también nuestra lengua y hacer de la palabra instrumentos de un despertar espiritual. Un despertar espiritual hacia lo cercano, hacia lo que es aparentemente anodino, hacia lo usual, a lo cotidiano, gracias a esa tawil, a esa reconducción en la que el ayuno se ilumina y resplandece con la grandeza de nuestra propia resurrección. La clave de esta noche es el tawil, es la reconducción, la reconducción de la letra hacia su sentido, del ritual exterior hacia su significado profundo, es un tiempo de interiorización, porque el ayuno nos sitúa frente a la sequedad de la letra muerta, frente a la dureza del ritual y nos urge a vivir una resurrección, una vuelta al sentido y a la vida espiritual, por esa razón Allah Subhanahu Watala nos dice en el hadi Qudsi que todos los actos de adoración son para el momem excepto el ayuno que es exclusivamente para Él. Porque el ayuno, la privación, rompe la herrumbre del corazón de todas las idolatrías hasta llegar a la mayor de todas, de todas esas idolatrías, al shir mayor de todos que no es sino la pretensión de existencia, una existencia autónoma e independiente.
El tawil, la reconducción es una reconducción hacia la fuente, es la experiencia consciente y sabia de la Sharia que así se torna en verdadera cerrando la herida de la dualidad que el lenguaje ha abierto en nuestro interior. Porque ayunamos para despertar a la realidad, para regresar a la verdad de la que provenimos y de la que nunca hemos estado separados. Ese regreso es una tawua, un volvernos, pues la tawua abre ese tawil que nos permite leer las señales que aparecen por todos sitios, los signos que no son el fruto de ningún capricho, las indicaciones certeras que necesitamos para llevar a cabo ese feliz regreso a la realidad. Entonces, en ese Lailat Al Qadr es cuando de alguna manera desciende el sentido, el criterio, el Forcan, y cobran sentido los momentos, los gestos, las palabras, las miradas, todo lo creado que se desenvuelve sin cesar para no regresar jamás y de ahí también nuestra nostalgia, las lágrimas del ayunante cuando comprende que esas palabras, esas miradas son inevitablemente únicas, irrepetibles y genuinas. Lágrimas de una consciencia acrecentada por el ayuno, llevadas y clarificadas cuando nos liberamos de los apegos y las querencias cotidianas. Lágrimas de amor en definitiva, de agradecimiento, al darnos cuenta de que no podemos poseer nada, que aquellos ojos que nos cautivan están mirando ya hacia otro lado, hacia su propia desaparición, que las palabras que nos conmueven se dirigen ya hacia otro discurso, las estaciones, los días todo desaparece y esa oscuridad de la noche, esa oscuridad del Lailat Al Qadr adviene en un desvelamiento y aparecen entonces las señales como palabras del divino discurso del devenir, del llegar a ser, de una creación incesante. Básicamente, Lailat Al Qadr es un tiempo en el que ya nadie perturba a nadie, porque la extinción es completo y preciso, la subsistencia que le sigue es vivida con dulzura como resolución de todos los conflictos.
E: Sí muchas gracias señor Hashem Cabrera, analista y artista internacional español, por ese tiempo que nos ha brindado y aceptar nuestra invitación.
HC: Gracias a usted y a vosotros y a su pueblo por contar con mi humilde opinión, muchas gracias.