Consecuencias del califato autodenominado falsamente ‘estado islámico’ en Mosul
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2: crimen cultural
(last modified 2019-02-14T13:38:19+00:00 )
Jul 28, 2017 01:49 UTC
  • Consecuencias del califato autodenominado falsamente ‘estado  islámico’ en Mosul

2: crimen cultural

La presencia de tres años de Daesh en Irak ha tenido consecuencias devastadoras para el país árabe. En este programa estudiamos los crímenes culturales de Daesh en Irak.

 
El grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe) no solo es un fenómeno inhumano sino que básicamente es un fenómeno anticultural, porque la naturaleza y el origen de su creación radican en la agresión. Daesh identifica y luego trata de eliminar las identidades existentes, destruir sus símbolos y crea una nueva identidad. En Irak, esta banda extremista ha destruido los símbolos de identidad religiosa, histórica y científica durante tres años que dominó varias regiones del país.
 
La destrucción de monumentos religiosos, históricos y científicos en las regiones ocupadas por Daesh han causado ambigüedades serias sobre el falso y mal llamado ‘estado islámico’ de Daesh en Irak. Este grupo intentó establecer un califato islámico, enfocándose en las discrepancias contra suníes, pero ha destruido más los símbolos religiosos históricos y científicos de los suníes en comparación con otra rama del Islam. El hecho que Daesh apuntase a los símbolos de identidad en las regiones ocupadas mostró que nunca iba a ser un fenómeno de largo plazo que pudiese formar un gobierno reconocido por la comunidad internacional.  
 
Hoy en día, Daesh casi ha llegado al final de su vida en Irak, pero ha dejado efectos culturales de largo plazo muy negativos para la comunidad de este país árabe. La violencia antihumana de los terroristas de esta banda ha acabado con la tranquilidad, cultura, familia, educación, salud física y mental de los residentes de las zonas que ocupó en estos tres últimos años. La agresión de Daesh no solo ha dejado efectos negativos sobre la gente que mantuvo bajo su dominio sino  también entre muchas otras personas que han observado directamente sus crímenes, por tanto, no se puede esperar, al menos en el corto plazo, que tengan un compartimento amable y basado en los indicadores del desarrollo humano. 
 
Los terroristas de Daesh, durante los tres años que ha mantenido ocupadas varias regiones de Irak, en la provincia de Nínive, han destruido 155 lugares religiosos,  74 de estos pertenecientes a los chiíes, 46 a los suníes, 26 a los izadíes y 9 a los cristianos. Entre los lugares religiosos islámicos más importantes que ha destruido Daesh destacan los santuarios del profeta Jonás, del profeta Girgis, del Hazrat Shaith y la tumba de Daniel en la ciudad de Mosul, capital de la provincia de Nínive. Estos santuarios han sido símbolos históricos y arquitectónicos de la identidad iraquí. Daesh, incluso en los últimos días de su presencia en Irak, está cometiendo graves crímenes contra la cultura, pues antes de abandonar la mezquita histórica Noori en Mosul destruyó algunas partes de esta mezquita, como su famoso minarete. La mezquita Noori tiene una antigüedad de 800 años y era un símbolo de Mosul.
 
Los terroristas de Daesh han destruido más del 70 por ciento de los monumentos arqueológicos de la ciudad de Nemrood, en la provincia de Nínive. La intensidad de este crimen histórico ha sido de tal magnitud que las autoridades de la Unesco lo consideran sin precedentes contra los monumentos históricos y lo han catalogado como un “crimen de guerra”. Los terrorista de Daesh, además de destruir muchos monumentos históricos y antiguos de la ciudad Nemrod, han vendido una gran parte de objetos históricos y antigüedades de esta emblemática ciudad a los contrabandistas con lo que han logrado ingentes ingresos. El robo de Daesh se puede comparar con el saqueo de obras de arte cometido por el ejército nazi en Alemania. Se dice que el destino de muchas de estas piezas valiosas han sido os países europeos, especialmente Turquía.
 
La ciudad histórica de Hetra, en Nínive, considerada una joya de la civilización de la dinastía Arsácida  de los partos y por esta razón nombrada Patrimonio de la Humanidad, también fue invadida por Daesh, cuyos miembros devastaron todos los monumentos históricos de esta ciudad. Cabe destacar que muchos de los sitios históricos destruidos por Daesh en Irak, especialmente en la ciudad histórica de Nimrood, figuran en la lista del Patrimonio de la Humanidad.
 
Ban Ki-moom, el anterior secretario general de la ONU, en reacción a los crímenes culturales de Daesh, dijo: "La destrucción deliberada de nuestro patrimonio cultural, es un crimen de guerra y representa un ataque a la humanidad entera”. Los crímenes de Daesh contra las antigüedades, la historia y la civilización de Irak, se enfrentaron también con la reacción de la Universidad Al-Azhar que los consideró  prohibidos e ilícitos bajo el enfoque religioso. Este centro universitario egipcio emitió un comunicado en el que declaró: “Las operaciones de Daesh para destruir monumentos, bajo el pretexto que estas obras son muestras de idolatría, es un gran crimen contra el mundo. Destruir la civilización, religiosa es ilegal y totalmente es inaceptable”.
 
Otra parte importante en el historial de crímenes de Daesh en el ámbito cultural fue la eliminación de los sitios educativos y científicos en los territorios iraquíes ocupados. El 10 de junio de 2014, la Universidad de Mosul estaba en medio de los exámenes finales,  sin embargo, las autoridades de este centro de estudios pidió a los alumnos que regresasen a sus hogares debido a problemas de seguridad. La Universidad de Mosul fue cerrada debido a problemas de seguridad y preocupaciones por los delitos que cometían los miembros de Daesh, por lo que miles de estudiantes fueron privados de iniciar o continuar su educación. En este sentido, los terroristas de Daesh quemaron la biblioteca pública de Mosul y la biblioteca central de la Universidad de Mosul. Quemaron cientos de miles de libros, muchos de ellos obras de gran valor histórico.  
 
Los terroristas de Daesh, durante los tres años que dominaron vastas regiones de Irak, han atacado 138 escuelas, entre ellas un gran número ha quedado totalmente destruido. El miedo a Daesh causó que miles de estudiantes iraquíes no vayan a las clases. Más de 3 millones de niños en Irak preferían no asistir a la escuela, mientras que 1,2 millones de niños se quedaron sin centros de estudios. Muchas familias se vieron obligadas a no enviar a sus hijos a la escuela por motivos de seguridad. Además, debido a los crímenes de Daesh, miles de maestros tuvieron que salir del país. La privación del acceso a la educación y la migración de los maestros son lesiones graves que provocarán consecuencias serias a Irán en la próxima década. Al mismo tiempo, los niños que se les negó la educación, debido a los crímenes de Daesh, experimentarán consecuencias negativas de estos desastres en su vida futura.
 
La conducta violenta de Daesh, que no tiene la menor muestra de amabilidad, ha causado que Irak, en el período 2014-2017, haya sido testigo de la parálisis de  todo tipo de actividades cívicas. Por esta razón, los activistas de la sociedad civil, periodistas y la elite del país, para mantener sus vidas y, por supuesto, debido a que el activismo cívico era igual que una trágica muerte, se vieron obligados a huir del país. Si los activistas y las élites en Irak, después del fin del Daesh, no regresan, Irak será testigo de los daños de esta lesión. En general, se debe decir que Daesh durante los tres años de su presencia en Irak, aniquiló la cultura, historia, identidad, civilización y la ciencia en este país. Algunos de estos daños incluyen la destrucción de los símbolos de la identidad histórica, que jamás se podrá rectificar.