Cuenta regresiva del final de Daesh 1
Nov 14, 2017 04:21 UTC
El fracaso del grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe) en la ciudad iraquí de Mosul fue el punto de partida para el fin del dominio de esta banda takfirí en Irak y Siria. Un autogobierno fundado con el apoyo de un grupo de países occidentales para cubrir sus catástrofes en el ataque de 2003 a Irak, que tal vez haya sido la raíz de los avatares de Oriente Medio.
Después del éxito del ejército y de las fuerzas populares en Irak y Siria en la liberación de muchas ciudades y aldeas ocupadas por Daesh, una cuenta regresiva ha comenzado a acabar con la actividad de Daesh en ambos países. Desde el punto de vista militar, la cadena de derrotas de este grupo terrorista se contempla rápidamente. Las continuas derrotas de Daesh desde Mosul hasta la frontera entre El Líbano y Siria, donde ha sido erradicada la presencia terrorista, ha debilitado a este grupo terrorista en otras partes. El diario libanés Al-Nahar ha informado recientemente sobre la llegada de las tropas sirias a Deir Ezzor como una gran victoria para el presidente sirio, Bashar al-Asad, en la guerra contra Daesh y otro golpe doloroso para este grupo terrorista.
Deir Ezzor es una ciudad a las orillas del río Eufrates y centro de extracción del petróleo sirio. Daesh había dominado estos recursos, con los que ha conseguido una valiosa fuente de ingresos en la región. De acuerdo con el analista del periódico Al-Nahar, las victorias del ejército sirio constituyen un nuevo episodio estratégico y la última parada de los terroristas en toda Siria. El diario libanés Al Bana también apuntó otra dimensión de los efectos de la derrota de Daesh en la región, diciendo que antes de la ruptura del bloqueo que mantenían los terroristas sobre Deir Ezzor, se había presenciado un cierto cambio en las posiciones de algunos países europeos en relación con Siria, de modo que ya no se hablaba en los discursos de la retirada de Al-Asad del poder. Mientras tanto, los líderes del régimen sionista y analistas de medios de comunicación de este régimen que esperaban la caída del Gobierno sirio ahora están hablando de la victoria de Al-Asad y del ejército sirio y sus aliados. Al-Bana escribió: "Ese evento, tal como lo describió el presidente ruso y el ministro iraní de Asuntos Exteriores, como una victoria importante, tendrá grandes consecuencias para los defensores de los grupos terroristas". Después de la victoria del ejército sirio en la liberación de la ciudad de Deir Ezzor, en un mensaje de felicitaciones a Bashar al-Asad, el mandatario ruso, Vladimir Putin, evaluó la recuperación de la ciudad de Deir Ezzor como una victoria estratégica y excelente y observó que este era un paso importante para la liberación de toda Siria de los terroristas.
A raíz de estos éxitos, los gobiernos europeos, especialmente el Reino Unido y Francia, anunciaron que la retirada de Bashar al-Asad no era un requisito previo para el proceso de paz en Siria. El ministro francés de Exteriores, Jean-Yves Le Dorian, dijo durante una visita a Bagdad que el Gobierno francés ya no es un estado de gestión de crisis en Siria y destacó que "Francia no tiene prerrequisitos para la retirada del presidente sirio, Bashar al-Asad, y apoya la decisión de los sirios al respecto. El ministro británico de Exteriores, Boris Johnson, al determinar la posición de Londres en ese sentido, enfatizó: "Como precondición, tendríamos que decir que Bashar al-Asad debe dejar quedar de lado, pero ahora decimos que su retirada del poder debe ocurrir dentro del periodo de la transición". Después de estos comentarios, las autoridades francesas anunciaron pronto que Bashar al-Asad no tenía lugar en el proceso de paz, una contradicción que parece indicar la aceptación del fracaso de sus políticas en Siria e Irak a lo largo de los últimos seis años.
No se imaginaba tal situación en Siria, los occidentales creían que iban a derrocar a Al-Asad en menos de tres meses y establecerían en Damasco un régimen arbitrario alineado con Occidente y el régimen sionista, además de eliminar el eje de la Resistencia. Al delinear brevemente cómo se formó la crisis en Siria, sale a la luz el papel de gobiernos europeos y norteamericanos y se puede entender mejor la importancia de la victoria del ejército y las fuerzas populares sirio-iraquíes en la derrota de Daesh y la recuperación de los territorios ocupados por este grupo takfiri y terrorista. Daesh nació de la inseguridad y la guerra que Estados Unidos provocó en 2003 en Irak. El gobierno de Estados Unidos esperaba crear un estado de inseguridad en Irak con la salida de una gran parte de sus fuerzas del país árabe y, por ello, apoyó al grupo táctico y terrorista de Daesh para que gestione sus objetivos en Irak. De hecho, al crear una atmósfera insegura en Irak con la dominación de los grupos takfiríes y terroristas en muchas ciudades y pueblos iraquíes, donde el Gobierno de Bagdad no tenía presencia, podría usar todos los esfuerzos económicos para hacer frente a la inseguridad.
El dominó de movimientos populares en los países despóticos norteafricanos creó una nueva oportunidad para que Estados Unidos se embarcara en su gran proyecto del "Nuevo Oriente Medio" que comenzó con la ocupación de Irak en 2003. Estados Unidos y sus aliados en el pacto de la OTAN intentaron utilizar la oleada de revoluciones árabes contra los gobernantes tiránicos que contaban con el apoyo occidental para dirigir sus políticas en el norte de África y Oriente Medio. En Egipto, con la caída del gobierno Mursi, apoyado por los Hermanos Musulmanes, el movimiento revolucionario de la juventud se paralizó en este país. En Libia, con la caída de Gadafi, el país se dividió lo que abonó el terreno para la incursión de los grupos takfiríes y terroristas. Sin embargo, en Siria surgió una situación diferente que eb los otros países árabes. Siria fue diferente de Túnez, Egipto y Libia y ninguno de estos tenía su posición estratégica en la región estratégica de Oriente Medio. La ubicación estratégica de Siria hizo que los adeptos regionales y transatlánticos tuvieran más influencia en la crisis generalizada en el país. Los gobiernos europeos pensaron que podrían sabotear el país en menos de tres meses apoyando a los opositores del gobierno sirio y organizando a los disidentes de Bashar al-Asad. Pero eso no sucedió.
Siria es el corazón del movimiento de la Resistencia Islámica y tiene partidarios fuertes y leales como la República Islámica de Irán y el movimiento Hezbolá de El Líbano. Por otro lado, Rusia también tiene muchos intereses en Siria que iban a caer en peligro en una crisis provocada por los gobiernos europeos y sus aliados en Siria. El puerto de Tartus en la ciudad siria de Latakia es la última base rusa en el Mediterráneo y si colapsaba el gobierno de Bashar al-Asad, Rusia podría perder su único lugar desde el que mantenía su influencia y su papel en Oriente Medio. De esta forma, la configuración política, de seguridad y geográfica creó alianzas nacionales, regionales e internacionales en la crisis siria. En esas circunstancias, la Unión Europea (UE), con el Reino Unidos y Francia en su cima, como actores transnacionales en la crisis siria, se unieron a la coalición de opositores a Al-Asad que tenía como objetivo derrocar el legítimo Gobierno de Siria. Pero este objetivo estratégico en Siria no se concretó en las reuniones de los opositores con Al-Asad y empezaron a proporcionar ayuda financiera y armas a los opositores sirios e imponer sanciones muy rígidas a la Administración siria. El resultado de esta política fue la expansión de la influencia de los takfiríes en Siria. Pero los grupos takfiríes no permanecieron bajo el mando de los gobiernos occidentales en Siria e Irak y se convirtieron en una fuente seria de amenaza para los gobiernos europeos.
Los europeos pensaron que podrían alcanzar sus objetivos en Siria con una guerra erosiva y fortaleciendo a los grupos terroristas en Oriente Medio. Pero, en la práctica, la erosión de la crisis en Siria aumentó las amenazas terroristas para Europa, hasta el punto en que tuvieron que formar una coalición anti-Daesh. Los hechos terroristas que han ocurrido en los últimos años ha restaurado el eje de resistencia de los gobiernos occidentales ante la amenaza de los grupos terroristas. Por lo tanto, no tuvieron la opción que revisar sus políticas. La única fuerza que ha sido capaz de lidiar con la amenaza de los grupos takfiríes en Siria e Irak ha sido el eje de Resistencia, con la participación de las fuerzas populares y del ejército de Siria e Irak, Hezbolá y el apoyo de la República Islámica de Irán.
Esto no significa el fin de la crisis cread por los gobiernos europeos y americanos en Oriente Medio. Actualmente, la mayoría de las ecuaciones políticas y militares en Siria, Irak y El Líbano están en el centro de la resistencia, y los gobiernos de Estados Unidos y de Europa, junto con sus aliados en la región, no pueden ignorar el papel del movimiento de resistencia en las ecuaciones políticas y militar de la región.